Opinión

Purificación, entre las irregularidades electorales y la desobediencia civil

Purificación, entre las irregularidades electorales y la desobediencia civil

Por Héctor Fabio Lozano Baracaldo  - Sociólogo – Universidad del Tolima


Con esta columna no busco justificar las acciones tomadas por dos bandos políticos, que, a mi juicio, han estado manejando las arcas del municipio los últimos años. En ese sentido, iniciaré haciendo una claridad y explicación de cómo las irregularidades electorales y la desobediencia civil están ligadas.

Posteriormente, daré mi punto de vista del porqué ninguno de los grupos políticos representa una salida clara a la actual crisis política, económica, cultural y social que vive el municipio.  Por último, daré una posible alternativa para avanzar hacia lo que sería una nueva fuerza política.  

Colombia ha sido un país donde las irregularidades electorales están presentes cada 4 años. Por lo tanto, los hechos ocurridos desde el 29 de octubre hasta el 9 de noviembre del presente año, responden a una situación que no es ajena al resto del país y que viene desde años anteriores. Por ejemplo, el 19 abril de 1970 las emisoras daban por ganador a Rojas Pinilla, pero Carlos Alberto Lleras Restrepo decretó el toque de queda y a la mañana siguiente los resultados electorales habían cambiado. Esta decisión tuvo fuertes consecuencias para el país y marco una de las olas de violencia más grande de la época: pues nació el M19.

Con lo anterior, no quiero decir que el pueblo de Purificación deba sublevarse hasta el punto de crear un grupo al margen de la ley. Solo acudo a la historia de este país para aprender, siempre es bueno acudir a ella, ya sea para que quienes gobiernan no cometan los mismos errores o para que el pueblo no olvide que debe indignarse ante una injusticia. 

Retomado la idea del segundo párrafo, es común que en este país cada vez que existen comicios resulten irregularidades electorales que dejan graves consecuencias. Una de las prácticas más comunes son la corrupción al sufragante, constreñimiento al sufragante, participación indebida en política, trashumancia electoral, inconvenientes en el conteo de votos o escrutinios y problemas con publicidad electoral.

Lo anterior, genera alteraciones en el orden público, es así, como la sociedad civil resulta tomando acciones a tal punto que asumen una postura de desobediencia civil.

Ahora bien, esa desobediencia civil no es más que la reacción de la población ante una situación determinada (en este caso las irregularidades electorales) caracterizada por acciones, ya sean pacíficas o violentas. Dicha reacción en ocasiones es colectiva, por eso, diferentes actores de la sociedad llegan a contraposiciones.   Además, en algunos casos pueden convertirse en procesos para la consolidación de iniciativas más organizadas políticamente, en otros casos, solo se quedan allí, en procesos de desorden y desobediencia (como fue el caso de uno de los bandos).

De ese modo, la relación entre las presuntas irregularidades electorales y la desobediencia civil, configura lo que se entiende por posconflicto electoral, que es la reacción de la sociedad insatisfecha ante los aparentes resultados electorales. Por lo tanto, lo que se vio en esa corta semana solo fue el descontento de un sector político (que tampoco es que tenga demasiada credibilidad) contra otro (que tampoco es que haya salido tan fortalecido en estas elecciones).

En ese sentido, lo ocurrido días después de las elecciones en Purificación, no es más que la pugna entre dos bandos políticos que se han disputado por años el poder local. Son colectividades que han buscado por medio de diferentes maneras no perder vigencia entre sus súbditos o electores. Estos grupos políticos han estado por más de 28 años alternándose el poder unos con otros, muchas veces de manera acordada. Y otras veces encontrándose en situaciones de confrontación, pero siempre son los mismos haciendo las mismas cosas.

Es así, como el pueblo no ha podido salir de su retraso social, político, económico y cultural. Han estado allí siempre y no han construido una visión a futuro. Quienes llegan siempre tienen una organización cortoplacista que genera un retraso y la mala distribución y gasto de las regalías (tema que hablaré en una próxima columna). 

Sin lugar a dudas, esto no generará ninguna salida a la actual crisis del pueblo; un municipio que cuenta con precarización laboral, necesidades básicas insatisfechas sin cubrir, sin un proyecto educativo claro (en la básica, media y superior) y un Esquema Básico de Ordenamiento Territorial (EOT) desactualizado, el cual debe proyectarse con visión a convertirse en un el Plan Básico de Ordenamiento Territorial (PBOT).

Por último, siempre que suceden hechos bajo ciertas condiciones, se debe trabajar sobre esa realidad que comienza a existir. Ante esas circunstancias, propongo el surgimiento de un nuevo movimiento social bajo las consignas de la paz, la dignidad y el desarrollo social. Purificación entra, entonces, en una situación disyuntiva, es decir, en seguir eligiendo a las mismas personas para que siempre pase lo mismo o realmente instruirse, organizarse e indignarse para construir un nuevo movimiento social y político que sea capaz de construir una visión de lo que se necesita a largo plazo.

 Así las cosas, es importante la construcción de una Unión Municipal de Oposición. Un grupo político el cual debe estar preparado política, ideológica y técnicamente para poder llegar a espacios de concertación y decisión. Pues de los 14.266 habitantes que votaron, 8.734 de ellos deben estar representados bajo la lógica de la participación ciudadana (votantes que efectivamente no consiguieron su objetivo).

 

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