Actualidad
La batalla de los brujos
Por Ricardo Oviedo Arévalo
*Sociólogo, investigador, docente
Corrían los años setenta del siglo pasado cuando se descubrió que, detrás del poder de la presidenta Isabel Perón, orbitaba un personaje italo-argentino: Lucio Gelli, cofundador de la logia masónica Propaganda Due (P2) y de la Alianza Anticomunista Argentina, mejor conocida como la Triple A.
Este sujeto creó una poderosa red clandestina de carácter político-esotérico-religioso que mezclaba operaciones financieras opacas, negocios de finca raíz, tráfico de armas y de personas con altas figuras de la Iglesia católica, mandos militares y servicios secretos de varias naciones. Sus actividades irregulares quedaron al descubierto con la crisis del Banco Ambrosiano —cercano al Vaticano— cuando su gerente, Roberto Calvi —llamado "el banquero de Dios"—, apareció colgado en uno de los puentes de la ciudad de Londres, Inglaterra; y también con la caída del gobierno de Isabelita y de su poderoso “brujo” y ministro, José López Rega, lo que facilitó el regreso de los militares a esa nación suramericana.
Estos acontecimientos nos enseñaron que la democracia es incompatible con el accionar de oscuras sectas que acceden al poder entre bambalinas, sin participar abiertamente en el juego democrático. Al mezclar esoterismo, religión y economías ilegales, creando un cóctel explosivo que pone a prueba toda la estructura institucional de cualquier país y, en nuestro caso, de la Constitución de 1991, refrendada por las firmas de Álvaro Gómez Hurtado, Antonio Navarro Wolff y Horacio Serpa.
- Puede leer: El terrible oficio de culero
Lo que podemos observar en el actual “juego de tronos” colombiano es que, al contrario de lo que ocurrió en Argentina, en la lucha por el poder interviene más de un actor proveniente de diversas logias, cada una con ideologías e intereses propios. En primer lugar, vimos cómo el presidente Abelardo conformó su primer gabinete acompañado por “iglesias” evangélicas de gran cobertura nacional, entre otras: Casa sobre la Roca, Misión Carismática Internacional, Manantial de Vida Eterna, Iglesia Avivamiento, Ríos de Vida y la Confederación Evangélica de Colombia. Todas ellas están impregnadas por la ideología neocalvinista y sionista de sus fundadores. Estos actores fueron convocados por ADLE para ser la primera línea de cruzados que enfrentarían la “batalla cultural” contra el progresismo, dejando por fuera a la poderosa e influyente Iglesia católica.
Pero el presidente no tuvo en cuenta que el diablo es poderoso. A las dos semanas de nombrar a nuestra paisana Viviane Morales como ministra de Educación, esta renunció a su cargo por “motivos personales”. Lo cierto es que recibió el rechazo de grandes sectores educativos; como manifestó el pedagogo Julián de Zubiría, «la ministra carece de un perfil técnico y pedagógico», señalando que priorizaría la ideología y el adoctrinamiento antes que el fortalecimiento del sector y la calidad del mismo.
- Además: Entre arroz y los vencejos
Su reemplazo no pudo ser peor. Nombró a la abogada Ilva Myriam Hoyos, quien, por lo visto en su hoja de vida, no tiene experiencia en el manejo de políticas educativas a nivel nacional. Además, es miembro activa del Opus Dei, una de las facciones más poderosas y radicales del Vaticano que había sido excluida del poder.
De esta manera, ADLE incluyó en su batalla contra los infieles a los católicos más extremos. Hoy su lucha se ha centrado en hacer una investigación forense al FOMAG, antes que proponer las reformas que requiere urgentemente este sector. Su proyecto educativo, hasta el día de hoy, aún está bajo la oscuridad de las sotanas.
La otra vuelta de tuerca fue el despido intempestivo, esta semana, del ministro del Interior, Rodrigo Lara, quien en los últimos años había militado en el partido de derecha Cambio Radical, del fallecido Germán Vargas Lleras. Lara se había convertido en la cara del diálogo con la oposición de este gobierno. Poco a poco han surgido las verdaderas razones de esta renuncia: negarse a nombrar recomendados del todopoderoso “López Rega” de este gobierno, Carlos Suárez.
Pero, como en el caso de Mineducación, este reemplazo es fatal al nombrar al exprocurador Alejandro Ordóñez Maldonado como ministro del Interior, miembro activo de la secta lefrevista, excomulgada por el Vaticano. Años atrás, la Sala Plena del Consejo de Estado lo había destituido de su cargo de procurador general de la Nación tras encontrar que su reelección se hizo de forma irregular. También pesa mucho su pasado de quema de libros, de intolerancia contra las minorías étnicas y sexuales, su lucha contra la eutanasia y su abuso de poder. Este nombramiento hace que, prácticamente, la comunicación con el Congreso y las organizaciones sociales quede en estado de coma, lo mismo que la defensa de los derechos fundamentales de la Constitución de 1991.
- También: La gota fría
Como podemos observar, la lucha por el poder de estas logias sectarias puede llevar al gobierno de ADLE al borde del abismo, recordándonos la importancia de tener un vicepresidente con un buen olfato para esperar pacientemente, mientras los demonios hacen fiesta con el destino de los colombianos.
ZONA DE DISTENSIÓN:
Como casi siempre la imaginación supera la realidad, los invito a ver en Netflix la serie El cuento de la criada, creada por Bruce Miller y cuya trama central se desarrolla en una sociedad distópica y teocrática surgida después de que la sociedad norteamericana implosionara tras una guerra civil. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
(CO) 313 381 6244
(CO) 311 228 8185
(CO) 313 829 8771