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De Cajamarca a La Habana: el viaje sonoro de El Trío de las 3N

De Cajamarca a La Habana: el viaje sonoro de El Trío de las 3N

El Trío de las 3N, banda de Rock Campesino tolimense, nacida de un proyecto de grado en la EFAC.

Por Mauricio Arcila

Redactor El Cronista.co

En las empinadas laderas de Cajamarca, Tolima, donde el frío de la montaña abraza los cultivos de arracacha, nació una sonoridad que desafía las etiquetas convencionales. La realidad de un pueblo merecía ser contada con la fuerza del rock y la esencia de la música campesina. Así surgió El Trío de las 3 N, una agrupación que transforma el ruido de las herramientas de labranza en el estruendo de los amplificadores, bautizando su estilo como “Rock Campesino”: una mezcla vibrante que narra la resistencia y la cotidianidad del agro tolimense.

El proceso no fue sencillo. Nacido como un proyecto de grado en la Escuela de Formación Artística y Cultural (EFAC) de Ibagué, se convirtió en una labor de siembra constante en escenarios locales, donde el público observaba con cierta incredulidad cómo la identidad rural se fusionaba con géneros contemporáneos. Carlos Hewitt, líder de esta banda, mantuvo siempre los pies en el territorio y la mirada en el horizonte, logrando que las letras de El Trío de las 3 N trascendieran las fronteras del municipio. La banda se transformó en la voz de una comunidad que reclama visibilidad, utilizando la música como puente entre la tradición oral del campo y la modernidad urbana.

El clímax de esta travesía musical se materializó en un viaje que parecía un sueño lejano: cruzar el Mar Caribe para grabar en La Habana, Cuba. Dejar atrás el verde intenso de la “Despensa Agrícola de Colombia” y sumergirse en la humedad y la historia de la capital cubana fue un choque cultural y artístico que marcó un antes y un después en su carrera. En los estudios Abdala de la isla —donde no solo el son es referente, pues allí han grabado artistas de la talla de Laura Pausini y los legendarios Rolling Stones— la disciplina musical caribeña se mezcló con la ruda honestidad del rock de montaña colombiano, elevando la producción del grupo a un nivel internacional.

Hoy, la historia de Carlos Hewitt y su grupo es testimonio de que el arte no conoce periferias cuando la identidad es sólida. De las trochas veredales de Cajamarca a los estudios habaneros, El Trío de las 3 N ha demostrado que se puede ser universal sin dejar de ser profundamente local. Su música resuena como un eco de esperanza en escenarios nacionales, recordándonos que el campo colombiano tiene mucho que decir y que, gracias a su persistencia, el mundo entero puede escuchar el potente rugido de las montañas tolimenses.

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