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Opinión

El verdadero reto para Ibagué

El verdadero reto para Ibagué

Por Margarita Gómez Arbeláez

*Abogada-asesora jurídica y regulatoria


El verdadero desarrollo de Ibagué no se medirá por todo lo que logremos construir, sino por nuestra capacidad de construir una ciudad sostenible en el tiempo”.

Ibagué está cambiando. Basta recorrer sus calles, observar sus nuevas dinámicas urbanas y conversar con quienes han vivido aquí durante años para entender que la ciudad atraviesa una transformación profunda.

En los últimos años hemos visto una importante expansión urbana, un mayor dinamismo comercial y una oferta gastronómica y de servicios cada vez más diversa. Todo ello habla del potencial de una ciudad que empieza a ocupar un lugar diferente en la región.

Pero desarrollarse no significa simplemente construir más. El verdadero reto está en entender cómo queremos crecer y, sobre todo, qué ciudad queremos construir a partir de ese crecimiento.

El desarrollo urbano no puede analizarse únicamente desde su potencial económico. También exige preguntarnos por la disponibilidad de los recursos naturales, la capacidad de los servicios públicos, la infraestructura y la fortaleza institucional necesarias para sostener ese crecimiento.

No podemos seguir pensando primero dónde construir y después preguntarnos cómo garantizar los servicios públicos que harán posible la vida en esos nuevos territorios. La planificación debería comenzar justamente en el sentido contrario: antes de expandir la ciudad, debemos tener claridad sobre nuestra capacidad real para garantizar agua, saneamiento, una adecuada gestión de los residuos y los demás servicios que determinan la calidad de vida de sus habitantes.

En este sentido, la responsabilidad de la administración municipal va mucho más allá de acompañar o administrar el crecimiento. Debe anticiparlo y planificarlo. Una ciudad sostenible es aquella capaz de avanzar sin desbordar sus recursos y sin permitir que la expansión urbana avance más rápido que la infraestructura necesaria para sostenerla.

Planificar no significa ponerle freno al desarrollo. Significa darle dirección. Pero esta responsabilidad no es exclusiva de la administración municipal. Las empresas prestadoras, los constructores y los ciudadanos también debemos preguntarnos qué tipo de ciudad estamos construyendo y qué servicios estamos dispuestos a exigir.

Ibagué ya no puede pensarse desde las mismas soluciones del pasado. Hoy enfrentamos mayores desafíos ambientales, ciudadanos más informados y conscientes de sus derechos, nuevas dinámicas de consumo y problemas que requieren respuestas diferentes e innovadoras.

Por eso, la gestión ambiental y la innovación deben dejar de ser asuntos complementarios y convertirse en componentes esenciales de la prestación de los servicios públicos. Y los ciudadanos, además de exigir, debemos involucrarnos, preguntar y participar en las decisiones que definirán el futuro de nuestro territorio.

Ibagué tiene todo el potencial para seguir creciendo. Precisamente por eso, el momento de hablar de sostenibilidad no es después del crecimiento, sino antes de que este ocurra.

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