Periodismo de análisis y opinión de Ibagué y el Tolima

Opinión

El Sistema Estratégico de Transporte Público de Ibagué

El Sistema Estratégico de Transporte Público de Ibagué

Por Victor Sánchez 

*Gestor cultural


El auditorio de la Cámara de Comercio de Ibagué fue escenario para un evento sobre el Sistema Estratégico de Transporte Público, SETP; el expositor Maicoll Cepeda, representante de uno de los gremios de propietarios de vehículos de servicio público, presentó entre otros, los datos con los que se calculó el incremento del costo del pasaje en $400 para este año; una cifra que eleva de manera exagerada el valor de la canasta de familiar de los aproximadamente 170 mil pasajeros que nos movilizamos a diario en buseta.

No he escuchado en las noticias que se haya abierto el debate, será porque la mayoría de los asistentes al evento, y quienes opinan en redes o hacen noticias, no montan en buseta.

En una esquina de El Topacio, encontré un parche de conductores de la ruta 8, les comenté de las cifras presentadas, y me han dicho que se quedan cortas: el 60% de los vehículos que brindan el servicio de transporte público, incluidos los taxis y las busetas, operan en pésimas condiciones, no existe un mantenimiento preventivo, no existen talleres de las empresas; dijeron, que se preocupan más por cobrar unas altas tarifas de afiliación a los propietarios, que en su mayoría, revisan los carros solo cuando se varan y quedan inmovilizados, además no presentan cuentas claras de los fondos de reposición automotor.

El parque automotor presenta graves fallas, es un peligro para la integridad de las personas, la mayoría son carromatos viejos, chimeneas contaminantes que recorren la ciudad. Montan en un chasis de camión una carrocería con ventanas trabadas, cojinería incómoda, pasamanos inadecuados, donde no se considera a los pasajeros ni se piensa en su comodidad, sean niños, niñas, jóvenes estudiantes, personas de edad avanzada o con problemas de movilidad, lo primero que encuentran al subir en una buseta son tres escalones y una registradora obsoleta que estorba y obstaculiza el ingreso.

Hay acciones positivas que buscan organizar la movilidad, por estos días, las busetas ya no paran en cualquier punto de la vía, solo en los paraderos. La Secretaría de Movilidad y la Gerencia del SETP han dispuesto la señalización de las rutas, y en algunos paraderos como los de la carrera Quinta, han adecuado jardineras simbólicas de nuestra identidad musical, lástima que apenas sea una muestra mínima, con relación a las más de treinta rutas existentes.

Los empresarios del transporte tienen hoy un reto: integrarse para modernizar el servicio, cuentan con la referencia de las primeras épocas del transporte público colectivo, cuando don Ituriel Gómez Aristizábal de Cotrautol, María Elena Espitia de Logalarza, en la mesa de don Gustavo Ramos Arjona de Cotoltrán, conciliaban y se repartían las rutas de los microbuses, buses y busetas.

La actual tendencia muestra que el uso del vehículo particular individual en el mundo entra en crisis, ya en varias sociedades no brinda el estatus social de antes, analizan que es un activo improductivo, por los trancones que producen en una vía – mientras una buseta lleva 25 pasajeros, la mayoría de las veces el vehículo particular moviliza solo al conductor en un recorrido – requiere de 20 horas diarias de parqueo, por los costosos impuestos y el mantenimiento, sumados al riesgo y la tensión de circular en el tráfico agobiante de las ciudades. 

La crisis ambiental y social que padecemos, requiere de políticas públicas de movilidad integrales y holísticas que incluyan a los de a pie, basadas en estudios técnicos rigurosos sobre formas de habitar y de circular por los espacios públicos ya sea en camión, buseta, carro particular, moto, en bicicleta o por nuestros propios medios de locomoción , como caminar que es la principal y más antigua forma que tenemos los humanos para desplazarnos, además de saludable, económica y de gran aporte para nuestro bienestar emocional.

La baja calidad y el deterioro de las vías, es una queja permanente de la ciudadanía, pero no solo las calles para los automotores, Ibagué puede tener un proyecto urbano más humano. Los urbanistas diseñan y construyen con la visión mezquina e individualista que prioriza la máquina, no se piensa en el peatón, el espacio público es estéril, es escaso y no es público, las calles estrechas, sin aceras ni andenes, los parques y zonas verdes no definen sus funciones sociales y culturales, son lugares peligrosos de exclusión, prohibición y degradación ambiental.

Para superar esta condición, es necesario levantar la mirada, estudiar, conocer; hacer alianzas para pensar la ciudad en su complejidad, buscar y aportar soluciones; existen ejemplos de prácticas exitosas en el mundo que han logrado mejoras en la convivencia comunitaria y en el disfrute de los atributos de sus territorios urbanos y rurales; en un libro titulado “Ciudades para la gente” del arquitecto danés Jan Gehl – se encuentra gratis en internet – muestra interesantes propuestas para hacer de la ciudad musical un espacio más verde, más vivible y amable.

Es tiempo, de que el Sistema Estratégico de Transporte Público para Ibagué revise y logre sus metas, adopte vehículos eléctricos, cables aéreos, un tranvía que utilice los antiguos trazos del ferrocarril, estimule el uso de la bicicleta no solo para hacer deporte el fin de semana, promueva desplazamientos cortos en la zona urbana, rescate el uso de los caminos veredales; tareas que varias personas, grupos y organizaciones han emprendido; sería muy grato también, escuchar su voz y su experiencia.

Siguenos en WhatsApp

Artículos Relacionados