Opinión
La campaña sucia contra Cepeda y los errores de Uribe con Valencia
Por Humberto Leyton
Cuando faltan seis días para concluir la campaña presidencial del cuatrienio 2026-2030, esta se caracteriza por dos hechos fundamentales: la despiadada campaña de mentiras y ataques mediáticos contra el candidato Iván Cepeda y el bajón en la intención de voto, según las últimas encuestas, de Paloma Valencia, protegida del expresidente Álvaro Uribe Vélez.
En primer lugar, el candidato del Pacto Histórico y de un amplio sector de fuerzas políticas progresistas que integran liberales, del Nuevo Liberalismo, independientes, conservadores, movimientos sociales como indígenas, sindicatos, centrales obreras, agrupaciones culturales, artistas, población LGTBIQ+, entre otros fragmentos, ha sido víctima durante su campaña, y más fuerte en la parte final, de una ola de propaganda negra basada en calumnias, falsas narrativas, odio, y todo lo que implica los manuelas elaborados por la ultraderecha fascista para desprestigiar al más fuerte candidato a la presidencia.
Esta campaña de bulos contra Cepeda, según los especialistas y entendidos en este tipo de falsa publicidad, forman parte de la llamada Operación Júpiter y del Honduras Gate, que busca la injerencia extranjera en las elecciones de Colombia a través de la desinformación y la manipulación, creando miedo, zozobra, y estados anímicos inciertos en los electores para favorecer a los candidatos de la derecha reaccionaria.
No obstante, esta cruzada de mentiras, de montajes y falsas noticias que se han esgrimido contra Cepeda, que van desde la manida sindicación de pertenecer a supuestos grupos armados al margen de la ley hasta las más inverosímiles ocurrencias de bodegas y troles pagados por la ultraderecha, hoy el candidato se muestra incólume ante tanta bajeza política.
Pese a la podredumbre de difusión de propaganda negra, su candidatura se fortalece más a medida que transcurre el tiempo para el 31 de mayo, y el último refuerzo que le llegó, fue del candidato presidencial Carlos Caicedo, de Fuerza Ciudadana. Un conocido dirigente político de la costa Caribe, como que fue gobernador del Magdalena, Alcalde de Santa Marta y exrector de la Universidad del Magdalena.
Fuera de ello, es innegable que las movilizaciones de calle y plaza pública que realizaron las fuerzas que apoyan a Cepeda en la actual campaña electoral en todo el país, fueron las más grandes y copiosas comparadas con el resto de candidatos. La campaña de Cepeda fue de frente al pueblo en manifestaciones desbordantes. Y sus actos de cierre en Bogotá, Cartagena y Barranquilla fueron realmente apoteósicos.
No creemos mucho en las encuestas, pese a que todas los favorecen, no obstante la campaña de desprestigio a que ha sido sometido Cepeda; lo cierto es que el candidato del Pacto Histórico y de la Alianza por la Vida, tiene el pueblo a su favor.
La mala hora de Paloma
Entretanto, y a la inversa de Cepeda, después de haber logrado un posicionamiento, en la llamada ‘Consulta Por Colombia’, al ganar la consulta de la derecha, el expresidente Uribe tutor de la candidatura de la señora Paloma Valencia, cometió tres errores políticos que, a nuestro juicio, fueron determinantes para su posterior caída.
En primer lugar, la escogencia de Juan Daniel Oviedo, como candidato a la Vicepresidencia. Sabido es que el arribismo, por esencia, es homofóbico y no permite la diversidad sexual.
Segundo, eso de tratar de ganar votantes de centro con propuestas demagógicas como la de entregar un millón de pesos a cada niño que naciera, no cobrar el Soat a las motos de menos de 250 cc, más la defensa de todas las reformas sociales del gobierno Petro como: el alza del salario mínimo vital, las pensiones, y el silencio ante la reforma agraria y otros temas de interés general. No le creyeron mucho esta voltereta, pues Paloma era de las que más se oponía a todo avance social del actual gobierno.
Y tercero, “Uribe mi papá…Uribe mi papá…”, también le pasó su cuenta de cobro. Los potenciales votantes de centro interpretaron esta consigna como un nuevo Duque y, seguramente, se resistirán a votar por una marioneta parecida o peor que el expresidente. El más malo que ha tenido Colombia junto al sindicado de pedofilia Andrés Pastrana.
Estos puntos, entre otros, fueron suficientes para el retroceso que sufrió en los últimos días la candidata del Centro Democrático, sin dejar por fuera las escasas y débiles propuestas que hizo sobre su programa de gobierno.
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El tigre no es como lo pintan
Sin embargo, el más favorecido con las afugias de Paloma es Abelardo de la Espriella, El llamado tigre ¿o tigresa? Un candidato que algunos consideran como impresentable.
De hecho, es el más polémico, el más cuestionado, más mentiroso que Paloma Valencia. Comenzando por las firmas de su inscripción. Dijo que eran más de cinco millones y la Registraduría le anuló el 62 por ciento. Sospechosamente el Consejo Nacional Electoral ni las autoridades competentes han investigado este fraude.
Tampoco se investiga la manipulación de las encuestas que, afirman, paga la campaña del Tigre para salir favorecido en los sondeos que son publicados por la panfletaria y mentirosa revista Semana.
La candidatura del llamado tigre es un cartapacio de mentiras. Fuera de su eslogan: “Firmes por la patria”, no tiene ninguna otra propuesta que ofrecer bala, represión y la construcción de cárceles para afrontar los problemas sociales que vive el país.
Este candidato representa 40 años de retroceso de los avances sociales y estructurales del país, tal y como lo dice el empresario y exalcalde de Cali, Maurice Armitage. De la Espriella es un siniestro personaje.
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