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¿Cuál debacle?
Por Carlos Alberto Estefan Upegui
*Exgobernador del Tolima
A escasos cinco meses de terminar el presente gobierno nacional en Colombia, no vimos nunca el “Castrochavismo” del que nos habló la paranoica y mentirosa oposición, ni el “asalto” a la propiedad privada que tanto se temía, ni la desbandada de inversionistas anunciada por temor de quienes hubiesen deseado que el ganador fuera Rodolfo Hernández Q.e.p.d.
No sucedió tal debacle, ni se dieron las predicciones apocalípticas utilizadas para desestabilizar emocionalmente al país por parte de quienes solo esperaban que todo saliera mal si no ganaba su candidato.
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Personas interesadas en plantear un panorama desolador, cuando realmente ha sucedido todo lo contrario, tal como los indicadores económicos y sociales lo prueban; aunque por su torpeza y mala fe también quieran ignorarlos.
No pueden aceptar lo que ha ocurrido no porque los resultados no sean evidentes, sino porque estos rompen sus propios esquemas, aquellos mismos con los que han gobernado.
Pretenden saberlo todo, y cuándo se presenta una nueva realidad, su tendencia es a menospreciarlos, sencillamente porque prefieren permanecer en medio de su ceguera. La soberbia no les permite ver la verdadera realidad.
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El cambio es un hecho; no como el que ellos predecían de mala fe. Por el contrario, cada día el reconocimiento de la gestión del Presidente y de su equipo de gobierno es mayor, tanto que el porcentaje superior al 54% de aprobación en las encuestas así lo determina.
Respaldo además demostrado con la demoledora acogida al Pacto Histórico, su plataforma política que se evidenció en los resultados de las elecciones legislativas del pasado 8 de marzo donde el partido del presidente se quedó con las mayorías.
En consecuencia, los equivocados son ellos. No les queda más que poco a poco tener que darse cuenta de que en este país se ha comenzado a vivir una nueva realidad.
La oposición que se creía dueña de la verdad está tan equivocada que se ha ganado la fama de mentirosa junto con sus medios de comunicación cómplices.
El pueblo se ha puesto de pie de forma valiente y segura porque ahora prevalece la verdad, no para defender privilegios o posiciones personales, sino para hacer justicia social sin orgullo y prepotencia.
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