Opinión
Sin campo no hay país
Por Alba Lucía García Suárez
*Abogada Universidad Externado de Colombia.
Un país puede importar casi todo, menos la tranquilidad de saber que tendrá comida suficiente para su gente.
Ese es uno de los grandes retos de Colombia. Ya no basta con producir alimentos, debemos garantizar que el campo pueda seguir produciéndolos, que los campesinos vivan dignamente de su trabajo y que nuestra alimentación no dependa cada vez más de lo que llegue del exterior.
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De eso se trata la seguridad y la soberanía alimentaria de la que muchos hablan. La primera significa que las familias puedan acceder a alimentos suficientes, seguros y de buena calidad. La segunda, que nuestro país conserve la capacidad de producirlos y proteja a quienes trabajan la tierra.
En esa tarea, el Tolima ocupa un lugar central. De nuestro campo salen alimentos esenciales para millones de colombianos. Sin embargo, su enorme potencial sigue limitado por vías rurales deterioradas, costos elevados, poco acceso al crédito, baja tecnología, riesgos sanitarios y dificultades para vender a precios justos.
El productor asume casi todos los riesgos, pero suele recibir la menor parte de las ganancias. Por eso, muchas familias sienten que trabajar la tierra dejó de ser rentable. Ese es un problema para el Tolima, pero también una amenaza para todo el país.
Por eso urgen acciones concretas como sanidad agropecuaria fuerte, asistencia técnica, crédito oportuno, vías para sacar las cosechas, compras públicas locales, transformación de alimentos dentro del territorio y acceso real a nuevos mercados. Durante el gobierno del “cambio”, muchas de estas promesas se quedaron en el discurso. El gobierno entrante tiene la oportunidad de hacerlo diferente.
La visita del presidente electo debe dejar un compromiso claro: convertir al Tolima en prioridad de la política alimentaria nacional.
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Nuestra gobernadora ha levantado la mano en varias oportunidades, sin encontrar una respuesta acorde con la urgencia del campo. Esta visita debe romper ese silencio. Autoridades, productores, gremios, congresistas y ciudadanía debemos pedir, al unísono, inversión, protección y futuro para el campo tolimense.
Señor Presidente: apoyar al Tolima es proteger la comida de los colombianos, el empleo rural y la capacidad del país para sostenerse con lo que produce.
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