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Opinión

Gaitán: Evocación de su memoria y vigencia de sus ideas

Gaitán: Evocación de su memoria y vigencia de sus ideas

Por: Alberto Santofimio Botero*


Siempre que hablo, pienso o escribo sobre Jorge Eliécer Gaitán, vienen en mágico tropel a mi memoria, los episodios trágicos del 9 de abril de 1948. Esas imágenes, tantas veces repetidas de la ira popular desordenada en lo que constituyó el llamado “Bogotazo,” en la Capital de la República, y lo que viví con ojos de niño asombrado en la ciudad de Ibagué. 

Jamás podré sacar de mis recuerdos la visión de la desafiante nube de humo que subía del incendio del Panóptico, los ecos inquietantes de gritos, disparos, destrucciones y barbarie colectiva. Luego, el saqueo indiscriminado de tiendas y almacenes, y ya en el atardecer el desfile de revolucionarios frustrados convertidos en voraces amigos de lo ajeno marchando con neveras, radios, muebles, víveres y toda clase de elementos producto del desorden colectivo rumbo a escondites en lo que hoy es el Barrio El Libertador.

La ausencia de la televisión, que solo se inició en Colombia en 1954, dejó exclusivamente en manos de los periódicos y las emisoras la información, y por tanto el acceso de los ciudadanos al conocimiento de la verdad de lo ocurrido, más allá de la versión oficial emitida por la Radio Nacional. La Colombia rural por factores de analfabetismo, y de escasa circulación no podía tener en sus manos ejemplares de los periódicos El Tiempo, El Espectador y El Siglo, tendencias políticas encontradas, cuyos ejemplares solo leían un puñado de ciudadanos en la ciudad de Ibagué, en la Capital de la República y en las otras ciudades. 

Entonces, la inmensa Colombia mayoritaria solo conocía lo que alcanzaba a escuchar en quienes tenían el privilegio de poseer un radio, artículo de lujo, pues en aquella época no existían el transistor, los pequeños radios individuales de pilas que comenzaron a revolucionar el acceso a la información para las gentes humildes de Colombia.

Todavía recuerdo cuando estábamos sentados en el comedor de nuestra casa del barrio “La Pola”, y en el radio PHILCO, en la emisora Nueva Granada, en la sonora voz de uno de sus locutores, dio a conocer la noticia que Jorge Eliécer Gaitán, el gran caudillo popular y ya jefe único del liberalismo colombiano, había sido víctima de un atentado, y que estaba entre la vida y la muerte, pese a los esfuerzos del equipo médico encabezado por el doctor Pedro Eliseo Cruz.

 Mi padre se levantó de la mesa y nos dijo: “este puede ser el fin de la democracia colombiana y se vendrán muchos días aciagos para ella”. Cuando iba a salir a la calle, la misma emisora dando la hora exacta dio la trágica noticia: Jorge Eliécer Gaitán acaba de morir víctima de un asesino desalmado. En Ondas de Ibagué, la emisora liberal de propiedad de don Luis Martínez Ruiz, sirvió de vehículo para transmitir voces de cordura y concordia a la gente justamente poseída, por la ira, la sed de venganza y el odio hacia el gobierno de Ospina Pérez, a quien comenzaron algunos a responsabilizar tempranamente de lo ocurrido.

Mas allá, de evocaciones y recuerdos del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y de los hechos trágicos y violentos ocurridos en la capital de la Republica y en algunas ciudades, entre ellas Ibagué, vale la pena rendirle hoy 9 de abril de 2026, el mejor homenaje a su memoria, es la prédica de todo lo que significó este formidable ser humano en el universo de las ideas, las propuestas audaces, y el conocimiento profundo del alma Nacional.

La gran paradoja en la vida de Jorge Eliécer Gaitán es la que buena parte de las propuestas que hizo hablándole al país nacional, en contraposición al país político sólo se pudieran realizar algunas después de su holocausto, y que otras después de tantos años, siguen vigentes como anhelos en el lenguaje de los inconformes la mayoría en este país descuadernado por la violencia, y sin duda por la desafiante corrupción como un cáncer haciendo metástasis en todos los ámbitos de una sociedad descompuesta y enfrentada. 

