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El proyecto Júpiter, una medusa de mil cabezas
Manipular electores para incidir en los resultados de las urnas mediante el perfilamiento de datos en la big data no es algo nuevo. Esta práctica, que rastrea la interacción desprevenida de miles de usuarios en redes sociales para identificar sus ansiedades y temores, tiene antecedentes de peso. El escándalo más emblemático fue el protagonizado por Edward Snowden, ex analista de la NSA- Agencia Nacional- de quien reveló al mundo cómo las entidades estatales utilizan la información de correos y redes como un mecanismo de espionaje, violando los principios constitucionales de privacidad y comercializando datos personales sin consentimiento.
Esta actividad ilegal es lo que los expertos denominan microtargeting electoral.
Consiste en una estrategia de análisis de datos para segmentar al electorado según edad, estrato, conductas y miedos. Con ello, se construye un perfil psicográfico que busca inclinar la balanza de los votantes indecisos a favor de quienes contratan estos servicios; sectores que, para ser sinceros, suelen pertenecer a la derecha política.
Otro hito de vulnerabilidad ocurrió en 2021, cuando se filtraron más de 500 millones de registros de usuarios de Facebook, exponiendo peligrosamente su información en foros de hackers. Sin embargo, el artífice tecnológico de este espionaje global fue Cambridge Analytica. En 2016, esta firma británica trabajó en la campaña de Donald Trump, en el referéndum del Brexit en Inglaterra, en las elecciones de Brasil y Nigeria.
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Su método: enviar mensajes hiperpersonalizados para moldear el comportamiento ciudadano. En EE. UU., se jactaban de poseer 5,000 datos por cada individuo. Esta técnica de mercantilizar información con fines de control mediático, es lo que la socióloga Shoshana Zuboff define como el “capitalismo de vigilancia”.
Hoy, esta manipulación de voluntades, no es ajena a la realidad colombiana. Según una investigación de la revista Raya, avanza un plan para incidir en el voto nacional, esta vez mediante el contacto directo, con los electores.
Aprovechando la afinidad de ciertos empresarios con la derecha, se utilizan las oficinas de Bienestar Social como fachada para impartir cursos de “democracia” a trabajadores y mandos medios. El objetivo real: sembrar indignación, incertidumbre y miedo frente a las próximas elecciones.
El promotor de esta estrategia es Jaime Bermúdez, ex ministro y asesor del Centro Democrático, recordado por ser una pieza clave en el ascenso al poder de Álvaro Uribe.
Este ambicioso plan ha sido bautizado por su autor como JÚPITER. Fue presentado en marzo ante la Cámara Colombiana de Infraestructura de la ANDI en Cali. No es coincidencia que el lanzamiento fuera en la “Sultana del Valle”, epicentro del estallido social durante el gobierno de Duque. Entre otras empresas como Incauca, Postobón, Harinera del Valle, la familia Carvajal, ya realizaron estos talleres en marzo.
Para ejecutarlo, el empresariado habría recaudado más de 7,000 millones de pesos, logrando “capacitar” a más de 40,000 desprevenidos empleados.
Los operadores de este perverso engranaje incluyen a creadores de contenido y agencias como Vahos y Orozco, Pepper Group y Trending Lab.
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Llama la atención la participación del portal La Silla Vacía, que solía presentarse como un medio de “centro” e “independiente” mientras solicitaba donaciones ciudadanas.
Haciendo memoria, La Silla Vacía nació en el 2009, en el contexto del proceso de paz de Andrés Pastrana y fue financiada por la agencia estadounidense USAID hasta su desaparación este año tras el recorte de fondos durante la administración Trump, su directora, Juanita León, admitió la pérdida del 40% de su financiación. Su entorno familiar, vinculado a grandes donantes del uribismo, quedó expuesto tras este escándalo, evidenciando el esfuerzo de la derecha por cooptar el centro político.
Al igual que con Cambridge Analytica, las consecuencias legales podrían ser inminentes, pues estas prácticas opacas podrían vulnerar el Código del Trabajo y constituir un constreñimiento electoral. En cuanto a La Silla Vacía, corre el riesgo de seguir los pasos de su par británico y desaparecer tras caer su máscara de neutralidad.
Hoy, aquel portal se percibe más como un taburete viejo y carcomido por los gorgojos, puesto al servicio de la campaña de Paloma Valencia y cia.
Nota: Pagina promocional de Cambrige Analityc, donde aparece el ex alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, hoy directivo de la campaña de Paloma Valencia. Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=0OAJZ4Gdtow&t=51s
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