Columnistas
Sumar vale más que ganar
Por Alba Lucía García Suárez
*Abogada Universidad Externado de Colombia.
Dra en Estudios Avanzados en Derechos Humanos
Imagine unos niños jugando fútbol. Si todos quieren meter el gol solos, el partido se vuelve un caos: empujones, peleas y nadie disfruta. Pero cuando pasan la pelota, se organizan y confían entre ellos, el juego fluye y ganan como equipo. La economía funciona igual.
Nos dijeron que el éxito era ganarle al otro. Quitarlo del camino. Quedarnos con su cliente, su contrato, su espacio. Y durante un tiempo esa historia pareció funcionar. Pero miremos con honestidad el resultado: empresas solas, sectores fragmentados, regiones que compiten entre sí mientras pierden frente a otros países que sí aprendieron a trabajar en red.
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Aquí confundimos competencia con canibalismo. Creemos que si al vecino le va bien, a mí me va mal. Y esa mentalidad, más que ambición, es miedo. Miedo a compartir, a asociarse, a reconocer que nadie tiene todas las respuestas.
Colaborar no es altruismo ingenuo. Es estrategia. Es entender que juntos se llega más lejos y más rápido. Un productor aislado pelea precios; varios productores organizados crean mercado. Lo mismo pasa con lo público y lo privado. Mientras sigan mirándose como adversarios, perdemos todos.
El Estado planifica sin conocer el territorio productivo. Las empresas reclaman reglas sin involucrarse en su construcción.
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Hay que dejar de celebrar al que gana solo y empezar a respetar al que construye con otros. A buscar alianzas donde hoy solo vemos rivales. A sentar en la misma mesa a empresarios, gobiernos, academia y comunidades. A involucrarse, opinar, proponer y asumir responsabilidad.
El futuro no se define por quién elimina a quién, sino por quién entiende primero que el progreso no es una carrera individual. Es un juego de equipo. Y seguir jugando solos sale demasiado caro.
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