Periodismo de análisis y opinión de Ibagué y el Tolima

Opinión

El abuso de poder

El abuso de poder

Por Carlos Alberto Estefan Upegui 

*Exgobernador del Tolima 


Se dice que «…el abuso no es algo exclusivo de los grandes gobernantes o de las altas estructuras»; porque puede manifestarse de muchas formas en cualquier persona con algún tipo de poder, cuando este se ejerce de manera injusta, independientemente del rango o nivel jerárquico (un jefe en el trabajo, un padre, un hermano, o un compañero de escuela, niños que practican "matoneo” o bullying; e incluso en el maltrato a los animales) lo cual puede llegar a desencadenar comportamientos criminales. 

Y más peligroso aún, cuando se repiten tanto hasta llegar a parecer normales, dejando de verse como lo que realmente son.

Quien adopta el abuso como una forma de vida cotidiana en la familia, en el ejercicio profesional o con sus amigos, se supone que, al llegar a tener un poder mayor, esa actitud le parezca “normal” hasta llegar a creer que sus actuaciones abusivas son legítimas.

El abuso de poder se “normaliza” a través de un proceso de acostumbramiento progresivo, donde el individuo pierde la percepción de estar cometiendo una falta. 

Dicen los sicólogos, que "cuando una persona incurre en un vicio o falta, la primera vez suele ser consciente de que lo que hace está mal, la segunda vez comienza a dudar, pero a partir de la tercera, el comportamiento se integra en su vida como algo regular".

Por eso, cuando la sociedad reclama, no siempre su conducta obedece una «lucha de clases», sino en contra de la actitud criminal de quien con algún tipo de poder que posea (físico, intelectual, económico o familiar), lo utilice injustamente para dañar o sacar provecho de los demás.

El Rvdo. Enric Ribas(*) destaca los siguientes puntos sobre esta conducta:

Manifestaciones cotidianas: El abuso puede ocurrir en entornos cercanos como ya lo anotamos, así:

Un jefe que abusa de sus empleados; en dinámicas familiares donde un miembro domina a otro, ya sea el padre a la mujer, padres a hijos, o viceversa cuando se aprovechan las debilidades ajenas. Casos de acoso escolar entre niños.

Entre tanto, el peligro se hace más evidente con la normalización: El Rvdo. Ribas advierte que "el mayor riesgo es cuando el abusador se acostumbra a su conducta tras repetir el comportamiento perdiendo la noción del daño causado, justificándolo como un derecho propio.»

En conclusión, la tentación de abusar del poder está presente en todos y la verdadera lucha es la de cada individuo por alejarse de estos actos para caminar en pos de la justicia y la verdad.

Recordar que el poder se justifica solo para proteger al débil y servir al bien común, no para imponer la voluntad de uno solo, mucho menos de mala fe, con malos tratos, o actitudes provocadoras, desafiantes y altaneras.

Si se cae en la trampa de "normalizar" el abuso, se terminará repitiendo los errores que toda la gente rechaza.

(*)Rvdo.Enric Ribas.Barcelona- España/18/07/ 2026/ Homilía.San Mateo 12,14-21.

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