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Opinión

¿Por qué seguimos construyendo empresas con un mapa diseñado hace veinte años?

¿Por qué seguimos construyendo empresas con un mapa diseñado hace veinte años?

Por Héctor Andrés Lugo Núñez
*Administrador de Empresas | Especialista en Gerencia de Mercadeo 


Hay algo que me llama la atención cada vez que converso con empresarios, emprendedores o directivos. Cambian los sectores, cambian los tamaños de las empresas e incluso cambian las generaciones, pero las preguntas siguen siendo casi las mismas:

¿Cómo consigo financiación?

¿Cuándo debería crecer?

¿Es momento de contratar más personas?

¿Necesito invertir en tecnología?

Son preguntas válidas. El problema es que pocas veces nos detenemos a revisar desde dónde las estamos formulando.

Tengo la impresión de que muchas decisiones empresariales todavía parten de un supuesto que hace años dejó de ser cierto: creer que existe un camino relativamente predecible para construir una empresa.

Durante mucho tiempo fue así. Los mercados cambiaban a otro ritmo. Una ventaja competitiva podía sostenerse durante años y un plan estratégico tenía posibilidades reales de cumplirse casi como había sido escrito. En ese contexto, aprender a seguir el mapa era una habilidad valiosa. Hoy el escenario es distinto.

No porque la tecnología haya cambiado las reglas del juego esa explicación resulta demasiado simple, sino porque cambió la velocidad con la que las reglas dejan de ser útiles. Lo que ayer funcionaba puede quedarse corto en cuestión de meses. Lo que hoy parece una ventaja, mañana puede convertirse en un costo difícil de sostener. Sin embargo, seguimos buscando respuestas como si el contexto fuera estable.

Seguimos creyendo que el reto consiste en encontrar la estrategia correcta, cuando quizá el verdadero desafío sea desarrollar la capacidad de revisar nuestras propias certezas antes de que el mercado las ponga en evidencia. Esa diferencia parece pequeña, pero transforma la manera de dirigir una empresa.

He visto organizaciones invertir grandes presupuestos para resolver problemas equivocados. También he visto equipos posponer decisiones importantes porque esperaban tener toda la información antes de actuar. En ambos casos, el error no estaba en la ejecución. Estaba en la forma de interpretar la realidad.

Con frecuencia hablamos de innovación como si fuera un asunto de tecnología. En realidad, la innovación comienza mucho antes. Empieza cuando una empresa acepta que las respuestas que la trajeron hasta aquí no necesariamente la llevarán al siguiente nivel.

Quizá por eso algunas organizaciones avanzan mientras otras se quedan inmóviles, aún teniendo recursos similares. No es una cuestión de tamaño. Tampoco de presupuesto. Mucho menos de suerte. Es una cuestión de criterio.

El criterio para reconocer cuándo una práctica sigue siendo útil y cuándo se convirtió en costumbre. El criterio para distinguir entre la experiencia que aporta valor y la experiencia que termina limitando la capacidad de aprender.

Con los años he llegado a pensar que el mayor riesgo para una empresa no es equivocarse. Es aferrarse demasiado tiempo a una idea que alguna vez funcionó. Eso también cambia la manera de entender el patrimonio.

Normalmente asociamos el patrimonio con cifras, activos o resultados financieros. Pero una empresa empieza a construir patrimonio mucho antes de que esos números aparezcan en un balance. Lo hace cuando desarrolla la capacidad de adaptarse sin perder su identidad, cuando aprende a crear valor en contextos inciertos y cuando entiende que proteger el futuro exige revisar permanentemente las decisiones del presente.

Tal vez el problema nunca fue el mapa. El problema es seguir creyendo que alguien puede dibujarlo por nosotros.

Las empresas que marcarán la próxima década probablemente no serán las que encontraron el camino perfecto. Serán aquellas cuyos líderes tuvieron la humildad suficiente para aceptar que, en un entorno que cambia todos los días, la mejor brújula no es un plan inamovible, sino la capacidad de aprender, cuestionar y decidir una y otra vez.

Porque las empresas no se quedan atrás cuando cambia el mercado.Empiezan a quedarse atrás el día en que dejan de cuestionar el mapa con el que siguen tomando sus decisiones.

Meta description SEO: ¿Por qué muchas empresas siguen tomando decisiones con un modelo diseñado hace 20 años que ya no responde al mercado?

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