Opinión
El fallo que dejan en evidencia las picardías del jefe del clan Hurtado
Por José Baruth Tafur G.
*Abogado
Especialista en Marketing Político y Estrategias de Campaña
Maestrante Comunicación Política
Nada fue regalado… excepto las obras que nunca aparecieron en la administración del clan Hurtado, ¡Por fin los entes de control hicieron lo correcto! Ahora faltan los otros 20 procesos sin respuestas, uno de los tantos casos que rodean a Andrés Hurtado salió en su contra.
Es una pincelada del futuro para quien hurtó los sueños de los Ibaguereños, hoy se agrieto la pared de la injusticia Y cuando el muro está lleno de grietas, tarde o temprano se cae.
Con cinismo durante años se nos dijo que todo estaba bien. Que todo era legal. Que todo era transparente. Que Ibagué evoluciona. Pero pasó lo que en el corazón de los ibaguereños siempre se ha deseado ¡Justicia!. Hoy resuena, con un eco casi irónico, el fallo de la Procuraduría, las palabras mentirosas y cínicas del propio Hurtado se derrumban, por ahí dicen que la lengua es el azote del…
En qué quedan las palabras del jefe del clan Hurtado cuando manifiesta en su video de comunicación de crisis “Nada en nuestra trayectoria ha sido regalado. Todo ha sido producto del esfuerzo, la disciplina y la constancia.”
Un desgaste innecesario cuando los ibaguereños sabemos la verdad, entonces que nos responda ¿Quién regaló el silencio y cinismo institucional frente a las obras fantasmas?
¿Nada fue regalado?, ¿Fue hurtado?. Alguien tendrá que explicar por qué hubo obras que se pagaron, pero nunca se vieron, ni qué hablar de la mansión de Reservas del Campestre que se construyó de la noche a la mañana, aún esperamos el cumplimiento de las promesas que jamás tocaron el barro de los barrios que las esperaban.
Este fallo no es solo un golpe jurídico. Es un golpe al relato cuidadosamente construido. Ese relato del “todo lo hicimos con esfuerzo”, mientras Ibagué veía cómo se normalizaba la mediocridad, el despilfarro y la burla al ciudadano. Disciplina hubo, sí: disciplina para sostener un poder que se negó a rendir cuentas. Constancia también: constancia para esquivar responsabilidades.
Y esto es justicia, o al menos un intento de ella. Es la demostración de que, aunque tarden, los expedientes hablan de que la verdad no siempre se puede enterrar bajo comunicados de prensa ni discursos motivacionales.
Hoy no se celebra la caída del jefe del clan Hurtado. Hoy se celebra que la impunidad no es eterna. Que la ciudadanía no estaba loca. Que las preguntas eran válidas. Que las denuncias no eran cuentos.
Si nada fue regalado, entonces que tampoco se regale el olvido. Si todo fue esfuerzo, que también lo sea responderle al país.
Y si hubo constancia, que ahora la haya para asumir las consecuencias.
Porque las obras fantasmas no se evaporan solas.
Y la justicia, cuando llega, aunque tarde… también pasa factura.
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