Columnistas
Dejen quieto al jaguar americano
Por Fernando Moreno
*Administrador de Empresas. Veedor ciudadano
Mientras que Trump dio el golpe inesperado para muchos que creemos en la soberanía de los pueblos, se estrellaron de frente el liderazgo transaccional de Trump respecto a la toma del poder sobre el petróleo venezolano, como una necesidad de carácter transnacional y que afecta directamente la economía gringa en el afán de contener la inflación, garantizar la existencia de un petróleo cercano y de bajo costo; sin importar que es un crudo pesado y más complejo de refinar; no se puede dejar atrás que ese petróleo se siga negociando en dólares.
El impacto se dio contra Petro, quien se mueve respecto a los cuidados, la equidad y la opresión con un carácter de liderazgo transformacional y que va en contravía de la lealtad sobre los intereses de los EEUU que tiene en el hemisferio. No es obediente a las jerarquías y a la templanza vinculada a la santidad que han llevado a tener dificultades para conectar con los intereses de los gringos en Latinoamérica.
Petro busca argumentos históricos, de clase, género o raza que compensen situaciones de desigualdad y por ello las decisiones gubernamentales que tomó para con los ancianos, la salud, los trabajadores, agricultores, campesinos, la educación, y otro tanto de cosas, representa el esfuerzo que debe traducirse en recompensa política; teniendo en cuenta que las elecciones a Senado y Cámara como las presidenciales están muy cerca.
Pero el jaguar despertó y como dice la ley del karma "cada cual recibe estrictamente lo que merece", pues en términos geopolíticos o de estrategia política global, la marcha de ayer buscó anticipar lo que en el hemisferio iba a generar; la movilización que esperamos se de en los próximos días en las diferentes capitales de los gobiernos progresistas al sur de los EEUU.
Porque los halcones gringos y las águilas arpías de derecha colombiana, esperaban con cautela el momento para caerle al jaguar, al que consideraban enfermo y moribundo, resultó que la esperanza del jaguar burló ese estrecho miedo, pero ese abanico de posibilidades hizo que el miedo fuera más manejable.
¿Que si los republicanos tienen miedo?
Claro que lo tienen, y la derecha colombiana también; ayer quedaron paniqueados por las marchas de las 4 de la tarde. Pero no crean que las marchas forzaron a que Trump hiciera una llamada al presidente Petro como antesala a la movilización del pueblo colombiano.
Eso sí, forzó a que Petro cambiara su discurso a última hora para anunciar la invitación que hizo Trump a la reunión en la casa Blanca. Qué miedo, hasta lo pueden dejar allá para hacerle compañía a Maduro (eso quisieran los apátridas de derechas colombianas).
Necesariamente me tocó volver a leer El Principito porque Maquiavelo desveló las potencialidades del poder, desnudo e inmoral. Hay que volver a ver los tres principios donde coinciden la fortuna, la virtud y la necesidad. El río que se desbordaba-expresado en la inexorabilidad de lo que mande la fortuna- es allí donde se desarrollan las acciones del príncipe y el pueblo.
Quienes han leído el libro dicen que la fortuna es el árbitro de la mitad de nuestras acciones, pero también nos deja gobernar la otra mitad, nosotros. Claro, hay que entender las condiciones materiales de cualquier situación como las escritas líneas arriba. Ahora actúa la virtud del príncipe en lo individual y lo colectivo, pero él contando con los datos de la realidad, puede incidir en ella.
Pero siempre llega el momento de los actores y el agente. Si fortuna es la responsable del desbordamiento de un río por el incremento de las lluvias, virtud es la que convoca el "príncipe virtuoso" al mandar a construir un dique que frene la riada. Ese malecón o dique que buscaba crear Maquiavelo en V.
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