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Las elecciones de 2027: plátano que no se voltea se quema

Las elecciones de 2027: plátano que no se voltea se quema

Por Ricardo Oviedo Arévalo

*Sociólogo, docente, investigador


Con la irrupción del “tigre” Abelardo, la derecha sufrió grandes cambios; en especial, su sector más ultra logró superar a un desgastado Centro Democrático y a su líder, el expresidente Álvaro Uribe, hoy con líos jurídicos aún no resueltos y con la segunda bancada en el Congreso, superada por el Pacto Histórico.

Pero esta victoria también trae sus propios afanes. Por primera vez, el uribismo tiene un competidor que le ha robado el discurso y está agrupando en su orilla a valiosos líderes políticos regionales. Tal es el caso de Antioquia —cuna de Uribe—, donde el gobernador, Andrés Julián Rendón (CD), el alcalde de Medellín, Federico Andrés Gutiérrez (CREEMOS) y dirigentes como Paola Holguín están alineados en esta ocasión con su nuevo patrón, ADLE.

De esta manera, se crea una nueva correlación de fuerzas en la derecha donde el polo de atracción es el “tigre”, opacando dramáticamente a lo que el senador Enrique Gómez denomina «los partidos socialdemócratas y de centroizquierda», en lo que parece más bien la venganza del ‘laureanismo’ frente a los conservadores y derechistas históricos.

En el caso de la costa Caribe, el fenómeno es el mismo. Los poderosos clanes políticos —entre otros, los Char, los Lacouture, los García, los Besaile y los Guerra Tulena— ya están marchando al paso del presidente y compartiendo en toda su magnitud las prebendas del poder. Es también el caso de Barranquilla, hoy convertida en sede alterna de la presidencia, y donde su gobernador “liberal”, Eduardo Verano de la Rosa, le construyó su «palacio de cartón», empoderando a la élite más clientelista y corrupta de la política colombiana, muy cercana al proyecto paramilitar que aún se resiste a su fin.

En el Valle del Cauca, la gobernadora Dilian Francisca Toro (Partido U) y el alcalde Alejandro Eder (Compromiso Ciudadano), se encuentran acosados por el avance del Pacto Histórico en su departamento. Lo que vimos esta semana es que estas autoridades territoriales se trasnocharon para participar en el allanamiento del barrio El Calvario, en la capital del Valle. Ambos mandatarios cercanos al gobierno central, reciben urgentemente oxígeno de Abelardo, haciéndolos parte del equipo de «pájaros madrugadores» de la seguridad ciudadana.

Lo mismo está sucediendo en Bogotá, donde el presidente ha nombrado un gerente para la capital —dominada hoy por Carlos Fernando Galán y Cambio Radical, partido de gobierno que maneja las alianzas del «tigre» en el Caribe—, desconociendo la autonomía e importancia del segundo cargo más importante del país. Una situación similar ocurre en Santander y Boyacá, donde las sectas religiosas y las disidencias de partidos de derecha y centroizquierda modificarán el paisaje electoral a favor del gobierno en las próximas elecciones.

Ante esta agresiva ola felina, el Tolima no se queda atrás. Esta tendencia, que llamo «el Modelo Medellín», también funciona por estas tierras calientes. Vemos cómo la gobernadora, Adriana Magali Matiz (del Partido Conservador), y la alcaldesa de Ibagué, Johana Aranda (del Centro Democrático), se identifican más doctrinariamente con los postulados ultraderechistas de Abelardo que con los de sus dos viejos partidos.

Si bien representan cerca del 43% de los votos, sienten que el candidato autopostulado, Óscar Barreto —su padrino—, no está en el radar de las preferencias políticas de ADLE ni del clan de los Gómez, quienes van a impulsar candidatos de su propio bolsillo. En este caso, al igual que en el occidente del país, el fantasma del Pacto Histórico los obliga a mirar con buenos ojos las lisonjas del Gobierno central antes que los expedientes del candidato y dos veces gobernador Barreto, a quien ven más como un viejo patriarca desgastado y moribundo electoralmente que no refleja la política de “armas tomar” del “tigre”.

Por lo tanto, el poder en las próximas elecciones se jugará a tres bandas y entre gigantes. Primero, el “tigre” y su combo, aún sin candidato, pero respaldado por las iglesias evangélicas, el partido MIRA, el Partido de la U, Cambio Radical, exuribistas y exconservadores. Segundo, el bloque compuesto por el Pacto Histórico, el Partido Liberal, el Partido Verde y organizaciones sociales, encabezado por el exministro Guillermo Alfonso Jaramillo. Y, por último, el del vetusto Partido Conservador, representado por el dos veces gobernador y uno de los senadores más ricos de Colombia, Óscar Barreto, respaldado por lo que quede de alcaldes y concejales en el departamento.

De esta manera, se hace realidad ese dicho tan tolimense: el plátano que no se voltea, se quema.

ZONA DE DISTENSIÓN: Debemos estar pendientes de los informes oficiales del Servicio Geológico Colombiano sobre el comportamiento de los sismos originados en la región sur del departamento y acatar sus orientaciones; de ello depende prevenir desastres.

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