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Mariquita y el Norte del Tolima: ¿El fin de la politiquería o el inicio de la grandeza?

Mariquita y el Norte del Tolima: ¿El fin de la politiquería o el inicio de la grandeza?

Por Henry Rengifo Hernández


La reciente visita de la directora del Real Jardín Botánico de Madrid, María-Paz Martín Esteba, a San Sebastián de Mariquita no fue un simple acto protocolario; fue un recordatorio de lo que somos y de lo que hemos dejado empolvar.

Detrás de esta gestión está Guillermo Pérez Flórez, presidente de Funbotánica, quien ha logrado lo que años de burocracia y falta de visión no pudieron: conectar de nuevo el legado del sabio José Celestino Mutis con la comunidad científica internacional.

Esta alianza para revivir el Jardín Botánico busca rescatar la dignidad histórica de un municipio que es eje fundamental de nuestra identidad tolimense y nacional. El legado de Mutis y la alianza con Madrid son oportunidad de oro.

Aunque el calendario electoral nos indique que las elecciones de alcaldes aún se ven distantes en el horizonte, la realidad del departamento exige que empecemos a elevar el nivel de la conversación. ¿Cómo le caería a Mariquita una administración liderada por un perfil como el del abogado Guillermo Pérez Flórez?. Lo más seguro es que Guillermo no esté de acuerdo con esta sugerencia, pero que al menos sirva para encender un debate necesario.

Lo cierto es que sería una tragedia histórica que, Mariquita deje pasar de largo a quienes tienen la llave para abrir las puertas del mundo. La política y sobre todo las alcaldías deben dejar de ser el refugio de los que buscan empleo y empezar a ser el espacio de los que, como Guillermo Pérez Flórez, ya saben cómo generar progreso sin necesidad de las migajas del presupuesto público. Mariquita no necesita más de lo mismo; necesita visión, contactos internacionales y una comprensión profunda de la cultura para blindar su patrimonio.

Pero el análisis no debe detenerse en las fronteras de la "Ciudad Frutera de Colombia". Desde hace rato venimos insistiendo que el norte del Tolima es una mina de oro sin explotar. Imaginémonos una tarea conjunta entre alcaldes con visión técnica y amor por el territorio. Esto permitiría consolidar, por fin, ese anhelo del Circuito Turístico del Norte del Tolima.

Por eso, al proponer el nombre de Guillermo Pérez es también ir más allá, es soñar que los perfiles de los alcaldes de los municipios del norte del Tolima sean de esa misma talla, solo así el Circuito Turístico del Norte dejaría de ser una idea, un dibujo, una utopía, para convertirse en una realidad con una oportunidad económica potente. Este circuito, por su ubicación estratégica y riqueza histórica, podría ser uno de los más importantes del país, compitiendo con el Eje Cafetero o Boyacá.

Sin embargo, para que este norte sea el motor del departamento, hay un gigante que derrotar: la politiquería. Si el norte del Tolima quiere despertar, debe empezar por elegir líderes que miren al mundo y no solo a su propio ombligo político.

Pero como el fantasma de la ingratitud está latente sobre todo en estos pueblos que prefieren el populismo a las propuestas, resulta imposible no recordar con cierta amargura lo sucedido en pasados años en Purificación con el siempre recordado Eduardo Aldana Valdés. Una persona con una hoja de vida brillante, exrector de los Andes y visionario, que quiso entregarle sus últimos años de servicio a su tierra natal como alcalde, la respuesta de sus paisanos en las urnas fue un no rotundo.

En esa triste jornada electoral los purificenses prefirieron al político de turno, al que ofrecía el bulto de cemento, la teja de zinc y la promesa vana, por encima de un hombre que ofrecía esperanza basada en el conocimiento y un futuro cierto. Ese es el riesgo que corre hoy Mariquita: que la miopía de la politiquería derrote, una vez más, a la visión.

Que en el norte del Tolima empiece el debate.

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