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Opinión

El saludo militar

El saludo militar

Por Carlos Alberto Estefan Upegui

*Exgobernador del Tolima


Cuando presté mi servicio militar a eso de 1968/69, que luego de un año debí interrumpir por una novedad médica, era comandante de la Sexta Brigada en Ibagué el General José Joaquín Matallana Bermúdez; y a su vez quien comandaba el Batallón número 18 de Infantería Jaime Rooke era el Teniente Coronel Jorge Enrique Pinzón Caicedo.

Esas dos instituciones lideraron acciones militares de gran resonancia en el departamento en la época de la violencia como fue la Operación Marquetalia en 1964, entre otras.

La compañía "Halcones", a la cual tuve el honor de pertenecer era parte del contingente de soldados bachilleres que se destacó en la modernización de los roles del servicio militar en el Tolima bajo el mando del entonces Capitán Gregorio Torres Ramírez.

"(...) este grupo  rompió el molde tradicional del reclutamiento en la época, debido a tres aspectos principales:

(…)Apoyo al Desarrollo Social y Comunitario.

Al ser jóvenes con educación secundaria completa este contingente no se limitó a tareas netamente operativas. Fue pionero en labores de alfabetización rural, brigadas de salud y apoyo técnico en proyectos de infraestructura comunitaria en los corregimientos de Ibagué y municipios aledaños.

También en Instrucción de Alta Disciplina y Rol Cívico-Militar. Fue así mismo, uno de los primeros contingentes en la región en implementar el modelo donde el soldado bachiller servía como puente directo entre las Fuerzas Militares y la sociedad civil. Se destacó por su excelente presentación en eventos cívicos, desfiles patrióticos en la capital musical y labores de orden público urbano con un enfoque más pedagógico e institucional"/Fuente: Asociación Colombiana de Oficiales de las Fuerzas Militares en Retiro (ACORE).

En ese entonces, nos enseñaron el inmenso respeto y solemnidad que representa cada uno de los rangos e insignias, como el saludo a la bandera de Colombia, y a levantar respetuosos el brazo a la altura de la frente, más exactamente con la mano recta y los dedos estirados contra la visera, volviéndola a su lugar con energía en posición de firmes.

Así mismo, a marchar armónicamente al compás del Himno Nacional, el Himno a la Bandera y el Himno al Soldado u Oda al Ejército, sin perder el paso y previa alineación con los compañeros en formación.

El saludo se hacía por respeto a la jerarquía y, fundamentalmente por disciplina. Obviamente, son condiciones y requisitos que desconoce quien haya esquivado por cualquier motivo la prestación del servicio militar obligatorio.

Pero todo ciudadano está llamado a saber que el saludo militar es un acto de pertenencia institucional, exclusivo de quienes integran las Fuerzas Militares o de Policía y se encuentren en ejercicio de sus funciones, vistan el uniforme y hayan jurado lealtad a la bandera de Colombia. No es un gesto decorativo.

En Colombia, la Ley 1862 de 2017 establece que el saludo militar es entre quienes se encuentren en servicio activo, no entre civiles.

Nota Bene:

El presidente de la República al fin de cuentas ahora es Comandante en Jefe de las Fuerzas Militares, pero en campaña no lo era. Al igual de quienes utilizan el saludo militar, pero son civiles, entre ellos los ministros y demás afiliados a la corriente política "Firmes por la Patria". Se les reconoce la buena intención, pero la última palabra se la dejamos a los militares y policías activos.

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