La gran prensa, cada aniversario de la muerte de Gaitán, se solaza en lo que puede aparecer a sus ojos como trágico recuerdo de un día apocalíptico para el país. Pasados tantos lustros parece que se hubiera agotado el tema. Editan artículos pintorescos que se preguntan por el destino del sombrero de Gaitán en aquel día aciago.

 Pero hoy, más que nunca, conviene recordar lo que pensaba aquella genial cabeza del partido liberal que no solo se anticipó en docenas de años a lo que tuvieron que hacer de todas maneras los lideres decadentes de la oligarquía liberal y conservadora. Tanta fue la proyección ideológica que prospectó directrices que se plantearon, luego los voceros más avanzados del partido con el correr del tiempo.

Hoy en 2026, cuando el partido Liberal carece de una plataforma ideológica, y de acción económica y política, y de propuestas reformistas validas, conviene recordar que el gran jefe popular propuso en 1947, es decir hace 79 años un programa fundamental, aprobado primero de forma multitudinaria por los representantes del pueblo Gaitanista de Bogotá Y en todos los municipios del país, y adoptado, finalmente, como el gran programa futurista de reformas al modelo económico y político para el futuro de la nación colombina. 

Intentemos establecer una especie de doble columna entre lo que pensó Gaitán en 1947, y lo que el país ha realizado difícil y parcialmente después de su muerte, y aquello que ni siquiera se considera factible hoy, o es apenas una promesa de quienes faltos de toda originalidad y mayor ética política ni siquiera reconocen que estas ideas eran pensamientos ya maduros del gran caudillo liberal como visionario en la década del cuarenta del siglo anterior. Con esto se demuestra el fracaso del reformismo oportunista y amañado de los mismos, con las mismas para decir lo mismo y simplemente poner la política no al servicio del país nacional, como lo proclamo Gaitán si no al servicio de intereses privilegiados que financian en gran parte los acaeceres del devenir político actual, con su poder económico y la propiedad exclusiva de todos los medios de comunicación masiva, prensa, radio, televisión etcétera. 

