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Opinión

¡300 mil millones de razones, para decir no!

¡300 mil millones de razones, para decir no!

Por Ricardo Oviedo Arévalo

*Sociólogo, investigador, docente


Esta semana se empezó a conocer el desguace del presupuesto nacional. Después de la aprobación del monto general el pasado 15 de septiembre, la primera sorpresa fue el aumento de más de 60 billones de pesos del proyecto presentado por el gobierno saliente; sarcásticamente, el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, lo llamó un presupuesto “austero” y calificó como “derrochador” al de Petro.

A mediados de semana, el mismo ministro y el poderoso vicepresidente Restrepo trataron de explicar cómo un presupuesto talla triple XXXL se podía financiar sin cobrar impuestos a los ricos empresarios y banqueros. Anunciaron, por lo tanto, medidas de recorte en los ministerios y en las llamadas OPS, limitando, además, al máximo el aumento del salario mínimo, produciendo una masacre laboral de proporciones gigantescas, cumpliendo así con el postulado de campaña de Abelardo de reducir en un 40 % el tamaño del Estado. Es decir, la crisis nuevamente la pagarían los pobres, incluyendo a sus propios electores.

El equipo de gobierno justifica estas medidas por un macroambiente económico poco favorable debido, entre otras razones, a la revaluación del peso —cuya causa principal es el aumento desmedido de las tasas de interés del Banco de la República— y a los desastres naturales, en especial en el occidente del país. Si hacemos memoria histórica, el tratamiento que el Estado les ha dado a estos acontecimientos siempre ha sido un profundo fracaso; como ejemplo tenemos las avalanchas de Armero (1985) y de Mocoa (2017). En ambos casos se nombró un gerente para atender la tragedia y hoy podemos decir que los únicos que ganaron fueron esos funcionarios, quienes se convirtieron en nuevos millonarios.

Pero ante estos trágicos acontecimientos no prima el bien público, sino los intereses particulares y partidistas. Para atender los efectos del reciente terremoto, fue nombrado el señor Juan Manuel Muñoz como director del recientemente creado FONDO MILAGRO. Sin experiencia ni pedigrí académico, se le confió el manejo de miles de millones de pesos a un ilustre autodidacta: un verdadero milagro del Tigre.

Por el tamaño de la tragedia, se hace necesario el financiamiento de diferentes actores para la reconstrucción de una buena parte del país. Los empresarios se comprometieron a girar recursos, al igual que artistas famosos como Shakira, quien desde Quibdó anunció la reconstrucción de la Universidad Tecnológica del Chocó y de diez colegios afectados por el sismo. Estos recursos serán donados por su Fundación Pies Descalzos, en alianza con actores internacionales como Global Citizen, Live Nation y el filántropo Howard Graham Buffett; ninguno de ellos quiso formar parte del Fondo Milagro, sino que los fondos serán administrados directamente por sus fundaciones.

Como es de suponer, la magnitud de este desastre supera la buena voluntad de industriales, banqueros y artistas; por lo tanto, se hace necesaria la intervención del Gobierno. En este caso, según el portal La Silla Vacía, la factura la pagarán las regiones. En el caso del Tolima, su próximo presupuesto será recortado en más de TRESCIENTOS MIL MILLONES DE PESOS. No quiero ver la cara de la gobernadora y de la alcaldesa, quienes se ufanaban hace unas semanas de que con Abelardo les iba a ir mejor que con Petro.

Mientras tanto, paradójicamente, en el Concejo Municipal de Ibagué se negaba la cesión a título gratuito del terreno propuesto para la construcción del Hospital Materno Infantil con una votación de mayoría oficialista de 12 contra 6, dejando en entredicho los recursos aprobados por el gobierno saliente. De esta manera, el odio prevaleció sobre el amor por los niños y las madres gestantes; estos concejales pasarán a la historia como los verdaderos Herodes de la ciudad.

Espero que en los próximos días nuestras elegantes dignatarias territoriales nos expliquen este castigo del Tigre contra uno de sus departamentos preferidos, al cual vino en plena campaña electoral ayudado por sus colegas, los llamados “brujos”.

De esta forma, sentimos tempranamente que la garra del Tigre incumple sus promesas electorales, afectando, como siempre, nuestros menguados bolsillos, solo quedando en el ambiente de sus despachos, las risas y las frases grandilocuentes y el olor del fragante perfume francés Coco Chanel, haciendo realidad que, en este gobierno, el diablo también se viste de Prada.

ZONA DE DISTENSIÓN: En los mentideros políticos comentan que el próximo año las quemas pasarán a las candidaturas para las dignidades territoriales. Trescientos mil millones de razones para no votar por los cachorros del Tigre.

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