Opinión
Banco de la República insiste en ayudar a encarecer el crédito
Por Carlos Alberto Estefan Upegui
Exgobernador del Tolima
La Junta Directiva del Banco de la República recientemente había aumentado la tasa de interés de referencia en 100 puntos básicos, es decir, pasó de 9,25% a 10,25%, decisión que «buscaba contener la presión inflacionaria del aumento del salario mínimo vital 2026». Aprobación que para ese entonces no fue unánime, lo cual dio mucho de qué hablar.
Solo cuatro de los miembros de junta votaron a favor, mientras dos lo hicieron por una reducción de 50 pbs y uno por mantenerla inalterada. En ese orden de ideas, quizás lo más prudente, como lo dijimos, hubiese sido esperar un poco para ver primero la evolución de los indicadores macroeconómicos, porque ahora nos acaba de sorprender con otro incremento.
Este 31 de marzo, la Junta Directiva del Banco de la República eleva otra vez la tasa, fijándola en 11,25%. Medida inspirada en la ortodoxia monetarista, como inequívoca tabla de salvación para buscar contener la inflación. Determinación que, sin embargo, impacta la producción con el elevado costo de los créditos para la compra de materias primas y equipos, así como la financiación de capital de trabajo.
También sube lo que cobran las tarjetas de crédito, las cuales operan a tope con la tasa de usura, la cual también fija la Superfinanciera con base en esta misma medida.
La nueva Tasa del BanRepública, fijada ahora en 11,25% (efectiva a partir de las decisiones de marzo de 2026), equivale a un aumento de otros 100 puntos básicos, lo cual provocó el retiro de la reunión de Junta Directiva del ministro de Hacienda Germán Ávila, con el público respaldo también del ministro del Trabajo, Antonio Sanguino Páez, quienes consideran que esa medida no conviene a la economía del país en los actuales momentos.
En anterior ocasión, escribí una columna sobre este tema, que denominé «Tejemaneje de las tasas de interés», señalando que si el alza busca contener la inflación, su impacto sobre los productos financieros hace que se vuelvan más costosos, incrementando el valor del endeudamiento para los colombianos.
El Banco busca asegurar la estabilidad de precios, a pesar de las discusiones sobre el impacto en el crecimiento económico. Entre tanto, el incremento del salario mínimo supone que, si se aumenta la demanda agregada y hay capacidad ociosa, podría estimularse la producción y el empleo. Y si la oferta responde adecuadamente, el efecto sobre los precios podría ser neutral.
No obstante, los técnicos señalan que «… la política monetaria (intereses) del Banco de la República juega un papel clave en controlar la inflación y podría tener como objetivo frenar la desconfianza generalizada sobre el valor del dinero y actuar firmemente para recuperar la credibilidad con medidas contundentes que priorizan el control del aumento del costo de vida.»
Por su parte, Leonardo Villar, gerente del banco, ha señalado que la inflación sigue lejos del objetivo de política monetaria, por lo cual es necesario tomar medidas para reducirla. Ensayo y error no es lo correcto en tan delicada determinación. No obstante, se da a entender que el banco seguirá en su tónica de coadyuvar en el encarecimiento de los créditos con sus respectivas consecuencias, con plena advertencia y total convencimiento.
(CO) 313 381 6244
(CO) 311 228 8185
(CO) 313 829 8771