  • Veámoslo así:
  1. Reforma de la administración pública y creación de una verdadera carrera administrativa (Art. 16), lo que solo fue posible a partir de 1954 como fruto del acuerdo partidista al cual hoy se le hacen merecidas críticas, a la paridad en épocas del frente nacional y algunas reformas constitucionales aprobadas en los gobiernos de Carlos Lleras Restrepo, Alfonso López Michelsen, Julio Cesar Turbay y Virgilio Barco Vargas.
  2. Consagración del principio de la planificación cuatrienal trazada por entidades técnicas ajenas a la política (Articulo 17), lo que viene a ser un descubrimiento en la reforma del presidente Lleras Restrepo en 1968, que jamás se cumplió y solo se pretendió impulsar en la administración del presidente Turbay Ayala con la reforma de 1979. 
  3. Elección popular de los gobernadores y alcaldes (Articulo 24). Estas propuestas audaces de la plataforma de Gaitán solo logramos impulsarlas, la de alcaldes en 1986 en el congreso de la república por un acuerdo de las fuerzas políticas, incluido el conservatismo encabezado por Álvaro Gómez Hurtado y que yo logre consagrar en mis ponencias para el Senado de la República, tanto en el acto legislativo que la estableció, como en la ley que la reglamento. Y la de gobernadores, en la constitución establecida por decisión de la Constituyente de 1991.
  4. Reformas Legislativas en materia penal contra la moderna delincuencia técnica que aprovecha los medios económicos, sociales y políticos para el enriquecimiento sin causa (Arti 27), Así mismo, régimen de incompatibilidades para los senadores, representantes, diputados, concejales y funcionarios en general, para moralizar la Administración Pública. Este pensamiento de Gaitan sirvió de marco, sin reconocerlo, a cuantas reformas a la constitución nacional, al Código penal y al Código de procedimiento se han realizado desde 1947 hasta nuestros días.
  5. Real autonomía de los órganos judiciales y contencioso administrativo y establecimiento de la carrera judicial (Articulo 23), esto lo intentaron con fallido empeño, las administraciones Valencia y Lleras Restrepo. Y, finalmente, se logró en el Congreso aprobar una ley estatutaria de la justicia, de la cual tuve el honor de ser ponente en el Senado de la Republica en compañía de mi coterráneo el senador conservador Guillermo Angulo Gómez. Ley 270 de 1996.
  6. Cambio fundamental en los sistemas tributarios, adoptando el criterio cualitativo en forma que tenga superior carga progresiva, el mayor rendimiento con menor esfuerzo y al contrario (Art.20), lo que de buena fe intentaron varios gobiernos con la presión y el rechazo de los intereses y los dueños del poder económico nacional. Todos los candidatos suelen jurar no subir impuestos y no hacer reformas tributarias y casi todos han hecho lo contrario. Inauguran cada cuatrienio con una reforma tributaria nueva y realizan varias durante su periodo constitucional. Sin embargo, no se ha logrado la equidad y la justicia en la tributación para las personas naturales, los asalariados y los trabajadores independientes, hasta llegar al colmo de pretender contra los derechos adquiridos de los pensionados poniéndole impuestos, después de haber servido al estado y a la sociedad y de estar al final de sus vidas buscando terminarlas con tranquilidad y decoro como proclamo Gaitan para los adultos mayores, ahora si protegidos en un avance significativo de la Constitución de 1991.
  7. Nuevo sistema fiscal que replantee la cuestión de las rentas departamentales sobre la explotación de licores, del juego y de los impuestos a los artículos de primera necesidad, lo cual incluye la nacionalización de las cervezas, intentos también frustrados por quienes se han atrevido a atacar este espinoso tema.
  8. En la política económica y régimen de tierras Jorge Eliecer Gaitán fue mucho más allá que la reforma agraria elaborada con la colaboración de universidades y técnicos extranjeros. Diferencia cualitativa entre tierras cultivadas y no cultivadas: cultivos en conservación de los ejidos (Arti 28, 29,30,31 y 33). Es preciso reconocer que con la inspiración de la republica liberal con López Pumarejo y Echandía a la cabeza sobre la función social de la propiedad, y las tesis de Gaitán sobre el tema agrario, y los campesinos humildes desposeídos y esclavizados por los patronos opulentos, se logro en el gobierno de Carlos Lleras Restrepo un significativo avance social y económico, que luego se vio absurdamente frenado con el llamado,” acuerdo de Chicoral”. En el gobierno de Misael Pastrana Borrero.
  9. Crédito personal a las clases menos favorecidas especialmente en el sector agrario, para los trabajadores de la tierra y organización cooperativa del Estado en función del crédito agrícola (art.33y34), banderas de las cuales después se ufanaría paradójicamente su tradicional contendor Ospina Pérez, hasta el final de sus días, con la creación de la caja agraria, y posterior mente del banco cafetero.
  10. El liberalismo reconoce que la agricultura y la ganadería deben ocupar desde el punto de vista de las realidades y conveniencias un lugar preferente la que poco a poco el liberalismo se dejó arrebatar de otros partidos y movimientos sociales mientras se olvidó de estos principios y se entregó con sus directivas a actuar más para lo urbano que para lo rural.
