Opinión
Carta a los tolimenses. Recuperemos el orgullo Pijao
Por Silverio Gómez Carmona
Queridos paisanos:
¿Sabemos los tolimenses que nuestra región encierra más historia que muchas regiones del país, incluyendo a la bella Cartagena? Por ejemplo, a principios del Siglo XVII, Honda competía por ser una de las principales economías del virreinato y fue propuesta para ser su capital.
Por algo, personajes como Gonzalo Jiménez de Quesada y José Celestino Mutis escogieron a Mariquita como centro de vida y trabajo y Ambalema fue la capital tabacalera exportadora de Colombia y muy nombrada en Europa. Hoy son solo recuerdos.
Del Líbano es mucho lo que queda de intelectualidad, así haya desaparecido el puesto como primer productor de café, la media docena de periódicos que llegaron a publicarse, pero la intelectualidad sigue vigente. Las cuatro ciudades esperan un renacer como centros turísticos, culturales y productivos pues tienen todo para lograrlo. Depende de los tolimenses.
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La ubicación de El Espinal como centro agrícola del país es envidiable y su conexión entre el centro, el occidente y el sur le da una ventaja comparativa única, que un día impulsó, pero luego se refundió con la caída de la producción de algodón. Sigue ahí a la espera de un rescate posible que solo necesita voluntad y empeño.
Hoy lo llamamos con cierta nostalgia Chaparral de los Grandes, pero el Andaluz Diego de Bocanegra lo soñó mucho más gigante al ponerla Medina de las Torres de los Pijaos de Chaparral de los Ryes, hace 440 años y sigue a la espera de ser un polo de desarrollo agrícola como pocos en el país.
La feria ganadera del Guamo llegó a ser tan importante que era la guía de precios para el sur del país, así como Medellín para el norte. Hoy es solo un remedo de ese entonces, al igual que La Chamba como primer centro de artesanías de barro del país para el exterior. En puertos de Estados Unidos era apetecidas las piezas de Made in La Chamba, Colombia. Se resiste a morir y solo espera una medicina para el alma que la recupere.
Hace diez años, el Centro Nacional de Consultoría, CNC, hizo una investigación de mercado en la que descubrió que el 67 % de los bogotanos veían en Ibagué y su entorno un sitio ideal para disfrutar sus años dorados, lo cual le abría a la Ciudad Musical un gran potencial, como está ocurriendo con Panamá, San José de Costa Rica y Santo Domingo, con los efectos multiplicadores en turismo, comercio, cultura, salud y deporte. Eso se quedó en el papel porque ni autoridades ni empresarios compraron la idea más allá de hacer unas viviendas para propios y foráneos. Esa posibilidad de desarrollo sigue ahí y hay que diseñarla.
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Pero. es más. Ibagué es punto estratégico de abastecimiento agrícola para Bogotá con lo cual sería clave como polo logístico y gran central de abasto para el centro de Colombia. La feria agroindustrial hay que revitalizarla. Nadie le puede quitar la ubicación a Ibagué, pero hay que aprovecharla. Nadie lo va a hacer por encargo.
No solo en Colombia sino en el mundo se aprecia la lechona y los tamales tolimenses. ¿Por qué no emprender un proceso serio, técnico y fitosanitario para la industrialización a gran escala de estos y otros productos con destino a los mercado nacional y externo? Lo mismo se aplica a los bizcochos de achira de Puri y los quesillos de El Espinal, Guamo y Saldaña, la avena de Venadillo, a través de convenios con grandes empresas que producen alimentos procesados en el país.
No podemos dejar morir nuestros festivales, fiestas y folclor, o que los eventos sigan pequeños, pero se requiere de un trabajo para hacerlos sostenibles a través de alianzas con empresas que inviertan en su desarrollo, difusión y tecnología.
Hay muchos más proyectos que están ahí en todo el Tolima, como el Parque en Armero, el gran centro náutico en Prado y Ortega, Chaparral, Ataco, Planadas, Rovira y otros municipios tienen sus propias vocaciones productivas que prometen desarrollo exitoso. Melgar hay que repotenciarlo. El emprendimiento debe ser una prioridad. En solo cultura y folclor hay no menos de 12 proyectos para impulsar. Mayores y jóvenes son los responsables.
Para soñar el futuro
No hay soluciones mágicas y fáciles, pero la voluntad es la primera herramienta para lograrlo. Y mucho trabajo que los tolimenses tenemos, así haya letargo. Tenemos que recuperar el orgullo que un día era admirado afuera y que heredamos de los altivos pijaos.
Cantar alabanzas suena bonito y querido…Mirarse el ombligo no es la salida…hay una sociedad y muchos jóvenes que esperan resultados de su gobierno, de su sector privado y de su dirigencia política y académica. Necesitamos un pacto por el Tolima.
Lo que si no podemos perdonarnos es que la población total del Tolima esté cayendo en términos absolutos en las últimas dos décadas en 38 de los 47 municipios, porque los jóvenes se van al no encontrar oportunidades, incluyendo a Ibagué. Líbano, Honda, Guamo, Chaparral, El Espinal, Natagaima, Purificación, Cajamarca, Mariquita y Melgar encabezan ese despoblamiento inaceptable.
Hay municipios en los que la mitad de sus habitantes viven en la pobreza extrema. Hoy hay menos ocupados en Ibagué que hace diez años y los jóvenes llevan la peor parte. 97% de las empresas de la capital tolimenses son micronegocios. Ecopetrol es 17 veces la economía del Tolima y EPM es cinco veces más grande, se si comparan activos.
Las marcas de tolimenses se nos han ido borrando con una apatía y desgano increíbles, pero nunca es tarde para recuperar la capacidad guerrera legada del Cacique Calarcá que le costó tanto dominarla a los españoles. Poetas, escritores, músicos y artistas están a la espera del renacimiento de ese orgullo para volverlo versos, canciones y novelas.
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PD. Yo, Silverio Gómez Carmona un orgulloso tolimense, de padre nacido en Prado y madre de Fresno, que solo ofrece trabajo y voluntad por mi región, transparencia a toda prueba y mucho amor por el Tolima si soy elegido senador de la República 2026-2030. En la lista cerrada del Partido Oxigeno. Es un compromiso.
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