Opinión
El surrealista obsceno sistema electoral colombiano
Por Ricardo Oviedo Arévalo
Sociólogo-historiador-docente
En la película El Discreto Encanto de la Burguesía (1972), su director Luis Buñuel, construye una historia de un grupo de amigos que viven en un mundo absurdo, donde no cabe ningún tipo de racionalidad y donde los acontecimientos cotidianos se superponen sin ninguna secuencia lógica, por lo tanto sus argumentos iniciales, casi siempre tienen un final abierto y ridículo, que no permiten que este grupo de burgueses disfruten de sus sueños y aspiraciones para realizar una vida placentera, como corresponde a su clase.
En el film, la confusión entre lo real y lo onírico se sobrepone afectando a sus personajes: obispos, policías, políticos, rebeldes y campesinos, produciendo giros inesperados en la trama, sus personajes aparecen y desaparecen sin ningún tipo de lógica argumental rompiendo todas las leyes establecidas, o mejor creando nuevas leyes para cada ocasión, generando, de esta manera, un verdadero mundo bizarro y totalmente loco.
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Lo que creíamos que esto era surrealismo cinematográfico puro y duro, parece que en Colombia, se reencarno en el obsceno Consejo Nacional Electoral (CNE), que tiene los pelos de punta al desbarajustado mundo político colombiano.
En un país acostumbrado a los magnicidios, masacres y asesinatos a líderes sociales y partidos de izquierda, hoy los titulares de los periódicos y de las redes sociales se llenan de noticias sobre los “asesinatos” y resurrecciones simbólicas y jurídicas de candidatos y partidos políticos, por parte del CNE, un organismo mal armado y clientelista donde los políticos eligen los magistrados que luego juzgarán sus propias actuaciones electorales, produciendo, normas sastre a la medida, contradiciendo el espíritu constitucional y derecho fundamental de elegir y ser elegido, como ejemplo de este mundo surrealista de Buñuel, es el del perseguido ex alcalde de Medellín y candidato presidencial, Daniel Quintero, donde la Registraduría Nacional, le niega en dos ocasiones su inscripción como candidato en la consulta interpartidista y luego el CNE, lo acepta contradiciendo sus propias decisiones anteriores y las de la misma Registraduría, es decir todo un despelote.
Lo mismo le sucedió al otro candidato a la consulta de la centro izquierda, el ex gobernador por Nariño, Camilo Romero, quien lo avaló el Partido del Trabajo Colombiano (PTC), pero, a última hora, el Consejo de Estado le niega la personería jurídica al PTC, haciendo que Romero renuncie a la consulta, produciendo un verdadero choque de trenes institucionales, pero lo más absurdo y obsceno es la negación a inscribirse a una consulta multipartidista al candidato a la presidencia, que lidera las encuestas, Iván Cepeda o revocar la inscripción de las listas a la Cámara por Bogotá y el Atlántico y todo esto sucede en víspera del cierre de la inscripción de candidatos.
Esta obscenidad institucional, la ha definido de la mejor manera, el ex fiscal tolimense, Alfonso Gómez Méndez, en su columna de El tiempo del día 3 de febrero, donde dice que: “No encuentro otra palabra que ‘despelote’ para describir lo que estamos viviendo en este extraño proceso electoral, que ha puesto en evidencia todas las fallas del sistema político y electoral”, identificando como problemas centrales: La inexistencia de verdaderos partidos políticos, el surgimiento de las micro empresas electorales, la escasa identidad ideológica y el reparto de avales a diestra y siniestra, además de la distorsión de las consultas partidistas, que tienen un carácter abierto y no militante, lo que produce que los simpatizantes de un partido pueden influir en otro sin ningún control, o como en el caso de la inscripción por firmas de grupos significativos de ciudadanos, donde en no pocas ocasiones los votos son menores que el número de firmantes y donde se han establecidos verdaderas empresas recolectoras de firmas que cobran millonadas y las cuales no tienen ningún control efectivo por parte de las autoridades.
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De esta manera, Gómez Méndez, coincide con la propuesta del senador y candidato presidencial, Cepeda en que el próximo gobierno le corresponde tramitar ante el Congreso (o una Constituyente) una verdadera reforma política, según el ex fiscal: para que haya partidos y un sistema electoral claro y eficiente y que las consultas partidistas sean verdaderamente internas; no se dé el ‘voltearepismo’, inclusive a nivel del propio organismo electoral; los aspirantes no ronden de sigla en sigla hasta encontrar quien los acoja; tengamos una democracia electoral de verdad y no una basada en mentiras, dándole, por lo tanto, confiabilidad y seriedad a la vida democrática del país y no como hoy, donde un grupo mayoritario de magistrados del CNE, representantes de la política clientelista y tradicional, han convertido las elecciones en un verdadero capricho politiquero de una derecha que está en descenso, queriendo ganar con marrullas administrativas lo que le niega la plaza pública, convirtiendo, de esta manera, la vida democrática de los colombianos en una película obscena y surrealista de la peor estofa, mientras todos los organismos de control y las altas cortes guardan un sórdido silencio.
ZONA DE DISTENSIÓN: Petro dejó en ropa interior al famoso senador Bernie Moreno, al enterarse Trump, que su nacionalidad era colombiana, y no italiana, demostrando, por lo tanto, que sus opositores en Estados Unidos, tienen más de bilis que de razón.
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