  11. Nacionalización de los servicios públicos: de energía, acueducto, teléfonos y transporte (Art 37), ideas que entonces sonaban al más crudo comunismo pero que hoy el país ha tenido que realizar hasta donde lo han permitido los grupos de la plutocracia contra los cuales tuvo que enfrentarse Gaitán si más ayuda que la su pueblo.
  12. La lucha contra todo grupo económico o político cerrado; contra los monopolios; control de las sociedades anónimas, representación del Estado en las juntas directivas de las sociedades por acciones en defensa de los depositarios y de que su actuación tenga fines productivos, y no la simple especulación (Art. 39), tesis discutida muchas veces luego en el congreso pero que hace 79 años era un apotegma del liberalismo colombiano
  13.  Control de precios sobre una situación técnica que solo permita la ganancia equitativa y no el enriquecimiento sin causa ( Art 38), principio que todavía reclama el pueblo colombiano, y que no se ha podido realizar, pese a la creación burocrática en 1968, de una inoperante superintendencia de industria y comercio. Al ritmo de la inflación y de los salarios suben los precios en los artículos de primera necesidad sin que ninguna autoridad valida los controle eficazmente. 
  14. El liberalismo en 1947, declara ser un hecho contrario a la equidad y la dignidad nacional, el sistema según el cual el servicio militar recae especialmente sobre los campesinos, obreros y clase media. El servicio militar es honor para el ciudadano y nadie debe sustraerse a él sin justa causa (Art. 26), declaración que duro escrita por años, sin que has ahora se haya logrado un completo régimen de equidad e igualdad en el sistema.
  15. El Liberalismo rectifica la posición secundaria en que se ha mantenido la mujer colombiana en las actividades públicas. La mujer debe tener igual categoría que el hombre en las preocupaciones del Estado (Art. 42), postulado que necesito del general Rojas Pinilla para convertirse en un principio constitucional, y luego de reformas las cuales contribuimos desde el Ministerio de Justicia de la administración López Michelsen, y más tarde como ponente en 1978 del acto legislativo sobre igualdad de derechos entre las mujeres y los varones bajo el gobierno de Turbay Ayala en 1978.
  16. En cuanto a la política social, nadie mejor que Jorge Eliécer Gaitán reivindicó los derechos: igualdad de todos los trabajadores y empleados ante el salario y ante las garantías sociales: implantamiento de salarios mínimos inembargables; participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas, creación de bolsas de trabajo; unidad, independencia y desarrollo del movimiento sindical; defensa de fuero sindical; la extensión de la jurisdicción especial del trabajo a todos los empleados y obreros oficiales; revisión del concepto de servicio público para los fines relacionados con el derecho de asistencia social a los indigentes que no queden comprendidos por los beneficios del seguro ( Art. 44). La simple enumeración de los títulos anteriores, unos cumplidos después del gran magnicidio de Gaitan en 1948, algunos logrados luego, nos indican que no existe un solo líder colombiano que haya llegado más cerca a la clase trabajadora que Gaitán, y que los promeseros de todos los pelambres sólo repiten monótonamente, en tiempos de campaña, para que luego no se cumplan jamás algunos de los programas que Gaitán había enunciado en forma concisa y clara, desde 1947.
  17.  En política exterior no fue menos enfático Jorge Eliecer Gaitán en materia tan necesitada hoy de un claro pensamiento: (Art. 9), “ el liberalismo entiende que sus doctrinas representan la mejor solución de los problemas colombianos y no aceptan ninguna contradicción entre el partido y los intereses de la patria, Solo en caso de guerra exterior contra el agresor, cuando lo que está en juego no son los simples intereses internos de la comunidad sino la existencia misma de la nación, el partido suspenderá su lucha para entregarse por entero y sin diferencias con los demás grupos políticos, a la defensa de la nacionalidad” 
  18. Tampoco fue ajeno Jorge Eliecer Gaitán a la política educacional para la cual reclamó una especial prelación sobre los demás problemas; la lucha contra el analfabetismo; la idea, solo tardíamente comprendida, de que el ejército debe tener una fuerza civilizadora antes que represiva, y antes que reprimir liberar al campesino en el orden físico, mental y económico; la racionalización de las profesiones liberales; la creación de universidades seccionales en el mismo plano científico de la Universidad Nacional; la defensa biológica del hombre colombiano en su nutrición, educación y fortalecimiento físico, especialmente en la clase campesina (Arti. 45,46,47,48,49 y 50).
