Opinión
Militar la esperanza: una receta ante el desastre
Por Jhojann Granados
Han sido tantas y tan dolorosas las situaciones de las últimas semanas que parece que el agotamiento y el desánimo reinan nuestras mentes… y nuestros cuerpos. Por eso, mientras subsista nuestra posibilidad de escribir como forma de resistencia (porque por eso también vienen, ténganlo por seguro), me quiero permitir dejar algunas ideas para transitar esta catástrofe.
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Lo primero hay que señalar que nos están aplicando una receta ya formulada. Naomi Klein ya nos había advertido cómo el capitalismo del desastre lo que hace es aprovechar un gran acontecimiento que genere un impacto doloroso y llame, naturalmente, a la solidaridad. Puede ser un sismo, un incendio… lo que sea. Un gran shock.
Y ahí, mientras corremos para salvar a nuestros seres queridos, nuestros vecinos y amigos, y nos dolemos con la tragedia, ahí justo, llegan las recetas “salvadoras” que siempre son: militarización, privatización y recorte de derechos.
Lo que nos pasa hoy, y que quizá la Dra. Klein no hubiera alcanzado a dimensionar allá en el 2007, es que los shocks son múltiples y los vemos en la pantalla de nuestros celulares en formato de scroll infinito. Y hay que decirlo: es difícil diferenciar cuál catástrofe es peor, si el sismo y los incendios, o la pésima gestión del presidente De la Espriella.
¿Qué hacer? Es la pregunta que desde Lenin siempre tienen pertinencia.
La respuesta quizá sea la misma. Lo siento, pero aquí el afán de novedades no cabe y no existe otra solución que la que desde siempre los movimientos sociales nos han dejado impresos en los devenires de la historia: ORGANIZARSE.
Por eso creo que es importante MILITAR la esperanza. No “tener esperanza”, no. La esperanza no es un bien que se compra o se vende. No puedo pedirla en Temu, ni pagarla por cuotas. La esperanza tengo que trabajarla. Diaria y decididamente. Tengo que tomar la decisión todos los días de trabajar por un mundo distinto a este infierno tecnofeudal, retrógrado y gris que nos quieren dibujar. Para eso debo creer que otro mundo, un mundo mejor, justo y respetuoso con todas las personas y especies que lo habitan, ES POSIBLE.
La palabra “militar” tiene un origen bélico, pero como verbo ha sido usado, incluso de forma performativo, como sinónimo de trabajar conjuntamente. Por eso, no podemos pensarnos aisladamente. Hay que salir del repost, del like, del comentario. Útiles, sí. Pero insuficientes. Tenemos que encontrarnos, abrazarnos, y planear la salida a la catástrofe.
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