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Opinión

Recoger la basura a tiempo debe ser un valor empresarial de Interaseo

Recoger la basura a tiempo debe ser un valor empresarial de Interaseo

Por Óscar Viña Pardo


Son las nueve de la noche de un viernes cualquiera y una parte del centro de Ibagué, especialmente la calle 15, muestra esa cara que no queremos ver: bolsas de basura sobre los andenes, residuos esparcidos y peatones que deben buscar por dónde pasar. La escena incomoda, pero inquieta más la facilidad con la que hemos terminado por acostumbrarnos. ¿Qué está pasando con Interaseo?

En una empresa que presta un servicio esencial, la puntualidad debe ser un valor que se demuestre en la calle. Cumplir los horarios de recolección significa cuidar la salud pública, facilitar la movilidad y respetar a quienes pagan por el servicio. Sin embargo, la acumulación de residuos que observo de manera recurrente hace pensar que ese compromiso ha perdido fuerza. Los retrasos terminan convertidos en un problema que soportamos quienes vivimos y transitamos por la ciudad. Ni decir de quienes no visitan los fines de semana.

La llegada de nuevos vehículos puede contribuir a mejorar la operación, pero su presentación no basta para demostrar que el servicio ha mejorado. Reponer un carro tampoco significa, necesariamente, ampliar la flota disponible. Los usuarios merecemos conocer cuántos vehículos están operando, cuántos permanecen en mantenimiento y cómo se garantiza el cumplimiento de las rutas. La modernización debe sentirse en la frecuencia y la puntualidad de la recolección.

Mientras esas respuestas llegan, las bolsas permanecen expuestas y algunas terminan abiertas por animales o personas que buscan materiales aprovechables. Los residuos se dispersan y el problema aumenta. Hace falta una respuesta visible de la empresa: revisar los puntos donde se repite la acumulación, ajustar la operación cuando sea necesario e informar con claridad sobre las dificultades del servicio. Una ciudad que cambia exige una empresa capaz de responder a sus necesidades. “El que no cambia, el cambio lo cambia”.

Pero la responsabilidad también pasa por nosotros. Sacar la basura fuera de horario o abandonar muebles, colchones y escombros en una esquina deteriora el espacio que compartimos. Un sofá viejo no desaparece porque lo dejemos frente a la casa del vecino. La falta de cuidado ciudadano agrava las fallas del servicio y convierte los andenes en depósitos improvisados. Reclamar una mejor recolección también exige cumplir las reglas para disponer los residuos.

¿Dónde están las autoridades y los organismos responsables de vigilar la prestación del servicio y el uso del espacio público? La ciudad necesita seguimiento, respuestas a las quejas y resultados que puedan comprobarse. Interaseo debe revisar lo que está fallando y corregirlo; las autoridades deben ejercer sus funciones, y los ciudadanos debemos asumir nuestra parte. Permitir que la basura se vuelva paisaje es renunciar, poco a poco, al cuidado de Ibagué.

La ciudad que dejamos en la calle también revela el respeto que sentimos por quienes la habitan.

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