  19.  Estas ideas concretas no fueron fruto de la improvisación o de la iluminación de unos cuantos intelectuales dentro de lo que ahora llaman un seminario o jornadas de trabajo, y ni siquiera de un “concilio”. Resulta que Jorge Eliecer Gaitán desde 1933, había ya pensado en estos temas de reivindicación económica y política de modo que luego de 79 años de exposición solo puede reclamar para si el precursor social que fue el caudillo liberal. A tal punto llegó para encontrar una nueva plataforma ideológica con el programa que en sí mismo constituía el movimiento “unirista”, que el gran líder comando desde 1933: el establecimiento del divorcio; aspecto en el cual solo logramos iniciar avances significativos en el gobierno del presidente López Michelsen en mi ejercicio como ministro de Justicia; la abolición total de la diferencia entre los hijos legítimos e ilegítimos, el reconocimiento para la mujer de todas las garantías sociales que solo pertenecían a los hombres, la educación complementaria para toda la clase trabajadora; la creación de universidades populares y organización de bibliotecas ambulantes, la creación de mutualismo escolar, la organización de un verdadero centro de educación física nacional ( solo conseguido con la creación de Coldeportes y más tarde el llamado ministerio del deporte); un plan de acción en los municipios del trabajo Cívico ( la verdadera Genesis de lo que fue la creación en hora buena de las juntas de acción comunal que tanto le han servido a barrios y veredas en las zonas rurales y urbanas de Colombia); la creación de un consejo económico y social( precursor del Departamento Nacional de Planeación, hoy existente; el acondicionamiento paulatino del crédito a la condición de servicio público; la creación de un banco de previsión social ( idea que impulso la creación del Banco Popular); la regularización económica con base en las estadísticas nacionales ( lo que dio lugar a la creación de la entidad oficial que planifica, produce y difunde las estadísticas de Colombia para entender la economía, la sociedad y el territorio, conocida como popularmente como el Dane.
  20. Los anteriores puntos, tanto del programa de 1947, como los del (unirismo movimiento fundado por Gaitán en 1933, son tesis concretas y derroteros de acción que explican el verdadero motivo de adhesión del pueblo al movimiento ideológico Gaitanista. La oligarquía como siempre, lo descalificó porque en vez de hablar del honor, de la libertad formal, o del derecho simplista de propiedad, empleó una dialéctica concreta que planteaba problemas y ofrecía soluciones nacionales cuya mejor expresión se encuentra en una tesis fundamental en este país de etiquetas según la cual “En cuanto a principios; a Gaitán le basto resumir en una frase toda una concepción ideológica, como se contiene en el artículo primero del programa del 47”, el cual ha sido imposible superar o modificar en toda la historia posterior de nuestro partido: (EL PARTIDO LIBERAL DE COLOMBIA ES EL PARTIDO DEL PUEBLO). Este partido de la grandeza, de la gloria, del progreso social, del reformismo democrático, de las sentidas reivindicaciones a favor de los desposeídos, los marginados los débiles, los excluidos y los humildes de la patria, reducido en el 2026 a un caserón vacío, una precaria fábrica de avales, y un reducto familiar decadente. A algunos les parecerá, en estos tiempos del celular el Facebook, el tik tok y la inteligencia artificial, que esta definición de Gaitán contiene una simpleza, y que está afirmación la puede hacer cualquier partido en cualquier lugar de la tierra. Pero, a quienes hemos vivido y sufrido, por largos años en este país y lo conocemos plenamente, sabemos que esta definición lo que contiene es una poderosa verdad porque aquí el pueblo no es de todo el mundo, no es toda la sociedad civil, no son todos los ciudadanos, sino que cuando Gaitán y cualquiera de nosotros hablamos estamos refiriéndonos, a los trabajadores de las fábricas, a los campesinos, a los pequeños artesanos y comerciantes, a los estudiantes de la Universidad Nacional, y de las demás instituciones públicas, a los jueces municipales, y los sufridos trabajadores de la rama judicial, a los vendedores ambulantes, a los médicos de las zonas rurales, en plena violencia, a los modestos recogedores de café, a los tenderos, a los trabajadores de obras públicas, a los vendedores de periódicos, de los lustrabotas. Saben también que desde esa época tanto Gaitán como nosotros no estamos hablando el lenguaje de las grandes familias, de los terratenientes, de los magnates, ni de las grandes sociedades anónimas, concentradora de la riqueza, ni de los capitalistas salvajes, explotadores de los humildes. Con razón Gaitán pudo expresar sin vanidad y como una afirmación que solo implicaba un compromiso político:” YO NO SOY UN HOMBRE, SOY UN PUEBLO”.
  21. El programa del 47 estaba animado por lo que Gaitán denominó con propiedad como las ideas fuerza, las que a modo de un puño cerrado golpearon todo tipo de oligarquías que no le perdonaron jamás, como nunca han perdonado que al pueblo se le dé una conciencia política que salga por fuera de lo que se acuerda entre los bastidores del poder económico. Estas cuatro ideas fuerza eran: EL PUEBLO ES SUPERIOR A SUS DIRIGENTES EL PAIS NACIONAL CONTRA EL PAIS POLITICO; LA LUCHA CONTRALA OLIGARQUIA Y POR LA RESTAURACION MORAL Y DEMOCRATICA DE LA REPUBLICA. Cuatro grandes verdades, cuatro formidables consignas para el combate popular y revolucionario en libertad, con democracia y con respeto a las instituciones que tienen plena vigencia pata la Colombia del2026.

