Opinión
El mundo ya habla de startups: ¿por qué el Tolima no conecta su experiencia empresarial con el talento joven?
Por Nelson Lugo
*Economista.
La palabra startup todavía resulta ajena para muchos empresarios del Tolima. Suele asociarse con jóvenes programando, aplicaciones difíciles de entender o negocios sostenidos por inversionistas. Esa mirada es comprensible, pero incompleta.
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Una startup es una empresa creada para resolver un problema con un modelo que pueda repetirse en distintos mercados. Suele apoyarse en tecnología para atender más clientes sin aumentar sus costos al mismo ritmo. No es simplemente una empresa nueva ni cualquier aplicación merece ese nombre.
Puede surgir en agricultura, turismo, logística, educación, salud o servicios financieros. La clave es convertir una necesidad concreta en un producto que pueda venderse más allá del lugar donde nació.
¿Por qué debería importarnos esto?
En la primera columna planteé que en el Tolima sí tenemos empresas, pero pocas están creciendo. La conversación ahora debe avanzar: ¿qué tipo de empresas necesitamos para crecer de otra manera y reconstruir la región para estar en el mapa de LATAM?
Mientras nuestra discusión sigue concentrada en crear micronegocios, en otros lugares se construyen empresas con inteligencia artificial, software como servicio y productos digitales para mercados internacionales. No necesitamos aprender todas las siglas, sino comprender la lógica: identificar un problema, probar, escuchar al cliente, corregir rápido y crecer cuando los resultados lo permitan.
Colombia ya participa en esa conversación. El Colombia Tech Report 2025-2026 identificó 2.295 startups activas. Bogotá y Cundinamarca reúnen el 46 %; Antioquia, principalmente Medellín, concentra el 30 %, y Valle del Cauca, el 12 %. El Tolima aparece con siete startups: apenas el 0,3 % del total nacional. (Colombia Tech Report 2025-2026)
El dato no demuestra que aquí falte talento. Demuestra que la experiencia empresarial, el conocimiento académico y el capital continúan dispersos. Tenemos las piezas, pero aún no las ponemos a trabajar juntas.
Por eso propongo tres acciones concretas.
La primera es conectar a empresarios y universitarios alrededor de problemas reales. El empresario aporta conocimiento del cliente y del sector; el estudiante, nuevas tecnologías y soluciones. Separados, uno conserva problemas sin resolver y el otro entrega proyectos que terminan archivados.
La segunda es construir una ruta regional de incubación y aceleración. Un emprendedor necesita validar, conseguir clientes, ordenar sus números, fortalecer su equipo y prepararse para inversionistas. Universidades, empresas, cámaras, mentores, incubadoras y aceleradoras (entre ellas Académicos Urbanos, que lidero desde Medellín para las regiones) debemos dejar de trabajar como islas.
La tercera es involucrar al capital privado del Tolima. Invertir no es financiar una presentación atractiva, sino conocer al fundador, comprender el mercado, revisar resultados y acompañar una empresa con potencial. Los empresarios también pueden aportar contactos, criterio comercial y primeros clientes.
El capital no debería ser el punto de partida. Primero deben existir un problema importante, una solución por la que alguien pague, un equipo capaz de ejecutarla y resultados que generen confianza. El dinero acelera una empresa con dirección; no rescata una idea que nunca entendió a su cliente.
Mi doble rol como founder y mentor me permite mirar el ecosistema desde dos orillas. Como founder, conozco el reto de llevar una idea al mercado; como mentor, acompaño a emprendedores y estudiantes que necesitan método, conexiones y oportunidades. Esa experiencia me deja una convicción: al Tolima no le faltan capacidades, sino espacios donde el talento, la experiencia empresarial y el capital se encuentren alrededor de proyectos concretos.
Conectarnos con nuevas formas de construir empresa no significa imitar a Medellín ni convertirnos en Silicon Valley. El Tolima debe partir de sectores que conoce: agricultura, turismo, logística, comercio, educación y servicios empresariales. Desde allí podemos desarrollar productos digitales y empresas capaces de llegar a Colombia y América Latina.
Si no logramos esa conexión, nuestro talento creará valor en otras regiones, los empresarios invertirán donde encuentren oportunidades organizadas y seguiremos comprando tecnologías que también pudimos desarrollar aquí.
El mundo ya habla de startups. El Tolima debe decidir si escucha la conversación o participa en ella.
Si usted tiene experiencia empresarial, capital o una idea con potencial, ¿qué estamos esperando para construir la primera generación de startups tolimenses para América Latina?
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