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Opinión

Llegó la hora de hablar en serio

Llegó la hora de hablar en serio

Por Carlos Alberto Estefan Upegui 


No hace mucho hablábamos de la "mordaza social" aplicada a quienes se mostraran inconformes con la situación del país y plantearan la necesidad de un cambio; pues bien, el resultado de la primera vuelta avaló la opción de reemprender y amplió la participación a otros también dispuestos a formular propuestas en tal sentido. En eso consiste el llamado a la reflexión.

Sin embargo, el fortalecimiento de esta línea de pensamiento hizo que para muchos más bien aflorara la agresividad como manifestación primaria de confrontación.

Los insultos y mezquinos señalamientos contra uno y otro candidato, agravado con el mal ejemplo de uno de ellos y la divulgación y auspicios mediáticos a tan Bárbara forma de comunicación por su lenguaje basto, insolente, vulgar y procaz.

En consecuencia, se ha puesto sobre el tapete una asquerosa competencia entre agresores de lengua afilada que, además de reaccionar con soberbia, dejan formalmente instaurada la costumbre general de maltratar a las personas que no sean de su mismo pensamiento.

Conducta que lastimosamente induce al caos y atenta contra las elementales normas de convivencia ciudadana.

Nada positivo, solo rabia de parte de los electores recíprocamente, inducidos por el odio y la envidia a raíz de sus diferencias sociales y políticas.

Lo cual, seguramente no tendrá porqué sorprender a nuestros observadores internacionales, al saber que éste ste es un país que decidió por el No mayoritariamente a la paz y el No al control de la corrupción, aunque por muy poca diferencia de votos, la cual por fortuna se redujo ahora.

Diferencia que aún queda mientras la gente se resuelva a participar y a opinar.

En un 54% de abstención y un 13% de votos en blanco está lo que se necesita.

Así las cosas, la tarea consiste en hacer que estos también participen con propuestas cuya implementación convenga al país.

No es algo tan sencillo como un juego de niños quienes luego de discutir vuelven a ser amigos y todo regresa a la normalidad, ni de un partido de fútbol que al terminar los jugadores se dan la mano e intercambian camisetas. Ojalá fuese así, pero el asunto va más allá, consiste en superar un conflicto casi centenario de profundas y arraigadas razones.

"El que agrede hoy probablemente vuelve a agredir mañana si la agresión se deja pasar, si queda impune o si se asume como normal."

Mentes poco creativas para formular propuestas, pero muy ingeniosas para insultar. Abunda el sarcasmo y la humillación.

Mucha ignorancia y mínimo razonamiento.

Entonces ya es hora de hablar en serio sobre lo que podamos hacer en el corto plazo, de una transición que debe comenzar con el pie derecho, sin riesgo de equivocarnos, contácticas que sean parte de una estrategia para más grandes objetivos

Entonces a proceder sin egoísmos, con un lenguaje fluido, pero decente, en pos de una sana y consecuente distensión, generando espacios saludables sin desviarse de lo esencial como es el bienestar general.
*Exgobernador del Tolima

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