A- El pueblo es superior a sus dirigentes. Con esta idea Gaitán insiste en distinguir entre la masa popular que constituye la verdadera entidad política del país colombiano y los profesionales de la política que, secularmente han vivido de la subadministración de ese pueblo. Era y es una objeción moral a la clase política tradicional del país a quienes se considera que, por razones de estirpe, condición económica y familiar nacen para presidentes, y ese pueblo raso que no tiene otra opción de votar por quienes se creían y se creen providenciales.

B- País nacional contra país político. Leamos la autorizada opinión del gran maestro, catedrático, ex senador de la república, hombre progresista, ex candidato a la presidencia de la república, por los movimientos de izquierda democrática y el partido comunista, Maestro Gerardo Molina, quien para explicarnos esta idea fuerza, expreso: “ Gaitán veía que Colombia no era una excepción en el mundo al albergar en su seno dos categorías bien marcadas: de un lado la crecida legión de los que viven abocados a los problemas económicos y sociales, a cuya solución contribuyen con su esfuerzo cotidiano; son personas motivadas por afanes concretos como el crecimiento de la riqueza general, el ensanche de la educación y la salud, la promoción de la mujer, la independencia verdadera de la Republica y la distribución del ingreso”.

C- Este es el país nacional, en oposición a éste hay otro, integrado por quienes se desentienden de las cuestiones primordiales y que solo piensan en lo que Gaitán llamaba con desdén “la mecánica política” esto es, las convenciones, la formación de listas electorales, en los arreglos para parcelar el poder y distribuirlo en partidos y grupos y movimientos a los que solo interesa el continuo y permanente usufructo del poder, la distribución de los ministerios y del presupuesto, el halago corruptor de los contratos, y ls grandes negocios todo aquello que en suma constituye la parte sensual del gobierno, y del aprovechamiento del poder para enriquecerse o para subsistir electoralmente. Este es el” PAIS POLITICO, del que hablo Gaitán y el que sigue hoy orondo, vigente y desafiante en el 2026. La lucha contra la oligarquía. El término “oligarquía” en boca de Gaitán tiene una especial resonancia; no sólo es el gobierno de unos pocos que representan a los menos, sino aquella casta política profesional, en cuyas manos ha estado el destino secular de la Republica sin más mérito que la de haber sido herederos de un poder constituido y decadente. 

D- Gaitán hablo y lucho en su tiempo, pero dejó unas ideas fundamentales para las generaciones posteriores, y para la Colombia de hoy, que tienen impresionante y demoledora vigencia. 

La consigna “POR LA RESTAURACION MORAL Y DEMOCRATICA DE LA REPUBLICA”, que fue bandera y airada predica en la plaza pública, en formidables manifestaciones como la marcha del silencio o los actos multitudinarios en el circo de Santa María, y en las plazas abiertas de toda Colombia, en la voz del gran caudillo Gaitán es en la Colombia actual una verdad que guarda la mayoría silenciosa de un país injustamente sumido en los efectos letales de la violencia, la corrupción y la inseguridad. 

Definitivamente Jorge Eliecer Gaitán, no busco, como los populistas y los falsos profetas de un comunismo fracasado en el mundo, acabar con la propiedad privada, si no hacer de Colombia un país de propietarios, libre y democrático con seguridad jurídica, con crecimiento económico, justamente distribuido, con una paz consolidada, y sin el imperio de la concentración de la riqueza, ni de la corrupción devoradora.

Si “Vivir es crecer ilimitadamente; cada vida es un ensayo de expansión hacia el infinito”, como lo dijo ese gran pensador liberal en la España del siglo anterior, José Ortega y Gasset.

La vida de Gaitán hasta su heroico sacrificio fue un ensayo de expansión hacia lo infinito en la búsqueda visionaria de la paz, la libertad, la justicia social y la vigencia plena de la democracia para la Colombia de todos los tiempos.

*Exministro de Justicia, exsenador, miembro de las Academias de Historia de Cartagena e Ibagué. 

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