Opinión
Siete puntos no son una sentencia: la elección aún puede cambiar
Por José Baruth Tafur G.
*Abogado. Especialista en Marketing Político y Estrategias de Campaña
A 24 horas de las elecciones que definirán la continuidad del gobierno del señor presidente Gustavo Petro, se debe realizar un análisis de hace ocho días, toda vez que, según las cifras de ese momento, se mostraba una ventaja para Abelardo de la Espriella, pero también se revelaba que la contienda seguía, o sigue, abierta y que las estrategias de los últimos días y horas podrían definir quién ocupará la Casa de Nariño.
La encuesta de Guarumo y EcoAnalítica ubica a Abelardo de la Espriella con el 52,6 % de la intención de voto frente al 45,0 % de Iván Cepeda, una diferencia de 7,6 puntos porcentuales.
- Puede leer: ¿El Pacto Histórico alcanzó techo?
No obstante, esa ventaja debe analizarse con cautela. En política, una diferencia de este tamaño no siempre es definitiva cuando aún quedan días de campaña, capacidad de movilización electoral y posibilidad de sumar apoyos provenientes de otros sectores.
Precisamente por eso resulta llamativo tal vez oportuna o tardía la reacción después de la primera vuelta, el giro discursivo que ha mostrado la campaña de Iván Cepeda en la recta final. Observa una insistencia renovada en descartar una eventual constituyente, incluso con expresiones enfáticas dirigidas a generar tranquilidad en votantes moderados que habían manifestado preocupación sobre ese tema.
Al mismo tiempo, la narrativa ha comenzado a girar hacia el símbolo del corazón, asociándolo con mensajes de amor y vida, una estrategia que buscar una conexión emocional con segmentos del electorado, un voto blando e indeciso que tal vez desde primera vuelta tomo postura en los últimos instantes.
En contraste, Abelardo de la Espriella ha mantenido un discurso centrado en la seguridad, la estabilidad económica y la defensa de la continuidad de las energías fósiles como estrategia en el desarrollo y la sostenibilidad fiscal del país. Una postura que puede resultar coherente desde una perspectiva pragmática: ¿qué se gana comprando energía o combustibles fósil en otros países si el país tiene la capacidad de producirlos? Se gana la construcción de la narrativa, cabe preguntarse si la narrativa del “agua y la vida” debe analizarse en un contexto más amplio, pues la protección ambiental es un desafío que compromete a un mismo planeta. Su estrategia apunta a proyectar previsibilidad y a captar votantes preocupados por el crecimiento económico y el orden público.
El verdadero interrogante es si la estrategia planteada de los semáforos y visitar otra vez a la base, así como los cambios narrativos, lograrán traducirse en votos. La política demuestra que los mensajes pueden movilizar sectores específicos del electorado, pero también que temas como la seguridad, la economía y la confianza institucional pesan de manera decisiva al momento de depositar el voto.
Por ello, más allá de los titulares, la diferencia de 7,6 puntos registrada por una de las encuestas conocidas no debe interpretarse como el cierre de la competencia. En una elección polarizada, las adhesiones de última hora, la participación efectiva en las urnas y la capacidad de persuadir a los indecisos pueden alterar el desenlace, toda vez que la campaña de Abelardo tal vez no siguió en la búsqueda del voto blando y se conformó con la ventaja existente. Sin embargo, la historia electoral enseña que ninguna campaña debería asumir que el resultado está definido antes de que los ciudadanos voten.
(CO) 313 381 6244
(CO) 311 228 8185
(CO) 313 829 8771