Opinión
Paisaje somos todos
Por: Laura Feria Acosta y Gloria Aponte García
*Mg. en Diseño del Paisaje
Tres días bastaron para recordar por qué elegimos esta disciplina.
Con motivo de la celebración de abril, mes mundial del paisaje y los 45 años de la Sociedad Colombiana de Arquitectos Paisajistas —SAP—, las jornadas realizadas en el Eje Cafetero reunieron a biólogos, geólogos, sociólogos, arquitectos, estudiantes y diseñadores del paisaje, en torno a una misma pasión: el territorio que habitamos y transformamos.
Viernes académico: el paisaje como pensamiento

El conversatorio en la mañana y el foro en la tarde del primer día, acogidos por el Campus El Cable, de la Universidad Nacional, sede Manizales, dejaron ideas que vale la pena repetir en voz alta:
El paisaje es una disciplina transversal que articula lo natural, lo cultural, lo urbano y la percepción personal y colectiva del territorio, no es solo una postal bonita ni un parque bien cuidado. El diseño del paisaje es multiescalar: va desde la planificación de ciudades enteras hasta decisiones cotidianas que tomamos como especie para reducir nuestro impacto. Es laboratorio vivo de sostenibilidad, objeto de conservación, sistema socioeconómico y respuesta al cambio climático.
Una de las ideas que quizás más resonó en la sala, vino del Dr. Fabio Rincón, quien cerró su intervención con una provocación directa: "El paisaje no está afuera. Está dentro de ti." Un llamado honesto a dejar el ego en la puerta.
Sábado en el Jardín Botánico del Quindío y en el Museo Quimbaya
Recorrer los senderos del JBQ abrió una conversación reveladora con su director: Colombia tiene una biodiversidad tan rica que, si realmente la conociéramos, podríamos alimentarnos sin depender de productos externos ni ultra procesados.
Una reflexión que mezcla ecología, soberanía alimentaria y humildad frente a dónde hacemos vida. Y, por si fuera poco, lo comprobamos en el plato: almorzamos con productos poco comunes pero que tenemos a la mano—arroz con pringamosa, crema de chachafruto, banano verde frito, panelitas de guadua—. ¿Los has probado?

En la tarde, la visita al Museo Quimbaya, recordó la ancestralidad y los valores que deben permanecer. Adicionalmente a la cultura del oro, es de destacar el área exterior donde se recuerda el origen de buena parte de la vegetación que cotidianamente utilizamos y de la propia que no aprovechamos.
Domingo en Jeep (Yipao) hasta Caicedonia
El cierre no podía ser más cafetero: subidos en Jeep —o Yipao, símbolo vivo del Paisaje Cultural Cafetero— llegamos a Caicedonia para recorrer el Parque de las Heliconias. El recorrido ofreció la contemplación del paisaje a mayor escala y la reacción compartida sobre la maravilla natural del país que tenemos la fortuna de habitar.
Este parque es uno de los Centros de Educación Ambiental, administrado por la CVC y la fundación BIODESS; funciona como santuario natural para plantas zingiberales y amplia diversidad de aves que añaden toque encantador y mágico a las enseñanzas del lugar. Las Heliconias es otro tesoro de la cordillera central donde reafirmamos y ampliamos el valioso aprendizaje de los días anteriores.


Este encuentro reafirmó lazos profesionales y personales, y también reafirmó que los arquitectos paisajistas compartimos algo más que una carrera: compartimos un estilo de vida. Consecuente con esa mirada viene la responsabilidad urgente con la biodiversidad, las culturas y la sostenibilidad del país.
En los próximos días se estará divulgando el “Manifiesto SAP-45 años”, es decir la reafirmación del compromiso por la defensa del paisaje colombiano, construido entre los asistentes en representación de la SAP, y como resultado de tan magnífica experiencia.
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