Opinión
El mapa político del Tolima: hoy pintado de azul
Mientras el progresismo, bajo la bandera del Pacto Histórico, intenta consolidarse como la principal fuerza de oposición en el Tolima, el Partido Conservador busca mantener su hegemonía.

A pocas horas de las elecciones de este domingo 8 de marzo, el Tolima se encuentra en un punto de no retorno. De aquel departamento que hace apenas tres décadas vivía bajo la hegemonía liberal, no queda ni el recuerdo. Esa herencia la borró primero el uribismo y, posteriormente, el Partido Conservador —bajo la vertiente del ‘barretismo’— se encargó de aplastarla.
La expectativa de este domingo gira en torno a si ese mapa azul que registra la actualidad se mantiene o si se produce una reconfiguración política. La pregunta es cuál sería la fuerza capaz de hacerle contrapeso al dominio barretista. Todo apunta a que el único sector que asoma con destellos de abrirse espacios seguros es el Pacto Histórico; el resto de las colectividades atraviesan dificultades estructurales agudas.
Para entender el presente hay que encender el retrovisor y fijar 2010 como punto de partida. En aquel entonces, el Partido Liberal aún gozaba de una preponderancia histórica en la región, heredada de cacicazgos tradicionales. No obstante, el cambio de década trajo consigo su declive frente a la irrupción del uribismo.
Con el nacimiento del Centro Democrático, el electorado tolimense encontró un nuevo referente: el hoy expresidente Álvaro Uribe. El uribismo “apabulló” las estructuras liberales mediante la captura del voto de opinión. Fue el inicio del fin del dominio rojo en el Tolima.
Sin embargo, el uribismo fue un fenómeno de opinión que no logró consolidar estructuras locales tan sólidas como las del Partido Conservador. Fue a partir de 2018 cuando la línea ‘barretista’ inició su gran expansión. El resultado de 2022 fue la culminación de esta estrategia: un territorio totalmente azul en el Senado.
El conservatismo desplazó a todos sus contendores, dejando al Centro Democrático en una posición de minoría que nadie habría imaginado diez años atrás. Hoy, el partido del expresidente Uribe, que llegó a ser la fuerza dominante en el Tolima, se encuentra reducido a una expresión mínima que lucha por no desaparecer del panorama legislativo.
En esta ocasión, los tolimenses acudirán a las urnas en un ambiente de polarización entre la maquinaria azul y las fuerzas alternativas agrupadas en el Pacto Histórico. Este domingo se sabrá si el movimiento progresista logra abrirle una grieta a la contundente hegemonía barretista.
Composición azul
Ese dominio conservador se refleja en un mapa enteramente azul, representado hoy por dos senadores: Óscar Barreto Quiroga, quien llegó al Senado en 2022 con 112.000 votos, y su primo Miguel Ángel Barreto Castillo (oriundo de Sutatenza, Boyacá, pero con su fortín político en el Tolima), con 69.000 sufragios. La mayor parte de esta votación fue obtenida en el departamento.
En contraste, el Partido Liberal del Tolima, que siempre tuvo representación en el Senado con “hijos de la tierra”, quedó fuera; un hecho que parece destinado a repetirse este domingo.
La Cámara: pulso por la supervivencia
Si bien en el Senado el dominio azul es absoluto, la Cámara de Representantes cuenta una historia más matizada. Si el Senado es el reino del conservatismo-barretismo, la Cámara es el campo de batalla donde se mide la resistencia, o mejor dicho, la supervivencia.
En el actual periodo, el Tolima cuenta con tres curules conservadoras (barretismo puro: Delcy Isaza, Alejandro Martínez y Gerardo Yepes); una del Pacto Histórico–Alianza Verde (Martha Alfonso); una del Partido Liberal (Olga Beatriz González) y una del Centro Democrático (Carlos Edward Osorio).
La coincidencia es que todos enfrentan retos especiales: el barretismo busca mantener su hegemonía; el Partido Liberal intenta resistirse a desaparecer por completo; el Centro Democrático lucha por no ser desplazado de una tierra donde tuvo las mayorías; y el Pacto Histórico apuesta por consolidarse como la segunda fuerza política del departamento tras emerger en 2022 como un contendor formidable.
La gran expectativa de la jornada electoral de este domingo se resume en tres preguntas clave:
¿Hasta qué punto puede crecer el Partido Conservador antes de tocar techo, o empezará a sentir el desgaste de su propia hegemonía?
¿Logrará el Pacto Histórico consolidarse como la fuerza capaz de disputarle el poder al barretismo en el futuro inmediato?
¿Conseguirán el Centro Democrático y el Partido Liberal mantenerse a flote?
*Henry Rengifo Hernández
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