Opinión
Un tolimense afortunado
Por Ricardo Oviedo Arévalo
*Sociólogo, historiador, docente universitario
Hasta antes del escándalo producido por la derogación por parte del actual gobierno central del Decreto 2170 del 4 de octubre de 2013, emitido durante el gobierno del presidente Santos, que creaba una “prima especial de servicios”, que favorecía a los congresistas por un valor cercano, a los $17.000.000 mensuales y ante la actual crisis fiscal, el gobierno central acaba de dictar el Decreto 0030 de 2026 donde se sustenta que:“la remuneración percibida por los congresistas resulta desproporcionada en relación con el ingreso promedio de la población y con la realidad económica del país", lo cual “hace imposible el cierre de brechas" propuesto en el Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026 'Colombia Potencia Mundial de la Vida', después de cerca de veinte intentos fallidos ante el parlamento, hoy por fin se pudo cumplir esa promesa electoral de la izquierda, rebajarles el abultado salario a los parlamentarios.
Inmediatamente después de entrada en vigencia el Decreto 0030, empezaron a manifestarse, como efecto cascada, otros dolientes del alto gobierno que contemplaban la indexación salarial de sus sueldos con los de los intocables congresistas y además de magistrados, altos funcionarios de la rama judicial, organismos de control y Defensoría del Pueblo, lo más curioso es que por algunos de estos despachos han pasado y se han caído las reformas sociales del gobierno, con el argumento peregrino de la austeridad y la lucha por la independencia de poderes, eso sí con sus intocables bolsillos llenos de privilegios.
Pero cuando creíamos que habíamos pasado todos los fangosos caminos salariales del Congreso, nos llegaron los datos publicados por el Observatorio Fiscal y difundidos por los diversos medios de comunicación, donde señalan los 6 altos funcionarios del Estado que más devengan, todos ellos, ganan más que los parlamentarios e incluso algunos de ellos superan al salario de sus jefes inmediatos, a continuación expongo estos “afortunados” funcionarios, en una escala de menor a mayor, según su ingreso mensual: en primer lugar tenemos a Diego González, Secretario General del Senado, quien devenga cerca de 53 millones de pesos mensuales, El quinto lugar corresponde al Secretario General de la Cámara, Jaime Luis Lacouture, con un ingreso mensual de 53.600.000 millones de pesos, en la cuarta posición Edwin Robles, director de la Dirección Nacional de Derechos de Autor, dependencia adscrita al Ministerio del Interior, el tercer lugar lo ocupa la directora de la Agencia Nacional Inmobiliaria Virgilio Barco, María Eugenia Martínez, con ingresos cercanos a 91 millones de pesos mensuales, de subcampeona, aparece la recientemente nombrada directora del Fondo de Adaptación, adscrito al Ministerio de Hacienda, Angie Rodríguez, su salario asciende a 94.700.000 millones de pesos y el campeón es, nuestro paisano, Saúl Cruz, subsecretario general del Senado, con un sueldo mensual de 135 millones mensuales, devengando mucho más que su jefe superior, el Secretario del Congreso, Diego González.
Por lo tanto, nuestro suertudo tolimense se ganó este Balotto al despilfarro, no solo por sus capacidades personales, sino también gracias al apoyo bendito de ángeles conservadores, convirtiéndolo, gracias a la mano invisible, en el funcionario más costoso de la administración pública.
Nuestro campeón, nació en el municipio de Rovira, llegó, al Senado en 1990, de la mano del conservador y ex ministro, Guillermo Angulo Gómez, nombrado como director de bienes y servicios del Congreso, luego en el 2002, es posesionado como subsecretario del Congreso, gracias al patrocinio del Senador Conservador, Luis Humberto Gómez Gallo (Q.E.P.D) y posteriormente del otro Senador Conservador, Juan Mario Laserna (Q.E.P.D.), después es reelegido en 2014, gracias a la “manito bendita” del otrora quema libros y poderoso, ex procurador, Alejandro Ordoñez, a pesar de su congestionada agenda se lo ha visto en su municipio, en actos de gran importancia como en la posesión del actual alcalde de Rovira, Víctor Alfonso Gualtero Gómez.
Hoy Cruz Bonilla es muy cercano al gobernador Óscar Barreto, y hay rumores de que el subsecretario del Senado tuvo que ver con la decisión de la Procuraduría de levantar la sanción de 11 años contra Barreto, al igual que la que tenía su exsecretario, Mauricio Pinto, dándose como paradoja, que un humilde subsecretario del Congreso, le salva la credencial al Senador más rico de Colombia.
Estos acontecimientos lo que nos dice que es evidente, el clientelismo, el caos administrativo y falta de control sobre los sueldos y cargos de los altos funcionarios de la administración pública y donde además, los funcionarios de una cartera, ganan más que los ministros y los empleados del Congreso más que los congresistas y aún que los gerentes de empresas poderosas del Estado como Ecopetrol; teniendo esto como moraleja, que todos estos chorizos, devengan salarios más altos que el criticado y vapuleado presidente Petro y su gabinete.
Ojalá que el nuevo presidente y el Congreso que va hacer elegido este 2026, propongan organizar el Estado, para volverlo más eficiente y racional y que se desactiven estos verdaderos balotos del despilfarro que benefician a estos mega chorizos y corbatas que drenan, sin alma, el menguado presupuesto nacional a nombre de la democracia, la austeridad del gasto público y la independencia de poderes, pero eso sí, cuando les afectan sus privilegios nos recuerdan, que en caso de hacerlo, correríamos el peligro de parecernos a Venezuela.
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