Opinión
Está llegando un fuerte fenómeno de El Niño
Por Pedro Luis Zambrano Cárdenas
La memoria me lleva a los años iniciales de la década de los noventa, más de una generación atrás en el tiempo, a una época aún de boleros, baladas, salsa y del boom literario latinoamericano; se presentó en ella una temporada larga de pocas lluvias y alta radiación solar, cuando el mundo y Colombia, tenían mucho menos movilidad comercial y de personas; y nuestro país disponía de una matriz energética, casi sin otras alternativas, recargada en su mayor parte en las hidroeléctricas; pero, algunas de ellas arribaron a sus mínimos niveles, de modo que llegó el momento, en que el gobierno se vio obligado a ordenar el racionamiento de energía por varias horas al día.
Por esa época había una Colombia diferente, en la que era impensable el nivel de dependencia de la tecnología que tenemos hoy, -sujeto a un gran consumo energético-, no se disponía de elementos personales de alta demanda energética, como los celulares, PCs., redes de información y datos, y dispositivos electrónicos acá y allá.
Luego de esa molesta experiencia, se han presentado ciclos fuertes de calor y bajas precipitaciones, que no han provocado racionamientos energéticos; entre otras cosas, debido a que tales temporadas no se han extendido tanto en el tiempo, y, porque ahora se dispone de otras fuentes de obtención de energía, además de las hidroeléctricas.
Pero una nueva y preocupante situación aparece hoy. De ella se está ocupando la misma autoridad del gobierno de los EEUU - NOAA, a través de su Centro de Predicción Climática, que viene advirtiendo sobre una probabilidad alta, de que un nuevo episodio de “El Niño” se consolide durante el segundo semestre de 2026 y se prolongue hasta comienzos de 2027 y; algunos modelos internacionales, incluso hablan de la posibilidad de un “super Niño”, quizá superior a los eventos extremos de todos los últimos decenios.
Cabe recordar, que ‘El Niño’ ocurre cuando los vientos alisios que normalmente empujan el agua cálida hacia el continente asiático, se debilitan y esto hace que una inmensa masa de agua caliente se desplace hacia las costas de Sudamérica, con todas sus consecuencias regionales, de calor y disminución de lluvias, que ya se conocen. Ante esta situación hay que prever y proteger aspectos como: vidas, animales, ecosistemas y tierras, personas vulnerables, agua y energía, y actividades de producción y provisión de alimentos, entre otros.
En el caso de Ibagué, desde este y todos los medios de opinión, se le debe dirigir un mensaje firme, respetuoso y profundamente ciudadano, recordándole a la señora alcaldesa, que la prevención no puede seguir siendo un tema secundario ni invisible, frente a una amenaza climática de tan grandes proporciones, como la que ya comienza a sentirse en la vida diaria. Ya otras urbes, como Bogotá, Medellín y Armenia, han tomado la delantera frente al tema socializando y desarrollando medidas educativas y preventivas, para el caso.
En nuestra capital, no se perciben acciones para evitar que la población y todos los recursos con que cuentan la ciudad y su pródiga zona rural, sufran a causa del fenómeno de El Niño, efectos mayores que retrasen por años, los asomos de desarrollo que hoy se tienen.
No basta con reaccionar cuando aparezcan los incendios, altas morbilidades, pérdidas de animales y cosechas, o racionamientos. Para la administración local y su alcaldesa, lo responsable es actuar antes, educar antes y unir a la ciudadanía antes, porque una ciudadanía consciente vale más que una ciudadanía sorprendida.
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