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Covid-19: peor que antes

Covid-19: peor que antes

Con más de 30 mil muertos en Colombia y una cifra superior al millón de contagios del Coronavirus SARS-CoV-2 causante de la Covid-19, es hora de hacer un debate sobre el tema a nivel nacional, regional y local, mucho más si la curva de afectados tiende al 100% y su propagación "no la detiene nadie" según afirmación del científico tolimense Manuel Elkin Patarroyo; todo lo cual configura un macabro panorama, cuando además, las medidas adoptadas por la OMS y los ensayos para la producción de una vacuna eficaz no logran el buen éxito esperado. 

Entre tanto, todavía hay gente que se resiste a aceptar la gravedad de la situación. Inexplicablemente hablan de "falsa pandemia" y se disgustan con las medidas preventivas y los protocolos sanitarios tendientes a evitar la diseminación y el contagio. 

A regañadientes vuelven a aplicarse ahora estrictas medidas de confinamiento y cuarentena, mientras persisten quejas sobre la inadecuada e inoportuna gestión de las EPS al respecto.

Cada quién en sus hogares, valiéndose del servicio a domicilio y del trabajo y el estudio vía virtual, representa un cambio de costumbres que va para largo e implica un ajuste estructural permanente, tanto en lo económico y lo social, para lo cual pareciera no estamos preparados y más bien anhelamos regresar a nuestra rutina anterior. Conducta que no representa mayor esfuerzo ni creatividad, cuando más bien estamos cerca del símil a una "Economía de Guerra", en la que se requiere del concurso del Gobierno sino en todo el país, por lo menos en los lugares de mayor impacto y en los sectores más afectados.

Cerca del 68% de las personas fallecidas en Colombia por el COVID 19, corresponde a los estratos 0,1, 2, en su mayoría hombres, complicándose así la supervivencia de muchas familias, especialmente de quienes trabajan en producción, ventas, vigilancia o servicios generales, como de los trabajadores informales que mantienen contacto con el público, haciéndose indispensable velar por conservar las actividades económicas más indispensables, garantizar la oferta y procurar el autoabastecimiento.

Ahora bien, no solo el asunto consiste en ordenar toques de queda y condicionar la salida a la calle al último dígito de la cédula, lo cual es necesario, sino que también debe tomarse verdaderamente el "toro por los cuernos", reasignar partidas presupuestales y generar dinámicas del gasto y la inversión mediante la reformulación de los planes de desarrollo territoriales y Nacional con el fin de combatir el desempleo, garantizar los estudios a quienes no pudieron continuarlos y ayudar a los negocios que se quebraron.

Por eso, seguimos esperando de los bancos la implementación del nuevo Programa de Apoyo al Deudor (PAD); alivios tributarios para los damnificados e incentivos para proyectos productivos.
Y como si fuese poco, la Agencia de Alimentación de la ONU advierte sobre una "pandemia de hambre que amenaza a América Latina" incluida Colombia, convirtiéndose también en un reto más, la producción, acopio y distribución de alimentos.

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