Opinión
“La gente está cansada del gobierno Petro”: Paloma Valencia
Por Henry Rengifo Hernández
Tras la designación de Juan Daniel Oviedo como su fórmula vicepresidencial —hecho que ha sido causa de enorme polémica—, la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, insistió en su tesis habitual: “la gente está cansada del gobierno Petro”.
Sin embargo, basta observar los resultados electorales del pasado domingo 8 de marzo para encontrar una realidad diametralmente opuesta a esa afirmación.
El Pacto Histórico no solo mantuvo su vigencia, sino que arrolló en las urnas, consolidando una mayoría legislativa que el país no experimentaba desde las épocas gloriosas del bipartidismo. Lograr 27 senadores —diez más que el Centro Democrático— y 41 curules en la Cámara representa un mandato contundente.
Entonces, deducir que existe un cansancio ciudadano frente al gobierno de Gustavo Petro resulta, a todas luces, ilógico; por el contrario, ese éxito electoral se interpreta como un respaldo político significativo a la gestión gubernamental.
¿Cómo se explica que el proyecto político de un gobierno a las puertas del cierre del cuatrienio, y con alta favorabilidad, sea premiado como la fuerza política más votada? La respuesta parece clara: existe una mayoría ciudadana satisfecha, que percibe resultados tangibles y que ha desechado los titulares del engaño promovidos por los medios hegemónicos.
Resulta inédito que un presidente cierre su administración con una imagen favorable que hoy supera el 50%, según las más recientes encuestas. Mientras los medios corporativos construyen una narrativa de desastre, en las regiones se valoran hitos inocultables: el avance de la Reforma Agraria, el fomento a la participación ciudadana y el respeto absoluto a la protesta social.
En estos cuatro años, Colombia no fue testigo de las escenas de represión que marcaron el pasado reciente; la oposición ha marchado con plenas garantías, una coherencia democrática que el ciudadano de a pie valora por encima del ruido mediático.
Otro punto donde la “posverdad” choca con los datos es la seguridad. Mientras la oposición pregona que el país está “entregado al narco”, el Ministerio de Defensa reporta cifras históricas en decomisos de cocaína.
Esto sin mencionar las abultadas ganancias de los grandes conglomerados económicos, incluido el sector financiero; además de un dato alentador según un estudio del Banco de la República, que señala que entre 2021 y 2024 3,4 millones de personas salieron de la pobreza monetaria, en gran parte gracias a la recuperación del mercado laboral.
Decirlo en mayúsculas: logros alcanzados a pesar de una oposición que torpedeó sistemáticamente todas las reformas.
Son hechos notorios que el discurso de la candidata Paloma Valencia parece ignorar en su afán por mostrarse “moderada”, buscando seducir a un centro político hoy confuso y a los supuestos “petristas desencantados”.
Aquellos que se suman al coro que pide “recuperar a Colombia” deberían entender que el país requiere una oposición que abandone el engaño y acepte que el mapa político cambió.
El intento por “recuperar” el país suena hoy más a un anhelo por recobrar los privilegios de una élite que se niega a aceptar que Colombia despertó.
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