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La derrota de la derecha en América

La derrota de la derecha en América

Por Ricardo Oviedo Arévalo

*Sociólogo, investigador, docente


Como nunca en los últimos cinco años los partidos de derecha han ganado gobiernos en América Latina. Una región que se ha caracterizado más por tener exóticos dictadores y presidentes y unas élites mediáticas obedientes al poderoso norte.

Esta luna de miel con sus despistados electores duró poco, empezando por Javier Milei en Argentina, que usó como símbolo de campaña una motosierra, que supuestamente iba a ser utilizadas contra la corrupción y el despilfarro a todo nivel.

Dos años y medio después, el serrucho ha pasado por la reducción, entre otros, de los subsidios a los más pobres, las pensiones a los jubilados, el adelgazamiento a los presupuestos de la educación y la salud, estos recortes sociales dispararon los niveles de desempleo y los pobres se multiplicaron por miles pasando el 50% de su población, el nuevo código laboral, amplio la jornada laboral en 12 horas, permite los despidos indiscriminados y el pago en especie de los salarios. Hoy los argentinos son más pobres que durante el criticado gobierno peronista, su desaprobación como gobernante llega al 63%.

En Ecuador, el bananero Daniel Novoa, no le va mejor, a escasos un año de llegar a la presidencia, según el portal especializado Bloomberg, su desaprobación es del 69% y el 74.45% de ciudadanos creen que en los próximos seis meses su futuro económico empeorará. Los índices de violencia han llegado a ocupar los primeros puestos en la región y su economía se ha convertido en una gran lavandería de las mafias transnacionales, muchos de los cargamentos que son capturados en el extranjeros provienen de puertos privados, algunos de ellos, propiedad de la familia del presidente, han violado las normas comunitarias de la Comunidad Andina, colocando aranceles a Colombia y tomando pro la fuerza la embajada mexicana, violando las normas internacionales de la diplomacia, según el profesor de la Universidad Central del Ecuador, José Antonio Figueroa, el país va rumbo a ser un Estado fallido.

Mientras en el sur, el recién posesionado José Antonio Kast, según las encuestas de opinión, presenta tempranamente un 61% de desaprobación, también se raja en su política xenofóbica contra los inmigrantes y el tema de seguridad ciudadana, el 64 por ciento de los chilenos no cree que el presidente tenga un plan claro para enfrentar la delincuencia. Por las calles de Santiago, se oyen los tambores contra el alza en los combustibles y por empleo y su gobierno no ha podido conectarse con la aspiración de los chilenos a un mejor bienestar.

En la fría Bolivia, el recién posesionado presidente Rodrigo Paz, tiene también sus afugías de gobernanza. Según el periódico El Tiempo, vive una de las mayores crisis sociales y políticas de los últimos años, con protestas masivas de mineros, pobladores y campesinos que marchan por sus calles y plazas, enfrentándose a la Policía entre gases lacrimógenos, dinamita y barricadas, pidiendo la renuncia del presidente, todo lo anterior, producido por el deterioro económico, la inflación, la escasez de combustibles y el rechazo a las políticas de Paz. Sin mayoría en el parlamento, su futuro es incierto.

Mientras tanto, en el inestable Perú, el derechista fujimorismo, dirigida por la heredera Keiko Fujimori, asentado fuertemente en su capital Lima y demás centros urbanos, se enfrenta contra el Perú real, rural, pobre y excluido y que se aglutina en torno a la figura de Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, quien agita las banderas del defenestrado Pedro Castillo, este proceso electoral está atravesado por un clima de incertidumbre y reclamos de transparencia, donde la derecha política ha blandido – como en Colombia- sus sentimientos negativos contra los pueblos originarios y su aporofobia contra los más desvalidos.

Todo lo anterior, queda en pañales, si vemos que el gobierno de Donald Trump, pasa por los mismos infortunios del poder, donde la reciente encuesta del periódico New York Times, demuestra la crisis que vive el gobierno del norte  es crítica, donde el 64% desaprueba su gestión económica, con un 3.8% de índice de inflación, los precios del petróleo en alza, el mal manejo de la crisis de Irán y la pérdida de confianza en el dólar como moneda de reserva económica, podemos decir sin sonrojo alguno, que el peligro para la sociedad norteamericana no provenía del oso soviético ni de los laboriosos chinos, sino del copete dorado de Trump, hoy USA, presentas indicadores de gobierno del tercer mundo, colocando su gobierno en un callejón sin salida para las elecciones de “mitaca” del mes de noviembre, donde puede perder sus mayorías en el Congreso.

Por eso en estas elecciones en Colombia se está jugando el bienestar de sus habitantes, el país ha presentado los mejores indicadores económicos de la región y su moneda hoy, es una de las más fuertes, se ha implementado el salario mínimo vital devolviéndole parte del poder adquisitivo perdido por los anteriores gobiernos de derecha, aunque aún persiste problemas de violencia y narcotráfico, las capturas de alijos de narcóticos y de cabecillas mafiosos ha roto record con años anteriores, las fuerzas armadas hoy están mejor pagadas y la educación pública a todo nivel es gratuita, se han creado nuevas universidades, los índices de violencia han disminuido.

Podemos decir sin rubor, que hoy los colombianos vivimos mejor que hace cuatro años, como lo indican los diferentes sondeos de opinión especializados, por eso es importante, mantener nuestra auto estima en alto, votando el próximo domingo por el cambio, contra las políticas derechistas que han empobrecido a Colombia y a América Latina.

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