Opinión
Haaland por todos lados
Por María Alejandra Rodríguez*
Periodista. Especialista en comunicación digital y magíster en pedagogía. Jefe de prensa Universidad del Tolima.
Hace apenas unos días, Erling Haaland era noticia por su participación en el Mundial de Fútbol. Hoy, sin haber puesto un pie en Colombia, aparece en redes sociales como el “nuevo fichaje del Deportes Tolima”, comiendo lechona en Ibagué, deslizándose por los toboganes de Piscilago, e incluso, protagonizando publicaciones de universidades, entidades públicas y marcas. Son imágenes creadas con inteligencia artificial, memes y montajes que, aunque nadie confunde con la realidad, miles de personas entienden y comparten de inmediato. Y ahí es donde comienza la verdadera historia.
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En cuestión de horas, el delantero noruego empezó a aparecer en decenas de publicaciones creadas por instituciones, empresas y creadores de contenido que encontraron en él la posibilidad de sumarse a la conversación del momento. Ya no se trataba únicamente de hablar de Haaland, sino de utilizar su imagen para conectar con una audiencia que ya estaba prestando atención.
Lo interesante no es que las marcas aprovechen las tendencias. Eso ocurre desde hace años. Lo realmente fascinante es la velocidad con la que una conversación digital se convierte en un código compartido por millones de personas. Basta una fotografía del jugador para que el público entienda el contexto, el chiste o la intención de una publicación. No hace falta explicar por qué aparece en un restaurante, en un parque recreativo o en una campaña institucional. La audiencia completa la historia.
La cultura participativa parte de una idea sencilla, las audiencias dejaron de ser simples receptoras para convertirse en creadoras, transformadoras y distribuidoras de contenido. Hoy internet no espera mensajes terminados, los toma, los adapta y les da nuevos significados.
Por eso un futbolista noruego puede terminar promocionando un destino turístico colombiano sin haberlo visitado jamás. No porque exista una estrategia internacional detrás, sino porque las comunidades digitales tienen la capacidad de apropiarse de una imagen y convertirla en un símbolo que todos entienden.
Quizá Haaland nunca llegue a ver esas publicaciones. ¿O sí? Es posible que jamás sepa que, por unas horas, “recorrió” Ibagué, “probó” lechona o “descendió” por un tobogán en Melgar. Pero eso no es lo más importante. La verdadera historia está en quienes decidieron contar algo a partir de él.
Hoy vemos como el ecosistema digital demuestra que la creatividad también consiste en interpretar el momento adecuado, entender de qué está hablando la gente y aportar una mirada propia a una conversación que ya existe. No se trata de copiar una tendencia, sino de resignificarla.
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Las organizaciones que mejor conectan con sus audiencias no son necesariamente las que hablan primero, sino las que logran integrarse a la conversación con naturalidad, pertinencia y creatividad. En un entorno donde cada tendencia dura apenas unos días, ganar visibilidad depende menos de interrumpir la conversación y más de saber participar en ella.
Quizá por eso Haaland hoy está por todos lados. No porque el futbolista haya decidido convertirse en la imagen de medio internet, sino porque internet encontró en él un idioma común.
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