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¿Ante el ruido, la respuesta de la ciudadanía será la justicia por mano propia?
Generada con IA. La ciudadanía es cada vez menos paciente frente al ruido, y hechos como este podrían ser la génesis de nuevas formas de resolver los conflictos por el ruido.
Por: Ana Quintero
Periodista de El Cronista.co
Los altos niveles de ruido se han convertido en una molestia generalizada en el país. Las quejas por el ruido generado en bares, discotecas, viviendas y por vehículos con exostos modificados son una preocupación para cientos de millas de personas en Colombia.
La Ley 2450 de 2025 , conocida como la Ley contra el Ruido o Ley Antirruido , busca dar respuesta a las afectaciones que genera la contaminación auditiva en las ciudades y centros poblados del país.
La norma otorga responsabilidades y facultades a las alcaldías, los inspectores de Policía y las autoridades ambientales para atender las denuncias ciudadanas y aplicar sanciones a quienes generen niveles de ruido que afecten la convivencia y el bienestar de la comunidad.
Sin embargo, el control sigue siendo insuficiente . Las denuncias ciudadanas por ruido han aumentado y el cansancio frente a la falta de acciones efectivas por parte de las autoridades ya comienza a generar reacciones de la comunidad.
Un ejemplo de ello ocurrió en La Gran Vía, donde residentes realizaron un plantón sobre la vía Mosquera-La Mesa, en Cundinamarca , cansados de la presencia de motociclistas que realizaron piques durante las madrugadas y circularon con exostos modificados, generando altos niveles de ruido.
La situación llegó a tal punto que los habitantes utilizaron piedras para ahuyentar a los motociclistas , quienes, según los residentes, durante las madrugadas interrumpen su descanso y generan riesgos de seguridad y posibles accidentes en la zona.
Los exostos
En el caso de las motocicletas, la normativa establece límites para las emisiones sonoras. Además, perforar el silenciador, retirar piezas internas o instalar salidas libres está prohibido , al tratarse de modificaciones que alteren el sistema de escape original.
Cuando se detecta este tipo de modificaciones, las infracciones pueden generar multas que oscilan entre $604.000 y $711.750 , mientras que circular con exceso de ruido o con el sistema de escape roto o sin silenciador puede acarrear multas cercanas a $1.208.000 , además de la inmovilización del vehículo , según la conducta identificada.
Asimismo, durante las revisiones técnico-mecánicas, las modificaciones que provoquen niveles de ruido superiores a los permitidos pueden generar el rechazo de la revisión .
Sin embargo, la realidad en las calles es otra. Por la ciudad continúa circulando motocicletas con sistemas de escape modificados y una de las principales dificultades para combatir esta problemática es la falta de equipos técnicos para verificar los niveles de ruido.
Los agentes de tránsito requieren un sonómetro certificado para medir los decibeles y sustentar técnicamente una eventual sanción. Sin esta medición, la imposición de un comparador puede ser susceptible de recursos y cuestionamientos por falta de prueba técnica que respalde la infracción.
A esto se suma otra dificultad: existen motocicletas cuyos sistemas de escape generan altos niveles de ruido desde fábrica . En estos casos, si el sistema original no ha sido alterado y cumple con las especificaciones de homologación, los agentes no pueden sancionar al propietario simplemente porque el vehículo resulta particularmente ruidoso.
Los bares y centros nocturnos
A El Cronista.co también han llegado reportes de vecinos y bares que generan altos niveles de ruido en diferentes sectores de Ibagué. El reclamo de la ciudadanía es claro: poder descansar y desarrollar su vida cotidiana sin que el ruido excesivo afecte su tranquilidad y bienestar .
En distintos sectores de Ibagué, las comunidades están recurriendo a acciones judiciales, denuncias y protestas ante lo que consideran falta de controles efectivos frente al ruido de bares, discotecas y otros establecimientos.
- El Pedregal (Comuna Seis): Los habitantes denuncian que el ruido de bares y discotecas se volvió insoportable. La comunidad ha acudido a la justicia para exigir controles y cumplimiento de las normas sobre niveles de ruido.
- La Granja (Comuna 3): Residentes llevaron el caso ante la justicia por el ruido de un bar. Un juez ordenó realizar sonometrías judiciales, pero los habitantes denuncian demoras de las autoridades para cumplir la orden.
- Las Palmeras / Urbanización Valparaíso (Comuna 9): La comunidad presentó una acción popular por afectaciones a la convivencia y seguridad, relacionadas, entre otros factores, con altos niveles de ruido que impactaban a los residentes.
- Varsovia (Comuna 9): Las denuncias de la comunidad llevaron a operativos de la Alcaldía y la Policía. Algunos establecimientos fueron sellados temporalmente para superar los límites de decibeles permitidos.
Sin embargo, estas medidas solo han beneficiado, hasta ahora, a los sectores que han llevado sus denuncias hasta las instancias judiciales. Otros barrios que enfrentan problemáticas similares, pero que tienen menores niveles de organización comunitaria, continúan soportando el ruido.
Una de las principales preocupaciones está relacionada con la presencia de bares y establecimientos de entretenimiento ubicados en zonas residenciales que no cumplen con las normas de ruido .
Pero la barrera sigue siendo la misma: la falta de equipos técnicos para verificar los niveles de ruido, sumada a una respuesta limitada de las autoridades, entre ellas la Policía y las secretarías de Ambiente y Salud de las administraciones municipales para que apliquen las sanciones correspondientes.
Además, es imperativo tener claridad sobre el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y los permisos con los que cuentan estos establecimientos para operar en zonas residenciales.
Los establecimientos también deben implementar materiales y sistemas de aislamiento acústico , como paneles absorbentes, ventanas de doble vidrio y trampas de bajas frecuencias, con el propósito de evitar que el sonido trascienda hacia las edificaciones vecinas. Sin embargo, queda la pregunta: ¿realmente se está cumpliendo la norma?
El conflicto por el ruido va en aumento. La ciudadanía está cada vez más cansada y casos como el de La Gran Vía, en Cundinamarca , podrían convertirse en una escena cada vez más frecuente ante la falta de acciones efectivas y controles suficientes por parte de las autoridades frente al ruido en el país.
@elcronista.coibg En La Gran Vía, Cundinamarca, los habitantes aseguran estar cansados del ruido provocado por motociclistas que realizan piques durante la madrugada y circulan con exostos modificados. La situación los ha llevado a lanzar piedras para ahuyentar a los conductores, en medio de reclamos por la falta de controles efectivos y por las afectaciones al descanso y la tranquilidad de los residentes.#Ibagué #TerremotoColombia #Noticias ♬ sonido original - ElCronista.co
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