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El giro de Miguel Barreto: del lastre político al rigor parlamentario
Por Henry Rengifo Hernández
En el Tolima, y con sobradas razones, nos hemos acostumbrado a la queja recurrente sobre el lánguido e improductivo desempeño de nuestros congresistas.
Si se realizara una evaluación rigurosa del trabajo adelantado en las últimas dos décadas, los nombres que saldrían bien librados alcanzarían a contarse con los dedos de una sola mano. La tónica general predominante es que esa labor ha sido de una mediocridad tal que ni siquiera hicieron escuchar su voz, la herramienta fundamental de un congresista, pero sí acabaron siendo muy diestros para alimentar el clientelismo local.
En ese paisaje de opacidad legislativa figuró durante bastante tiempo el hoy senador Miguel Ángel Barreto Castillo. Nacido en Boyacá, pero con trayectoria académica y acendrado ejercicio político en el Tolima, Barreto transitó por la Cámara de Representantes y su primer cuatrienio en el Senado sin pena ni gloria. Además, su paso ha estado opacado por sombras judiciales de gran calado, como su vinculación al expediente de "Las Marionetas", en el que la Corte Suprema de Justicia le impuso recientemente vigilancia electrónica.
Paradójicamente, mientras su labor legislativa resultaba pálida, su capacidad de maniobra lo convirtió en un auténtico barón electoral: en las pasadas legislativas rozó los 100.000 votos, consolidando casi 40.000 en el Tolima como uno de los bastiones del Partido Conservador.
Sin embargo, aplicando la máxima bíblica de dar al “César lo que es del César”, es preciso señalar un viraje sustancial. En el ejercicio del periodismo, la crítica dura pierde su legitimidad si no va acompañada de la honestidad intelectual para reconocer cuándo un actor político da pasos correctos. Y hoy el senador Miguel Barreto viene dando señales claras de querer reivindicar su paso por el Congreso. Desde luego, ese proceder hay que celebrarlo, pero lo importante es que no sea flor de un día.
Su desempeño reciente en la Comisión Quinta ha sorprendido a propios y extraños. Se ha mostrado estudioso, juicioso y con un dominio técnico insospechado en temas clave para el desarrollo nacional. Muestra de ello fue su intervención del pasado miércoles 9 de septiembre, durante un debate de control político al sector energético.
Con argumentos sólidos y diagnósticos certeros, Barreto puso el dedo en la llaga sobre la fragilidad de la política energética del país y alertó sobre el impacto aplastante de las tarifas de energía eléctrica en Colombia, actualmente entre las más altas de América Latina. La contundencia de sus planteamientos fue tal que una figura de peso en el Senado, como Ariel Ávila, lo citó en su intervención.
Afirmar, que Barreto va camino a convertirse en un referente en materia de energía en el Congreso es prematuro, pero por lo expuesto en ese debate da la impresión de que está en esa línea, evocando la huella que en su momento dejó el recordado senador santandereano Hugo Serrano Gómez, voz autorizada e indiscutible en asuntos minero-energéticos.
Darle el crédito al senador Barreto por este salto de calidad legislativa es de elemental justicia. Mantener ese nivel de rigor será el verdadero reto para que tanto tolimenses como boyacenses puedan disputarse con orgullo su representación.
Por supuesto, el congresista aún tiene por delante el enorme desafío de limpiar la mácula de los procesos judiciales que lo persiguen y responder con rigor ante las autoridades. Pero en el terreno estricto del debate parlamentario, la transformación es innegable y merece ser registrada. Eso es lo que esperan los electores y los tolimenses de sus representantes.
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