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Opinión

¿Se perdió con "dados cargados"?

¿Se perdió con "dados cargados"?

Por Carlos Alberto Estefan Upegui
*Exgobernador del Tolima


En el juego, los «dados cargados» o trucados son manipulados subrepticiamente para alterar su centro de gravedad, aumentando la probabilidad de caer en un número predeterminado por parte de quien los manipula.

En política, significa competir con ventajas a favor del contrincante.

Estas pueden ser estructurales como sucede con el financiamiento; o mediante el ejercicio de poder a favor del rival. 

Tal es el caso, podría decirse, de lo dispuesto por la Sala Plena del CNE con las firmas falsas para avalar la candidatura de Abelardo de la Espriella a la Presidencia de Colombia, al determinar que no existían pruebas técnicas ni documentales para anular la inscripción y mantener la candidatura en firme.


Igualmente, ante la supuesta desaparición o alteración del software electoral que luego fue desmentida.

O las reglas de juego, al parecer cambiadas a última hora con el número de votantes habilitados, acerca de lo cual la Registraduría Nacional aclaró que el censo electoral oficial definitivo nunca se alteró entre las dos vueltas.

Los dineros invertidos en la campaña fuera de la contabilidad, es otro asunto.

La brecha de financiación reportada o desigual. Finalmente, se supo que Iván Cepeda se financió a través de una cooperativa solidaria e invirtió $14.000 millones COP. Mientras De la Espriella dice que invirtió $32.000 millones, con respaldo de grandes bancos que le negaron recursos al oficialismo.

La pauta oculta como publicidad en redes, bodegas, influencers, bots, IA.
 
Mucha de esa plata no pasa por Cuentas Claras. Sin embargo, aun la trampa hasta ahora no sea obvia, la ventaja existió, quizás maquillada de normalidad.

Diferente hubiese sido “perder sin la más mínima sombra de duda.” Utópico, tal vez.
Los «Dados cargados» también están en el sesgo mediático de las cadenas radiales, televisivas y prensa escrita, periódicos y revistas.
Igualmente, en el supuesto “clientelismo fino”, ese que no reparte plata en público.

De la Espriella ganó 49,66% vs. 48,70% de Cepeda, solo con 250.830 votos de diferencia. Cepeda reconoció el resultado, pero al mismo tiempo denunció “hechos graves” de la campaña, como el apoyo público de Donald Trump al rival y una “supuesta campaña de compra de votos”.

No fue fraude electoral probado porque la Registraduría dijo que el pre-conteo y el escrutinio coincidieron en un 99,997%. Pero sí hay factores que muchos analistas vieron como «dados cargados».

Lamentablemente, en Colombia probar lo ilegal, es complejo. 

Por último, ¿cómo ganó De La Espriella a pesar de los resultados del Gobierno Petro y la idea de que continuara el cambio?, pues porque esos resultados no se convirtieron en votos. Multitud de favorecidos con dichos resultados no fueron recíprocos con su voto ni el de sus familiares y amigos.

Mientras sí votaron por el otro sin tener nada que agradecerle, porque este convirtió el miedo y la rabia de la oposición contra Petro en sufragios a su favor.

En Colombia, pasa mucho que la gente vota con el hígado.

Petro gritaba contra el “establecimiento”, los ricos y EEUU. Eso incomodó a muchos asalariados. Mientras Abelardo gritaba contra la izquierda. Sin embargo, el avance de la izquierda en su participación fue muy importante y representativa.

Por lo menos se equilibraron las cargas en el país y eso es un excelente aporte hacia la paz total mientras se conserve el diálogo y la cordura.

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