Periodismo de análisis y opinión de Ibagué y el Tolima

Opinión

La ‘sorpresa’ que les produjo la Gobernadora del Chocó

La ‘sorpresa’ que les produjo la Gobernadora del Chocó

Por Henry Rengifo Hernández


La indignación que despierta ver cómo se convierte en noticia sensacionalista la preparación académica y lingüística de la gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba Curi, es un síntoma claro de ese prejuicio estructural: la falsa premisa de que la excelencia intelectual es patrimonio exclusivo de las élites del centro del país.

Hay una forma sutil, pero profundamente perversa, de discriminación que no se manifiesta en el insulto directo, sino en el asombro desmedido. Ocurre cuando los sectores que se asumen como los validadores del mérito en Colombia descubren, con genuina estupefacción, que en la periferia también hay rigor, preparación y excelencia.

En los últimos días, diversos micrófonos y plumas del periodismo nacional han reaccionado con señalamientos de asombro ante el hecho de que la gobernadora del Chocó, Nubia Carolina, sea una profesional políglota, con sólida formación académica y capacidad de interlocución internacional. Lo que en cualquier mandatario del centro del país se reseñaría como un dato biográfico corriente o un activo profesional, en el caso de la mandataria chocoana ha sido tratado como una rareza casi exótica.

¿De dónde nace esa alarma? Nace de una escala de valores empequeñecida por el prejuicio estructural. Para cierto sector de la opinión pública y del periodismo bogotano, el relato sobre el Chocó y el Pacífico debe mantenerse encasillado exclusivamente en la precariedad, la victimización o la incapacidad administrativa. (recordar la persecución implacable a Francia Márquez durante su desempeño como vicepresidenta, no le perdonaron que alguien que trabajó en el servicio doméstico se hubiera convertido en abogada y lideresa mundial). 

Cuando emerge una figura caso Gobernadora del Chocó, que rompe radicalmente con ese estereotipo, una mujer afrodescendiente, formada, con dominio de varios idiomas y criterio propio, el esquema mental de esos analistas colapsa.

El problema no es la anécdota del idioma; el problema es la condescendencia con la que se juzga el talento regional. Presentar la preparación universitaria o el multilingüismo como un fenómeno anómalo por el simple hecho de provenir de Quibdó o del Chocó revela una profunda pereza analítica y un sesgo sistemático. Es la incapacidad de concebir que la dignidad académica y la solvencia intelectual no dependen del código postal ni del color de la piel.

Raya en la torpeza analítica que periodistas de amplio recorrido confundan su propia ignorancia sobre las realidades regionales con una “noticia extraordinariamente rara”. El verdadero debate sobre el Chocó debe centrarse en la ejecución de su presupuesto, la conectividad, la seguridad y la transformación social de sus comunidades. Reducir la discusión pública a la sorpresa por la capacidad académica de su gobernante solo evidencia la pequeñez de quien evalúa y la urgencia de desmantelar el centralismo mental que todavía atenaza a buena parte de los grandes medios de comunicación en Colombia.

La preparación no es un privilegio reservado para unos pocos apellidos ni para ciertas latitudes del país. Es hora de que el periodismo corporativo deje de escandalizarse por la excelencia en las regiones y empiece a medir a sus líderes con la vara del rigor, el respeto y la equidad que la ciudadanía merece.

Siguenos en WhatsApp

Artículos Relacionados