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Opinión

¿Por qué hay tantas personas que se volvieron tan saludables ahora?

¿Por qué hay tantas personas que se volvieron tan saludables ahora?

Por Oscar Viña Pardo


Algo extraño está pasando con mi vida social. Mi número de conocidos, y hasta de amigos, ha crecido más de lo esperado. Sé que me gusta saludar y abrazar a quienes encuentro por la carrera Tercera o en los centros comerciales, pero últimamente la media de abrazos viene creciendo de manera exponencial. Debe ser que Ibagué está entrando en una extraordinaria etapa de afecto colectivo. O, quién sabe, tal vez algunos ya estén calentando motores para 2027.

El fenómeno merece estudio. Personas que durante años pasaban de largo ahora saludan con una sonrisa que parece de reencuentro familiar. Otros descubrieron que existo en Facebook, Instagram y WhatsApp. Llegan solicitudes, reacciones, mensajes y uno que otro “Oscar, hermano, ¿cómo estás?”. Y yo me pregunto qué tendré de especial si todavía no estamos en Navidad. Eso sí: si la nueva amistad incluye invitación a café, espero que el entusiasmo democrático alcance para uno filtrado o especial. Café de greca a estas alturas de la amistad sería una descortesía.

No es que uno quiera ser desconfiado. Tal vez estemos presenciando el nacimiento de una Ibagué más amable: gente preocupada por nuestra salud, la familia, el trabajo y hasta por ese perro que antes ni miraban. El problema es que el calendario también habla. Las próximas elecciones territoriales serán en 2027 y, como suele suceder antes de cada campaña, comienza una época en la que caminar, abrazar, escuchar y tomarse fotografías parece convertirse en un ejercicio cardiovascular bastante popular.

Y razones para recorrer barrios y ampliar la agenda de contactos existen. El Concejo de Ibagué tiene 19 curules y la competencia históricamente ha sido amplia. En las elecciones de 2023 participaron centenares de aspirantes a esa corporación. Los resultados publicados por La República muestran que para el Concejo votaron 246.454 personas de 455.458 habilitadas, una participación del 54,11 %. Se contabilizaron 228.157 votos válidos, 25.891 votos en blanco, 8.524 nulos y 9.773 tarjetas no marcadas. 

Entonces entendí que algunos abrazos requieren entrenamiento. Aspirar a una de 19 sillas implica caminar bastante, estrechar muchas manos, aprender nombres, recordar cumpleaños y desarrollar una memoria prodigiosa para reconocer amigos que quizá uno no sabía que tenía. Y aclaro: esto no tiene nada que ver con el desempleo de la Capital Musical; esa es harina de otro costal. Lo cierto es que el Concejo despierta interés y cada cuatro años son muchos los ciudadanos que legítimamente buscan llegar a esa corporación.

Lo verdaderamente interesante vendrá durante los próximos meses. Si alguien que llevaba años sin hablarle comienza a reaccionar a todas sus historias, pregunta por sus hijos, recuerda misteriosamente dónde vive, aparece en el barrio, abraza al perro y descubre que usted siempre le cayó muy bien, no piense mal. Puede tratarse de una reconciliación tardía con la humanidad. También puede ser simplemente una persona amable. Y, claro, eventualmente podría resultar que tenga alguna aspiración electoral. Por ahora no hay razón para adjudicarle intenciones a nadie. Recuerden que soy un ser de luz.

Lo saludable sería que esa amabilidad sobreviviera a las elecciones. Que quien hoy saluda siga saludando después de contar los votos; que quien visita un barrio vuelva cuando no haya cámaras; que quien pregunta por los problemas de una comunidad recuerde la respuesta cuando llegue a un cargo público. Porque el problema nunca será el abrazo, el café o la sonrisa. Al contrario, bienvenidos sean. La verdadera pregunta es cuánto duran.

Así que disfrutaré esta inesperada expansión de mi círculo social. Recibiré los abrazos, contestaré los mensajes y aceptaré alguno que otro café, especial, insisto una y otra vez. Los precios varían. Aclaro que no me gustan los cafés de tiendas de cadena. Y cuando llegue el momento de las inscripciones sabremos si Ibagué efectivamente se volvió más afectuosa o si algunos de mis nuevos amigos simplemente estaban haciendo precampaña cardiovascular.

Amanecerá y veremos.

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