Periodismo de análisis y opinión de Ibagué y el Tolima

Opinión

Más decadencia o quiebre histórico

Más decadencia o quiebre histórico

Por: Alberto Bejarano Ávila


Decadencia o quiebre histórico, ese es el quid del Tolima. La eventual venta del edifico del Hotel Ambalá, otra evidencia de la torpe gestión pública y la ignara e histórica lógica conque la pseudo política avizora el futuro, exige plantear esta pregunta: ¿es viable un diálogo entre inconformes para acordar cómo originar un quiebre histórico? Afirmo la pregunta recordando que ya pasaron más de 10 lustros sin que sepamos qué es y cómo funciona la auténtica política porque, por generaciones, padecimos el embrujo caudillista y electoralista que venden como paradigma político correcto y, por lo mismo, hoy argüimos y hacemos lo mismo que se arguyó y se hizo por más más de 40 años. ¿Alguien ve algo distinto en el actual proceso electoral tolimense?

Soslayar, en el razonamiento político tolimense, la complejidad física, histórica, autonómica, sistémica, sinérgica, sociológica y antropológica, conduce a mirar, pero no ver en perspectiva moderna, un territorio diverso, rico, incluyente y en verdad nuestro y así, por infamia o mera candidez y creyendo actuar correctamente, acabamos aupando la decadencia física y moral.

Creo innegable la premisa de que, en más de 40 años “todos a una, como en Fuenteovejuna” muchos gamonales han sido alcaldes, gobernadores, congresistas, ministros; fueron loados y condecorados; tienen jugosa pensión y seguramente son millonarios, pero ninguno ha sido líder histórico, pues ninguno ayudó a construir historia de progreso incluyente y ético y, al contrario, la decadencia continúa y la economía engorda como enclave del poder externo.

El quiebre histórico iniciará cuando esto no siga pasando y claro, nombres si hay, excelentes algunos, pero no así, auto nominados, con talante ególatra, caudillistas y mesiánicos, que se plantean como buenos candidatos, ante malos candidatos, pero sin conexión alguna con el fin superior de reconstruir al Tolima y con una visión estratégica para lograrlo. Tal desvarío les impide ejercer un liderazgo colectivo cohesionado e informado para rehacer al Tolima. Esto es lo que siempre se hizo y el efecto bien se conoce y, pese a ello, es lo que hoy se hace nuevamente. Error grave son los buenos aspirantes para vencer a los malos aspirantes, pues así es como se prolonga la decadencia y la reconstrucción del Tolima se convierte en sofisma.

La culpa de la tenaz decadencia no la tienen quienes la causan sino, por omisión, quienes se arrogan el cambio, pues siguen reglas de juego urdidas por la pseudo política. La disrupción histórica iniciaría presentando al Tolima un abanico de candidatos probos y capaces para la gobernación. alcandías, asamblea, ediles municipales, hecho precedido de reuniones, foros, consultas y una gran convención departamental que lo ungiría. La lucha nacional jamás debe opacar la lid regional, pues así en Tolima, en vez de cohesión, sufre graves fracturas y odios.

Al revés, primero es la lucha para construir región que nos uniría e investiría de peso político para que el Tolima tenga digna presencia ante el país. Estos y más temas atinentes los trata mi libro ‘Manual para Reedificar al Tolima’, que sugiere cómo construir un legítimo liderazgo social, económico, político y cultural para restaurar al Tolima. Ya hablaré del Edificio Ambalá.

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