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Denigrar del otro como estrategia

Denigrar del otro como estrategia

Por Carlos Alberto Estefan Upegui 
*Exgobernador del Tolima 


Del debate político entre los candidatos a la Presidencia de la República, luego de conocer las opiniones de cada uno sobre sus respectivos adversarios, lamentablemente no se puede esperar nada positivo, solo ahondar en sus insultos y recriminaciones.

Paloma Valencia dice que Iván Cepeda es un "Candidato peligroso para la democracia colombiana», no reconoce su gestión como mediador de paz durante el Gobierno Santos, e insiste en que este lo que hizo fue defender a ‘Jesús Santrich’ y a ‘Iván Márquez’ cuando fueron solicitados en extradición por Estados Unidos.

Según Paloma Valencia, Cepeda es "El candidato más polarizante que cualquier partido podría tener", todo lo contrario  del respaldo multitudinario observado en plaza pública.

Afirma con irresponsable ligereza que “el voto por el proyecto del Pacto Histórico, hace cómplice de todos los asesinatos y los secuestros a quienes lo depositen". 

Y, su gran contradicción, está  en proyectar su campaña con la propuesta de “no más odio”, dizque promoviendo la convivencia entre quienes piensan distinto, pero utiliza como bandera la “seguridad democrática” de Uribe, de la cual el país a estas alturas conoce ya muchas de sus verdades ocultas.

Tampoco podemos olvidar que Valencia durante estos cuatro años no ha hecho más que “frenar” las iniciativas del gobierno Petro, tanto en el Congreso como a través de acciones legales. 

En cuanto a Abelardo de la Espriella, otro defensor más del expresidente Álvaro Uribe, comparte la misma línea ideológica y por supuesto coincide en sus críticas contra los gobiernos de izquierda. Entonces, sus comentarios sobre Paloma Valencia son más de apoyo y admiración que “en su contra”. 

Por su parte, De la Espriella es un fuerte crítico de Iván Cepeda y lo acusa de liderar una “persecución política” contra Álvaro Uribe Vélez, cuando no es ese el tema de campaña. Lo ubica dentro de la izquierda más radical y ha llegado hasta a poner en duda la ética y credibilidad en su actuar político y judicial. 

Entre tanto, de tenerse que citar al debate a los demás candidatos, se supone que solo irían a hacer ruido y buscar protagonismo. Mientras, Iván Cepeda con su estilo moderado, objetivo y sereno luego de tener que soportar estos argumentos resuelve cortar por lo sano, así:

Acusa a Paloma Valencia de hacer “afirmaciones totalmente irresponsables, temerarias y calumniosas”.Por ejemplo, en el Congreso ella le gritó que la había “amenazado de muerte”, “otra mentira lanzada al aire sin ninguna responsabilidad”. Cepeda ha denunciado el «Proyecto Júpiter» como una presunta operación de “ideólogos uribistas” (incluyendo a Valencia y Álvaro Uribe) para “promover el miedo y afectar el comportamiento político y electoral de la ciudadanía”. 

Y por último, Iván  Cepeda critica a Paloma por pretender usar el Congreso como escenario de campaña, y por sus condescendencias con el exsenador Ciro Ramírez (del Centro Democrático), condenado por corrupción. Así mismo, Cepeda considera a Abelardo de la Espriella como uno de los principales defensores jurídicos y políticos del uribismo, sus políticas de seguridad, el supuesto paramilitarismo y la “guerra sucia”, a lo cual De la Espriella responde con un “golpe bajo” señalándole como “el protector de las Farc”. De esta manera se evidencia, por doble partida, las profundas agresiones entre los candidatos y la gavilla contra el de izquierda.

Expresiones denigrantes todas ellas que describen conflictos en los que prevalece la hostilidad y la ofensa por encima del debate de ideas y propuestas para el país.

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