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Opinión

Hipopótamos: entre el ecosistema y la conversación digital

Hipopótamos: entre el ecosistema y la conversación digital

Por: María Alejandra Rodríguez

*Periodista. Especialista en comunicación digital y magíster en pedagogía. Jefe de prensa Universidad del Tolima.


Mucho se ha hablado del anuncio del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible sobre la eutanasia que se le aplicará a 80 hipopótamos para frenar su expansión en el país, en inmediaciones del río Magdalena.

¿Pero qué tanto sabemos realmente de hipopótamos o de especies invasoras para opinar sobre el tema?

Siendo franca, de mi parte, muy poco. Y seguramente no soy la única. Sin embargo, la noticia ha generado múltiples debates en redes sociales, donde miles de personas han asumido una postura frente a una decisión que, en el fondo, es profundamente técnica. Y ahí es donde el fenómeno se vuelve interesante porque hoy no solo estamos opinando más, sino que también estamos intentando entender más.

Los hipopótamos en Colombia, descendientes de los cuatro ejemplares introducidos ilegalmente al país en los años 80 por el narcotraficante Pablo Escobar, pasaron de ser una rareza a convertirse en una población de cerca de 200 individuos, con proyecciones que, de acuerdo al Ministerio, podrían superar los 1.000 en poco más de una década, si no se toman medidas. 

Se ha advertido que su presencia afecta la calidad del agua, alteran los ecosistemas y desplazan especies nativas como manatíes y tortugas de río, además de representar riesgos para comunidades cercanas. Pero lo novedoso no es el problema, es la conversación.

Hoy, esa discusión no ocurre únicamente en escenarios académicos o institucionales. También sucede en comentarios, videos y publicaciones que, en menos de un minuto, intentan explicar por qué se está tomando esta decisión. Creadores de contenido, influenciadores y cuentas informativas traducen un debate técnico en formatos breves, accesibles y, muchas veces, cargados de emociones.

En medio de múltiples contenidos, incluso memes y opiniones apresuradas, también aparecen espacios de argumentación. Personas que no son expertas hablan de equilibrio ecológico, de especies invasoras, de impacto ambiental. Conceptos que, hasta hace poco, no hacían parte de la conversación cotidiana. 

Pero ese cambio también tiene sus límites, porque explicar en segundos un problema que lleva más de cuatro décadas implica simplificar. Y en esa simplificación, lo complejo se vuelve comprensible, pero también corre el riesgo de volverse incompleto, teniendo en cuenta que la viralidad o la tendencia no siempre es profundidad, y la información no siempre es comprensión.

Aun así, sería injusto reducir este fenómeno a la desinformación. Lo que estamos viendo es, también, una ciudadanía que se aproxima al conocimiento desde los lenguajes que tiene a la mano. Que aprende en formatos cortos, que debate desde lo que entiende, que se inquita, que intenta participar en decisiones que antes parecían lejanas. 

Tal vez el debate sobre los hipopótamos no solo esté revelando una discusión ambiental urgente.

Tal vez también esté mostrando algo más profundo, que en Colombia estamos aprendiendo, para bien o para mal, a entender problemas complejos a la velocidad del scroll.

 

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