Columnistas
Marco Hincapié: una nueva voz para representar al Tolima
Por Julián Rodríguez
Nacido en Ibagué y proveniente de una familia con raíces en Anaime, Cajamarca, Marco Emilio Hincapié, de 37 años, cuenta con un amplia trayectoria en el servicio público. Su recorrido político inició como candidato al Concejo de Ibagué por la Alianza Verde y continuó con responsabilidades clave en la administración municipal, donde se desempeñó como director de Justicia y posteriormente como secretario de Gobierno.
Durante su paso por la Secretaría de Gobierno se destacan logros concretos: la creación del Centro de Atención y Protección Animal (CAPA), la reducción de la tasa de homicidios a la más baja en la historia de Ibagué y su rol como alcalde encargado durante la administración Ibagué con todo el corazón, liderada por Guillermo Alfonso Jaramillo.
Más adelante, en la Asamblea Departamental del Tolima, Marco Hincapié logró articular consensos que le permitieron ejercer la presidencia de la duma departamental, impulsando iniciativas de alto impacto como la aprobación del río Combeima como sujeto de derechos.
Marco milita en Colombia Humana, partido del actual presidente de la República. Fue candidato a la Alcaldía de Ibagué por el Pacto Histórico y recientemente se consolidó como candidato a la Cámara de Representantes por el Tolima tras obtener 20.300 votos en la consulta de esa coalición, convirtiéndose en la votación progresista más alta del departamento.
Actualmente hace parte de la coalición Pacto–Verde, inscrita ante la Registraduría Nacional, junto a figuras como la actual representante a la Cámara Martha Alfonso y el líder social Renzo García. Se trata de una alianza amplia y diversa que agrupa sectores alternativos y progresistas del Tolima y que, con alta probabilidad, alcanzará el umbral necesario para asegurar al menos una curul en la Cámara de Representantes.
Uno de los rasgos que distingue a Marco Hincapié es su postura firme frente a la corrupción. Ha sido una voz crítica frente a prácticas que han lesionado el interés público, como la fallida obra del puente de la calle 60 en Ibagué, convertida en un elefante blanco, o el reciente contrato de parqueaderos de los escenarios deportivos, en el que se pretendía cobrar a los deportistas y entregar el negocio por más de una década a particulares cercanos al Concejo, dejando mínimos beneficios para la ciudad. Estas denuncias contrastan con el silencio de buena parte de la representación tolimense en el Congreso.
Vale preguntarse entonces: ¿cuántos debates de control político se han realizado sobre los escándalos de corrupción en el Tolima? ¿Cuántos debates se han enfocado en proponer soluciones reales a los problemas estructurales del departamento, como el desempleo, la falta de inversión o el debilitamiento de la seguridad?.
La ausencia de respuestas contundentes refleja una crisis de representación que el Tolima no puede seguir ignorando.
Marco Hincapié se ha caracterizado, además, por ser un líder de pensamiento abierto, con capacidad de escucha y de diálogo, cualidades indispensables para construir acuerdos amplios.
Estas habilidades resultan fundamentales para impulsar desde la Cámara de Representantes proyectos de ley orientados al desarrollo económico, el fortalecimiento del agro y el turismo, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas, y la generación de empleo formal, especialmente para jóvenes y mujeres.
Son necesidades urgentes si se quiere que el Tolima reaccione y recupere su rumbo.
El Tolima ha sido históricamente un territorio de ideas de libertad y progreso. Figuras como José María Melo, Manuel Murillo Toro, Alfonso López Pumarejo, Darío Echandía, Alfonso Palacio Rudas o Alberto Castilla han dejado una huella profunda en la construcción del país. Sin embargo, hoy el departamento enfrenta una crisis de liderazgo, cooptada por prácticas políticas alejadas de esos referentes históricos: campañas con recursos de dudosa procedencia, intentos de heredar el poder a familiares de antiguos alcaldes o gobernadores, y una política cada vez más distante de la ciudadanía.
En ese contexto, la propuesta de Marco Hincapié se abre paso como una alternativa de esperanza: una curul al servicio de la gente, que retome las banderas del progreso y la libertad y las haga resonar en el Congreso de la República para que el Tolima pueda avanzar.
Desde mi perspectiva, respaldo esta candidatura porque representa una renovación ética y una forma coherente de hacer política, donde lo que se dice se respalda con acciones. Es una alternativa frente a la politiquería tradicional, que desde la Cámara de Representantes puede ejercer control político efectivo, fiscalizar los recursos departamentales y municipales, promover iniciativas en seguridad y convivencia ciudadana, y gestionar recursos para infraestructura y desarrollo.
Además, es una apuesta por fortalecer la veeduría ciudadana y el liderazgo civil, involucrando especialmente a jóvenes que buscan soluciones reales en empleo y acceso a la educación.
Finalmente, invito a las y los tolimenses a dialogar sobre esta opción con apertura, sin sectarismos pero sin ambigüedades.
El momento que vive el Tolima exige acuerdos, ideas claras y liderazgos comprometidos con encontrar soluciones urgentes al presente y al futuro de nuestro departamento.
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