Columnistas
Negociando con comunistas y sacrificando a los derechistas
Por Fernando Moreno
*Administrador de empresas. Veedor ciudadano
La derecha colombiana está de fiesta, pobres de derechas, profesionales, finqueros, recolectores, el de la chaza, el embolador y en general, todo aquel que ve Noticias Caracol y RCN, lee periódicos El Tiempo y El Espectador, están celebrando porque en la ausencia de Dios, nada garantiza el comportamiento moral al no existir temor al castigo divino; así lo afirma la estela de Dostoievski. Pero claro, sin Trump (el dios de las derechas latinoamericanas no hay esperanza para las mismas).
Pero como Nicolás Maduro no quiso acceder a la negociación del petróleo venezolano, Trump entendió que como en las familias Wayúu, de La Guajira, cuando el hombre quiere a una mujer de túnica indígena, debe negociarla, no con el papá sino con el tío. Eso fue lo que logró Trump para entrar como Pedro por su casa y sacar a Maduro sin ni siquiera un rasguño; negoció con los militares.
En su discurso también expresó que a la derecha venezolana nadie la quiere y de nada sirvió darle el premio Nobel a la Machado porque así quiera regalar el petróleo venezolano a los gringos, no tiene el apoyo del pueblo. Los periódicos de circulación nacional no se hicieron esperar sobre los titulares donde refieren que el próximo es Petro; en México, de la misma manera anunciaron que la siguiente es Claudia, metiendo pánico para que, por arte de magia, las encuestas cambien y los pongan muy al contrario de lo que dicen las mismas en Colombia.
Pero tampoco se pudieron resistir a lo que reveló el secretario de Estado de los EEUU, quien hizo referencia a que Petro no tiene ningún antecedente sobre narcotráfico. Qué lástima, no hay justificación para hacer lo mismo que con Maduro.
Ese tono fuerte que utilizó con Colombia, después de la intervención de nuestro presidente en la ONU, cambio; ahora es más bajo y más prudente. La derecha colombiana está más preocupada que nunca, pues no comprende como es que Trump, ahora negocia con comunistas; pero, ¿qué es eso de por Dios?.
Todo parece indicar que la estrategia de Donald Trump cambió, pues le tocó sacarle el cuerpo a la derecha venezolana porque no le sirve, además porque está obligado a ejecutar lo prometido; de lo contrario el tumbado podía ser Trump en los EEUU.
Se repite la historia de El Jardín de las Delicias (1503-1515) de Bosch, que representa el castigo, la tortura, la aniquilación para quien se haya comportado mal, deja fuera a Dios, que si es representado en otras pinturas del autor, como en el juicio final. Entonces, pensará Trump que en Colombia no vale la pena gastarle esfuerzos al Netanyahu colombiano "Álvaro Uribe" porque su mascota de peluche con líneas amarillas y negras, sigue por debajo en las encuestas, entendiendo que se debe establecer diálogos con el panel de izquierdas de El Jardín de las Delicias.
Pero el New York Times no le perdonó a Trump el acto de guerra y lo que anuncia como antesala para el continente americano, muy al estilo de los países árabes, puede repetirse los escenarios de Libia, Siria, Afganistán, Gaza y otros. Donde los pueblos han resistido y han avanzado a pesar de la devastación que han dejado los gringos.
Nuestros orígenes están allá y los lazos no se pueden perder, por el contrario, hay que afianzarse con ellos. Ahí está el secreto para avanzar, resistir y poder quitar de encima el yugo de los petroleros gringos.
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