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Cuando el encierro es lo que menos duele…

Cuando el encierro es lo que menos duele…

No me duele el encierro. No tanto. Me duele no poder abrazar a mis hijos. Su voz por teléfono y las videoconferencias ya no son suficientes. Me duele no poder abrazar a mis padres y a mis hermanas y a mi familia entera y sentir esa sensación maravillosa de que las cosas van a estar bien así no lo estén. Hace falta mi gente. Los días son un ciclo interminable de minutos que se agotan en medio de la espera. Solo pienso en resistir un minuto a la vez, una tarde a la vez, una noche a la vez pero como diría Pablo Milanés, “gotas de gordo aceite son mis días…pasan tan lentamente que no pasan”.

No me duele el encierro. No tanto. Me duele más pensar en quienes no tienen cómo llevar comida a su casa, en quienes no tienen cómo pagar el arriendo o la cuota o el pagadiario y ya ni la aguadepanela con pan endulza sus mañanas. El tiempo parece detenido y las noticias llegan sin que haya mucho espacio para la esperanza. No se trata sólo de la crisis económica y social y humana que trajo la pandemia, se trata de lo que desenmascaró: tanta desigualdad, tanta inequidad, tanto canalla.

El gobierno puso el 8 de abril 226 mil millones en líneas especiales de crédito para el agro. 213 mil millones, el 94%, fueron para los grandes productores que utilizaron ese dinero en cosas que no eran de producción. Incluso, el 35% se lo llevó Bogotá, que no produce una papa. El Tolima no aparece ni siquiera en un punto porcentual. El 75% fue para Bogotá, Valle, Santander, Antioquia y Cundinamarca con sólo 4%. Volvió la filosofía del agroingreso seguro… darles plata a los ricos que votaron por ellos. Canallas.

Los bancos, que aumentaron su liquidez con las medidas del gobierno, decidieron subir sus tasas de interés. El año pasado tuvieron utilidades de 13.1 billones de pesos y no quieren disminuir ni un punto sus ganancias. La denunció del congresista David Barguill (conservador, ni modo de decir que fue un mamerto petrista) quien señaló que bancos como Davivienda subieron las tasas en cuatro puntos porcentuales, días después de que el Banco de la República disminuyera las tasas. Canallas.

El presidente Duque muestra videos esperanzadores y habla y habla todos los días. Saldremos juntos de esto, el gobierno está comprometido con la gente más vulnerable. Y por debajo, sin que la gran mayoría de los medios diga nada, firma un contrato de 3.500 millones de pesos para subir su imagen en redes sociales. Y la plata la sacó de un rubro llamado Colombia en Paz. ¿Esa es la paz de Duque? No joda. Canalla.

Y para rematar, con la plata para luchar contra la droga, el ejército hace interceptaciones ilegales, chuzadas y hostigamientos a los periodistas que elevan su voz contra las políticas de gobierno. Fue un chiste ver el mensaje del presidente a favor de la libertad de prensa. Todos sabemos a dónde van a ir las “investigaciones exhaustivas”. Canallas.

El alcalde y el gobernador, hacen lo que a bien pueden con lo poco que tienen. Ninguno estaba preparado para esta catástrofe, pero ninguno ha mostrado, por ahora, un liderazgo que permita decir cómo vamos a salir de esto. Me pregunto ¿ya cambiaron las propuestas de Plan de Desarrollo? Porque la pandemia lo cambia todo. ¿Cuál será el papel de los gobiernos locales en la reactivación económica? Quizá, eso es lo más importante. No se trata de cuántos mercados dan, no se trata de cuántas camas aumentan en nuestro esquema de salud… esas son las medidas de choque, y las camas en el coliseo, la reapertura de la clínica de El Limonar, dan muestra de que se están moviendo. Pero necesitamos gobernantes que miren al futuro. El Plan de Desarrollo que guiará toda la inversión, es la herramienta para hacerlo. No sabemos nada del tema. Quizá están trabajando, pero no comunican. Y el silencio es el peor enemigo de un gobierno.

Sí. Me duele el encierro, pero me duele más no poder abrazar a mi familia, me duele más el drama humano de tantas familias, me duele más ver a tanto canalla que se aprovecha de la crisis para seguir llenando sus bolsillos. Si. A veces, el encierro es lo que menos duele.

Adenda. El alcalde Hurtado debería permitir que los procesos contractuales de los escenarios deportivos los haga el gobierno nacional. Ese fue el consejo que se le dio a Luis H. No lo siguió y terminó enredado. Que recuerde que lo más importante es que los escenarios se hagan, no quién haga el contrato.

  • Por: Carlos Pardo Viña, Escritor y periodista.
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