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Opinión

El Tolima arde sin rumbo

El Tolima arde sin rumbo

Por: Martha Lisbeth Alfonso Jurado

*Excongresista


En septiembre de 2024 el país conoció lo que por primera vez el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres denominó “Megaincendios”, pues en el municipio de Natagaima - Tolima se estaban presentando incendios forestales de una voracidad y magnitud que no se había visto previamente.

Esta expresión del calentamiento de la tierra y de la crisis climática que vivimos a escala planetaria, llamó la atención de autoridades nacionales, departamentales y locales que debieron, desde entonces, implementar acciones de recuperación de las zonas afectadas, pero más aún, de prevención para tener mayor capacidad de respuesta si llegare a presentarse de nuevo este fenómeno.

En abril de 2025, convoqué junto a las comunidades natagaimunas, una audiencia pública en la que damnificados, campesinos e indígenas del municipio le solicitaron a la Alcaldía Municipal, a la Gobernación del Tolima y su equipo de gestión del riesgo, a Cortolima, al Ministerio de Ambiente, al Ministerio de Agricultura, al Ministerio de Vivienda y a la UNGRD, que implementaran acciones inmediatas para prevenir desastres futuros y para mitigar los ya causados por los incendios.

Entre las principales solicitudes que se hicieron puedo contar: la restauración ecológica de las fuentes hídricas y nacimientos de agua que abastecían acueductos comunitarios que quedaron devastados (MinVivienda y EDAT); la construcción de reservorios de agua en las zonas de mayor temperatura, la inclusión del Tolima en el Plan Nacional de Reforestación y Restauración Ecológica y el manejo de biomasas en zonas de mayor riesgo por calor según monitoreo (MinAmbiente – Cortolima); la capacitación y dotación de grupos humanos como guardias forestales, la siembra de cercas vivas y elaboración de terrazas y zanjas para detener el fuego en zonas priorizadas (UNGRD – Alcaldía), así como la implementación de una política nacional y territorial para el manejo del fuego frente a incendios forestales (UNGRD – MinAmbiente).

También los productores agrícolas afectados solicitaron al Ministerio de Agricultura un plan de recuperación y adecuación de tierras, así como un programa de condonación de deudas para quienes habían financiado sus cultivos con créditos agropecuarios (MinAgricultura – Gobernación del Tolima).

De todo lo anterior, fue casi nulo el avance en estrategias para la mitigación y prevención del riesgo de incendios forestales en Natagaima y en otros municipios del departamento donde ya es conocida la vulnerabilidad de sus estructuras ecológicas por las altas temperaturas, cuestión ampliamente caracterizada por la autoridad ambiental del departamento.

Hoy, el departamento del Tolima vuelve a la historia de hace dos años, sin un plan de respuesta eficaz y articulado entre autoridades nacionales, departamentales y locales. Por supuesto, la crisis climática actual hace insuficientes la mayoría de respuestas frente a los desastres ambientales que están ocurriendo en todo el planeta, sin embargo, planificar y prevenir esas respuestas, reduce el daño y sobre todo, las hace más eficaces cuando las afectaciones se han dado.

Resulta fundamental que las autoridades del departamento del Tolima y el gobierno nacional actual, se tomen en serio la construcción de un plan contra los incendios forestales para evitar que el impacto ambiental, social y económico de este fenómeno que al parecer ha llegado para quedarse, crezca sobre fauna, flora, cultivos, productores y economías locales.

Se puede prevenir pese a que la naturaleza hoy nos desafíe y esté revirtiendo sobre nuestros territorios, todo el daño que le hemos causado con nuestras prácticas de consumo, explotación y uso inadecuado de los bienes comunes que nos provee.

Esperamos que “nos hagan el milagro” y lo digo pasito para no interrumpir sus espacios familiares en medio de las catástrofes.

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