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“Su función no es ser anfitrión de campañas políticas”: mensaje al Rector del Conservatorio del Tolima
La salida en falso del Rector del Conservatorio al permitir que la Sala Alberto Castilla fuera epicentro de proselitismo político, se convirtió en el ‘Florero de Llorente’ para desnudar serios problemas que se presentan al interior de la institución.
El Consejo departamental de Música del Tolima y la comunidad estudiantil del Conservatorio del Tolima coincidieron en sendos comunicados en los que rechazan los malos manejos administrativos que desde tiempo atrás se le viene dando al Conservatorio del Tolima por parte de su rector, James Enrique Fernández Córdoba.
El Consejo Departamental de Música del Tolima expresa que en su deber de velar por la ética, la transparencia y la defensa del patrimonio cultural del departamento, eleva su “más enérgica voz de protesta y su profunda indignación ante los hechos ocurridos en la Sala Alberto Castilla del Conservatorio del Tolima, en los que participaron el rector de la institución y el candidato presidencial Abelardo De la Espriella, hechos que contrastan con las inconformidades que los estudiantes activos de nuestra alma mater, hacen evidentes en la actualidad”.
Por su parte los estudiantes a través de comunicado aseguran que desde el 17 de septiembre de 2025 en asamblea estudiantil se debatieron diversas inconformidades relacionadas con el manejo presupuestal, el estado de las instalaciones y actuaciones administrativas de la institución. Ante el reclamo, la respuesta de las directivas no dio solución efectiva a la mayoría de los puntos planteados, “y a la fecha no se ha evidenciado cumplimiento material de los compromisos allí mencionados”.
Por el lado del Consejo Departamental de Cultura, dice que la indignación obedece a la instrumentalización de la cultura con fines electorales. “Nos duele y nos indigna profundamente que la música, que es el alma y la razón de ser de nuestra institución bandera, sea utilizada como un simple telón de fondo para una foto de campaña. La Sala Alberto Castilla no es un estudio de grabación para candidatos ni un escenario de proselitismo; es el templo sagrado de la música tolimense, y su uso para estos fines constituye una profanación de nuestra identidad cultural”.
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Rechaza que el Conservatorio se exponga como trofeo político. “El rector James Fernández ha convertido al Conservatorio del Tolima en un trofeo más que enseñar a los candidatos de turno, olvidando que su función no es ser anfitrión de campañas, sino garantizar la excelencia académica y la neutralidad institucional. Mientras la comunidad educativa enfrenta dificultades presupuestales y de infraestructura, la sede se presta para un "turismo electoral" que vulnera la autonomía universitaria y la imparcialidad que debe caracterizar a un servidor público”.
En la denuncia se plantea una doble moral del Rector frente a la comunidad artística. “Lo que más enciende nuestra indignación es el evidente doble rasero con el que actúa el rector. Mientras a los gestores culturales, agrupaciones musicales y artistas independientes de Ibagué y el Tolima se nos han impuesto todo tipo de trabas burocráticas, se nos ha negado sistemáticamente el préstamo de la Sala Alberto Castilla o se nos ha puesto en largas listas de espera sin respuesta favorable, al señor rector no le tembló la mano para abrir las puertas de par en par y poner el piano de cola a disposición de un candidato político. ¿Dónde está esa misma diligencia y "amor por la cultura" cuando los verdaderos hacedores de la música tolimense solicitamos el espacio para nuestros conciertos, festivales independientes o montajes académicos?
Cuestionan en lo que llaman el agravio a la memoria histórica. “Utilizar el auditorio que lleva el nombre del maestro Alberto Castilla, autor del himno del Tolima y máximo exponente de nuestra cultura, para acompañar a un político en un acto que buscaba visibilidad mediática, es una falta de respeto a la memoria de nuestros grandes maestros y a toda la tradición musical que este claustro representa. Es doblemente grave cuando a los herederos de ese legado (los músicos de hoy) se les cierran las puertas”.
Aclara el CDM sobre la diferencia entre visitar y hacer campaña. “Se ha argumentado que otras personalidades han visitado el Conservatorio. Sin embargo, hacemos una distinción fundamental: una cosa es que un expresidente, un académico o un periodista visiten la institución en el marco de un evento cultural o académico, y otra muy distinta es que un candidato en plena campaña electoral utilice la institucionalidad y la imagen del rector para un acto que, aunque pretendió ser "espontáneo", fue grabado, producido y difundido por su equipo de campaña”.
Se refiere también a la complicidad silenciosa. “Llamamos la atención sobre la falta de criterio de una institucionalidad que, en lugar de proteger la santidad de sus espacios y atender a su comunidad base, los pone a disposición de intereses particulares y ajenos al arte. Exigimos al rector Fernández y a su equipo directivo que cesen de inmediato estas prácticas, que expliquen por qué a los artistas se nos niega lo que a los políticos se les concede, y que se dediquen a gestionar y proteger la institución con la altura ética que el Conservatorio y el departamento merecen”.
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Por último, el comunicado del Consejo Departamental de Música del Tolima, que firma el consejero Wilington Rodríguez Jiménez, exige “respeto por nuestra casa de estudios. Exigimos que la música no sea moneda de cambio política. Exigimos a los entes de control adelantar las investigaciones pertinentes para determinar las responsabilidades disciplinarias a que haya lugar y sentar un precedente claro: El Conservatorio del Tolima no es tarima política, es patrimonio de los tolimenses. Así mismo, manifestamos nuestra disposición a acompañar el pliego de peticiones que la comunidad estudiantil universitaria del Conservatorio del Tolima invoca en favor de garantías académicas y de fortalecimiento institucional”.
El caso es que lo ocurrido el domingo 15 de febrero dio pie para que los estudiantes hoy desnuden que al interior del Conservatorio del Tolima existe una problemática profunda: “Al inicio del semestre A-2026, los estudiantes nos encontramos con una situación crítica: ausencia de salones disponibles, clases desarrolladas en pasillos y cafeterías, implementación de clases virtuales sin que exista modalidad virtual formalmente establecida, e incluso sesiones académicas realizadas en espacios ajenos a la institución. Estas condiciones afectan directamente la calidad del proceso formativo”.
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