Opinión

Ibagué tiene más gobernador que alcalde

Ibagué tiene más gobernador que alcalde

Por: Humberto Leyton 


Mientras el alcalde viajero Andrés Fabián Hurtado, se encontraban en Bogotá, en Ibagué, en la madrugada del viernes 18 de marzo, se registraba una crisis de incalculables proporciones por la sorpresiva cancelación del “Jamming Festival Ibagué 2022”, un certamen artístico-Musical, que había concitado hasta la tensión internacional por la calidad de artistas y agrupaciones musicales que supuestamente se harían presentes durante tres días.

La jornada que se iba a realizar en un lote adecuado en Playa Hawái, donde se concentrarían unas 150 mil personas provenientes de diversas partes del país y del exterior, resultó un rotundo fracaso, pues solo a las 5:00 de la mañana del mismo día que debería comenzar los organizadores, alegando motivos poco creíbles y menos sustentables, como es de conocimiento público, dejaron con los crespos parados a miles de espectadores y turistas que venían ansiosos a presenciar uno de los mejores espectáculos musicales que hubiera presenciado Colombia y en gran parte de Latinoamérica. 

El propio alcalde Hurtado, rebosante de alegría y estilismo, días atrás había promocionado el evento a través de un video como si fuera propio de su administración y había invitado a propios y extranjeros a que concurrían al espectáculo que nunca en la historia había presenciado Colombia y buena parte del mundo, con más de 90 artistas y agrupaciones de reconocimiento internacional en una maratón de tres días sin descanso. El festival de  Woodstock (agosto de 1969) que marcó a la generación 'hippie' y la consigna de Amor y Paz, le quedaría en pañales al Jamming Festival de Ibagué. 

Con obvio tufillo politiquero Hurtado, se quería apropiar del festival que hoy constituye una nueva vergüenza para los ibaguereños. El tiro le salió por la culata y el fracaso del presumible, gitanesco concierto, solo dejó angustia y perdidas en emprendedores y comerciantes que se calculan en más de 20 mil millones de pesos, y a miles de espectadores esperando la devolución del dinero que con anticipación habían pagado por boletería, y que según especialistas en estos temas de espectáculos públicos pueden superar, de lejos,  los 90 mil millones de pesos.

El gobernador Orozco asume la crisis 

El mandatario local, como en la emergencia que vivió la ciudad en septiembre de 2021 con el desbordamiento del río Combeima en sector del cañón del mismo nombre, se encontraba ausente y fue el gobernador del Tolima, Ricardo Orozco, quien asumió el control de la crisis de aquel suceso, como lo hace ahora con el fallido Jamming Festival, y con recursos propios del departamento y de la Fábrica de Licores del Tolima, se reunió con emprendedores y empresarios damnificados, y procedieron a instalar capas y puestos de comidas en los bajos de la gobernación y el parque Manuel Murillo Toro,  a instalar tarimas de puestos de viandas en otros sectores de la ciudad, especialmente en los centros comerciales de grandes superficies para resarcir en algo, a quienes hasta con préstamos y ahorro habían fijado sus ganancias en las ventas del fracasado Jamming Festival. 

Es de reconocer que los gremios económicos de Ibagué, con la Cámara de Comercio a la   cabeza, empresarios y comerciantes solidarios hicieron también su aporte para salvar de la ruina a varios emprendedores que tenían sus esperanzas fijadas en este certamen. 

El Alcalde Hurtado estuvo ausente de la emergencia, y solo en la tarima que se instaló frente a la alcaldía, los animadores con voz aguardientosa y música traqueta de algunas bandas que presentaron, se dedicaron a echarle cepillo al funcionario en un acto de desmedida lambonería y sumisión. 

El gobernador Orozco, por fortuna, también asumió esta crisis provocada no solo por los empresarios, sino por una administración, que además de no exigir los requisitos que se necesitan para realizar este tipo de espectáculos, en principio, se dedicó a sacarle partido político con tan mala suerte, que todo le salió mal, y ahora trata de salvar su responsabilidad de un acontecimiento, donde no solo fue laxa la administración para exigir a los empresario y organizadores, cosas como: copia de cada uno de los contratos de los artistas que supuestamente iban a presentar, las pólizas contractuales, y extráctales, para garantizar la realización del festival y la seguridad de posibles afectados, al igual que la seguridad y control de venta de boletería que se hizo en forma irregular, facilitando una venta sin vigilancia de ninguna autoridad, como se hace en todos los casos donde se captan dineros del público.   

Estos hechos, violan la ley que regula este tipo de espectáculos, los funcionarios de la Alcaldía de Ibagué, dejaron que todo sucediera sin inmutarse. 

Con este impacto de la cancelación de Jamming Festival de Ibagué, la ciudad recibió un golpe, si se quiere, más fuerte que el robo de los Juegos Nacionales 2015, porque en esta oportunidad escándalo fue internacional, mientras que en los Juegos fue nacional, de parroquia. 

¿Con qué cara se presentará la ciudad para aspirar a grandes eventos? Si ya se tiene esta mancha donde unos fulanos, como en la anécdota del “Embajador de la India”, llegan y toman a las autoridades municipales de burlesco, hacen una trama y se llevan no se sabe cuántos millones. 

El alcalde Hurtado, no puede recular ni esconder su responsabilidad en estos hechos, está tan comprometido como los llamados empresarios de Jamming Festival.

Por acción u omisión, los funcionarios de la Alcaldía fueron negligentes en el cumplimiento de sus deberes y responsabilidades.  Y esto amerita, al menos, una sanción disciplinaria.

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