Política
Voto castigo contra el clan Hurtado
Tomada de Internet
Votar por la señora Carolina Hurtado a la Cámara de Representantes no es simplemente una elección partidista; es, en la práctica, refrendar una estructura de poder que ha priorizado la acumulación política sobre la eficiencia administrativa. La candidata actúa como el brazo extendido de un proyecto personalista dirigido por su hermano, el exalcalde Andrés Fabián Hurtado, cuya gestión ha estado surcada por escándalos e ineficiencia.
El despliegue de recursos, la logística desbordada y la exhibición de bienes suntuarios en las correrías de campaña plantean una pregunta incómoda:
¿Cuál es la fuente de financiación de un proyecto que parece ignorar la austeridad que la dignidad del cargo exige?
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La hipotética elección de Carolina Hurtado no puede leerse de forma aislada de los resultados de su mentor político en la capital tolimense. Ibagué aún padece las consecuencias de una planificación deficiente:
El viaducto de la calle 60: un proyecto que se convirtió en el símbolo de la más evidente corrupción.
El Acueducto Complementario: una inversión superior a 250 mil millones de pesos que, tras años de retórica, sigue sin garantizar de manera plena el derecho fundamental al agua de miles de ibaguereños.
Escenarios deportivos que aún presentan sombras en su ejecución y calidad.
Resulta institucionalmente preocupante la expansión de una red de contratación que parece beneficiar al círculo primario del exmandatario. Los registros en el SECOP sobre contratos de asesoría a familiares y allegados en entidades como el IMDRI, el Concejo de Ibagué y la Alcaldía de Melgar sugieren un uso de lo público para el fortalecimiento de un patrimonio privado y político.
La cifra de tres mil millones de pesos en nóminas vinculadas a este sector es un dato que debe mover a la reflexión sobre la meritocracia en Ibagué y el Tolima.
Existe una asimetría inexplicable entre los ingresos de ley de un servidor público y el nivel de vida que hoy exhibe el “clan” Hurtado. Mansiones y vehículos de alta gama que superan los ocho mil millones de pesos en avalúos contrastan con un discurso que apela constantemente a la fe y la humildad.
Mientras las investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito y peculado avanzan lentamente en la Fiscalía, la ciudadanía tiene este domingo en sus manos una herramienta preciada que no se engaveta: las urnas.
Finalmente, la conformación de la lista a la Cámara, con alianzas que arrastran sombras de investigaciones por lavado de activos y gestiones municipales previas marcadas por el endeudamiento —como en el caso de Cajamarca— configura un panorama de riesgo para los intereses del Tolima.
Votar con dignidad no es un ataque personal, es un acto de defensa del patrimonio común. Rechazar la lista que encabeza Carolina Hurtado es enviar un mensaje claro: Ibagué y el Tolima no son feudos familiares, sino sociedades que exigen respeto, transparencia y resultados que se puedan ver y tocar con pulcritud, y este “clan” carece de todo ello.
En conclusión, la lucha de los ciudadanos contra la corrupción debería manifestarse este domingo 8 de marzo en un voto de rechazo contra las pretensiones del exalcalde Andrés Hurtado.
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